29.12.16

LOS NORMALES






Cita #1

23 de Agosto.  
Es viernes. Pienso en Humberto.
No sé si está en Buenos Aires. Ayer le stalkeé el instagram y tenía una foto de una montaña nevada con el hashtag #SanMartinDeLosAndes.
Capaz está trabajando. Me altera que haga tantas cosas y que en todas le vaya bien. Me molesta su éxito profesional, porque siento que eso me coloca a mí en un target distinto al suyo.
Terapia.
“Hace 5 meses que no hablamos. Ni mensaje. Es más, la última vez que tuvimos contacto fue por inbox de Facebook. Me mangueó un teléfono por laburo. Sentí algo de tensión. Me quiere coger? Nunca logro descubrirlo. Siento que Humberto me desprecia, como que lo que subyase entre él y yo es un desprecio re sutil, pero está. Lo vibro. Claramente no pertenecemos a la misma clase social.
Por eso si hubiéramos cogido, Humberto me hubiera ninguneado un poco. Como un C.E.O re creido, a una empleada medio monga de recepción. Seguro. Mejor que nunca cogimos y que sólo quedó en la histeria. No sé si me hubiera hecho bien coger con él, qué decis vos?”
“Y futurismo no hago, pero te doy vuelta la pregunta, por qué creés vos que de repente te pasás la sesión hablando de Humberto y su éxito profesional?”
“Qué sé yo… me acordé de él nada más”
Quiere que le hable de Roberto y que llegue a la conclusión de que otra vez estoy poniéndome negadora. Y yo le voy a decir que así es Escorpio, y ella me va a decir que en la sesión no entra la astrología, que es poco científico.
AH NO BOLUDA PORQUE EL PSICOANÁLISIS ES RECONTRA CIENTÍFICO.
No quiero hablar de qué voy a hacer con él. No quiero verlo hoy, no me cierra, pero si vuelvo a hablar de mis expectativas me va a decir que las cambie, que hago una idealización. Que Roberto tal vez se siente incomprendido porque es un ARTISTA.
La psicóloga quiere que siente cabeza. Que conviva con Roberto, que me case. Me habla del “rol de la mujer” Para mí lo tiene idealizado.
Roberto no se siente un incomprendido, Roberto es incomprendido porque es MUY PELOTUDO.
Pero si vuelvo a hablar mal de él, me va a decir que lo que yo veo como negativo en Roberto, no son aspectos negativos de Roberto, sino que la pareja es así y que como yo tengo una idea romántica de las relaciones, cuando estoy en una pareja en serio, no me lo banco.
Y que tampoco me banco la madurez y que ya es hora de crecer.
No quiero verlo hoy. Me cansan sus boludeces. Las escenas que tiene que cambiar para que el productor le meta su película en el festival poronga ese de Berlín.
Todo mierda frívola que no da un mango.
“Ayer cogimos horrible. Siempre se cae en el lugar común, viste. Un embole. Cogés por costumbre”
“¿Siempre se cae en el lugar común? ¿O las relaciones de pareja que hacés vos caen siempre en ese lugar? ¿Cuál es ese lugar?”
Qué paja analizar todo eso.
“No, bueno, no quiero generalizar, pero a mis amigas les pasa. Ayer quedé enojada. Me parece que me vendría bien verlo a Humberto, aunque sea para flashear romance en mi mente”

Sábado. Salgo del Sturbucks de Malabia, me subo al bondi y pienso en Humberto.
Me pongo la radio en los auriculares. El bondi está lleno.
Hoy la gente me da un asco fatal y me levanto para bajarme dos paradas antes de la mía.
Miro el celular para ver qué hora es y leo que dice: HUMBERTO LLAMADA PERDIDA.
Me quedo mirando su nombre en mi celular y se me aceleran las pulsaciones.
Tengo miedo de tener arritmia.
Me duele el pecho.
Lo llamé con la mente.
Mi mente viajó a su mente y le dijo: “Llamame”
Camino tres cuadras en el limbo, re perdida, temblando, con dolor en el estómago.
¿Para qué me llama? No sé por qué pero me enoja que me llame. ¿Quiere manguearme otro teléfono? ¿Sigue de novio?
No se si llamarlo.
Miro el semáforo y pienso que si cuando cuento hasta tres cambia a rojo, lo tengo que llamar. Cuento uno, dos, tres. Cambió a rojo.
No se qué querrá. No lo puedo llamar. ¿Y si quiere coger?

Llego a casa. Abro Facebook para distraerme y veo que tengo una notificación de mensaje nuevo:
“¿Hola en qué andás?”
Humberto.
AH BUENO.
¿Lo llamo? Ya fue, el chabón me llamó, lo re puedo llamar porque es como que le estoy devolviendo el llamado.
Voy a contactos. Busco Humberto. Miro su contacto en la pantalla. Si en tres segundos se apaga la pantalla es que lo tengo que llamar. Cuento uno, dos, tres, cuatro, cinco, en seis se apaga.
Lo llamo.
Me atiende la casilla de correo y corto sin dejarle mensaje.
Buen, ya fue. Hago café y le mando mensaje a Roberto: “¿En qué andas?”
Me responde al toque: “Reunido. Sin nada cerrado todavía”
Te llamó, te escribió por Facebook, le re podés contestar su mensaje de Facebook.
No es insistirle eso, es ser cordial y responder su llamado y sus textos, como si fuera una amiga, boluda no te hagas cargo que te gusta y listo.
Hacé de cuenta que es tu vieja.
Ok.
Le escribo: “Ey! te llamé recién, vi tu llamada perdida”

Pasan 5 minutos y no aparece ni visto. Capaz no chequea Facebook hoy.
Llamalo boluda llamalo.
Llamalo llamalo llamalo llamalo.
LLA MA LO dale!
Llamo de nuevo.
Atiende “Hola…”
Se me vuelven a acelerar las pulsaciones. Quiero ir al médico, para mí estoy desarrollando una arritmia y encima tomé café.
“Hola ¿cómo andás?” Le disimulo los nervios y quedo re seca.
“¿Cómo va?” Canchero superado.
C.E.O 
Le digo “Bien todo tranqui” y me quedo callada. Que hable él, si él me contactó, ya fue.
De la nada me dice: “Bueno, nada, voy a estar laburando hasta tarde… venite si querés”
What?
Dice laburando y me re desorienta. Primero porque no sé en cual de sus mega proyectos exitosos está laburando. Segundo porque, qué onda? Me está invitando a laburar con él?  No entiendo. Qué raro todo. Capaz no me quiere coger.
Le titubeo porque no entiendo de qué se trata esta invitación, pero quiero verlo ya
“No sé… digo, si es que podés… o tenés planes para hoy?”
Dudo. No me imaginaba verlo hoy. No estoy depilada, no estoy preparada emocionalmente para verlo hoy. 
Ay pero lo quiero ver.  LO QUIERO VER YA o mañana, o pasado, así me depilo y no voy recién depilada, es muy pelotudo eso, como que me re depilé para la ocación. NO DA.
“Eh… hoy estoy un poco complicada pero puede ser mañana, o pasado…”
“Lo que pasa que me estoy yendo a Salta mañana, tengo que ver a un tipo por un laburo. El tema es que después me voy a Chile y no vuelvo hasta fin de año o Enero”
AH BUENO, TIRA FIN DE AÑO O ENERO EL HIJO DE PUTA. Faltan como seis meses!
Obvio que piso el palito porque es un autoritario dominante, y yo soy muy pelotuda.
No es solo que él es forro. YO SOY BOLUDA.
Me desespero, aunque sé que todo esto es una apurada porque quiere las cosas ya.
El jefe que le reclama a la empleada. Es eso. Es obvio. Quiere hacer las cosas A SU MODO.
Estoy nerviosa pero siento que tengo que ir, que no me queda otra.
Se va HASTA ENERO. Es ahora o nunca.
Me está haciendo un manejito pero que sé yo lo que pueda pasar de acá a enero.
“Ok, te aviso más tarde por si o por no”
“Dale… tranqui fijate, de última si no podés ya, venite más tarde, a la hora que quieras, voy a estar toda la noche”
ME QUIERE COGER.
“Dale, beso”
“Beso”
Corto. Me quedo consternada, con escalofríos.
Tengo taquicardia y piel de gallina.
Me quiere coger.
Me quedo un rato dura mirándome en el espejo del living. Y vuelvo a sentir las pulsaciones a mil.
Me siento, pongo el cronómetro en el celular y apoyo el dedo índice de la derecha en la muñeca izquierda.
¿Y qué vas a hacer? Y qué se yo. Voy. Ya fue. Voy, cojo y que sea lo que Dios quiera.
Me mido las pulsaciones pero no me acuerdo si tienen que ser 80 o 90

Me baño. Me paso una gillette desafilada así nomás.
No se qué va a pasar pero por las dudas mejor que no estoy bien depilada porque es yeta depilarse.
Salgo del baño. Me cambio rápido, y le mando mensaje a Roberto.
Pasan 10 minutos y nada.
No quiero ir muy bien vestida, no quiero sobredimensionar esto. Me escribe Roberto.
Me relata toda una reunión: Le fue bien en la presentación pero hay 10 proyectos que son potenciales ganadores del subsidio. Concursa con el documental de los cines cerrados pero me repite que como el director no tiene ningún acomodo, cagó. Me pasa un link de la banda de sonido de una Nouvelle Vague que ni en pedo pongo porque estoy con un playlist de Lenny Kravitz y no quiero que me saque el clima de coger.
Quiero cortar ya.
Al final le digo que me voy a ir al cine sola porque quiero ver la última de Matt Damon y nadie me quiere acompañar.
“Dios mío y vos les regalás tu plata a los yankies llenos de guita, ¿por qué mejor no apoyás la industria nacional?”
“Dale, tengo mala señal, te escribo tumorrow, bacho”
Matate nabo nacionalista.
Cierro la compu, me pongo cualquier cosa porque ya estoy llegando tarde.
Me miro al espejo y siento que estoy ingarchable.
Le escribo a Humberto: “En veinte estoy”
Me responde al toque: “Dale”

Salgo. Tengo frío y tiemblo, pero no sé si tiemblo por el frío solamente o porque lo voy a ver a Humberto después de tanto tiempo. Re debe seguir de novio, sino algo hubiera saltado en Facebook.
Camino y veo que se me está yendo el bondi. Lo corro y subo.
Sigo con arritmia o taquicardia, no sé bien cual es la diferencia.
Bueno boluda, ya está. Vas y cogés. Y que se termine la histeria que no sirve para nada, es mejor coger.
Siempre entre coger o no coger la mejor opción es coger.
Agarro el teléfono y busco en Wikipedia: arritmia.
Igual siento que coger hoy con Humberto no va a estar bueno.
Estoy re nerviosa, y él me va a garchar despersonalizadamente. Lo sé, lo emana. No va a darme muestras de cariño. Pero bueno, igual no está bien de mi parte ir y buscar cariño.
Cariño es cariño, coger es coger. 
Me conviene mantenerme fría, así estoy en su mood.

Me bajo del bondi. Todavía tengo que caminar como ocho cuadras, pero prefiero no tomarme taxi. Me va a venir bien caminar y descargar la ansiedad.
La calle está re oscura pero no tengo miedo, porque le tengo miedo a Humberto y el miedo a Humberto tapa el miedo a que de golpe alguien salga en la oscuridad, me robe, me viole y me mate.
Llego a la puerta de su edificio. Pasa gente y me paranoiqueo con que alguno sea un conocido de su novia que me conozca y que le buchonee que estoy acá. No se si tocar timbre.
Le mando mensaje “Estoy”
Pasan como dos minutos y nada
Tengo dolor de panza y veo que viene Humberto caminando desde el garage a 2 metros.
Me tiemblan las manos.
“Ey”
“Hola ¿cómo andás?” Estoy MUY NERVIOSA y me parece que esto no tiene ningún sentido. Tanto nervio, para qué, explicame.
Humberto está re serio y me dice “Bien ¿vos, todo bien?”
No nos damos un beso, ni nos tocamos el brazo. Nada.
Somos dos robots ahí caminando uno al lado del otro.
Somos Holder y Linden, pero en este momento somos los dos Linden me parece
Entramos.

Viene el ascensor. Subimos los 7 pisos y como estoy nerviosa le cuento que me dio un poco de paranoia que alguien me viese, pero todo riéndome y hablándole rápido.
“Pero… ¿por qué estabas paranoica?”
Ay, no se, ¿Por qué VAMOS A COGER?
Capaz me invitó a cenar nomás y está con su novia, o amigos.

Entramos. Me siento en una silla. Me ofrece café y acepto, aunque capaz me cae mal a la panza. Me está preparando el café y tocan timbre.
Me sobresalto. ¿Cómo timbre? ¿La novia?
Humberto atiende por el portero y dice “Bajo”
Sale de la cocina, me da el café. Abre la puerta y llama al ascensor.
Me quedo sola y aprovecho para tirar el café en el inodoro, ya me hice la cabeza y seguro me cae mal.

De golpe se abre la puerta, entra Humberto y atrás suyo un chabón. Me estás jodiendo. Me presenta “Juan Pablo, María Fernanda, María Fernanda Juan Pablo”
Juan Pablo se sienta en la mesa y de golpe estamos los tres charlando. Juan Pablo dice:
“Bueno, entonces ¿cómo es el proyecto de Salta?”
VINIMOS POR LABURO.
Me quiero matar, yo pensando en coger
Humberto le muestra cosas en la compu.
Pasan cinco minutos de explicaciones. Juan Pablo anota cosas y de golpe dice: “Y vos María Fernanda, ¿viniste por laburo, venís al viaje también?”
Me quedo callada. No se para qué vine
“No, no. Vino a visitarme, ella”

Me paro y voy al baño. Hago pis
De golpe pienso en que capaz lo hizo venir a su amigo para enfiestarme.
¿Mirá si me sodomizan y terminamos cogiendo los tres?
Flasheo violación. ¿Y qué van a hacer después conmigo? ¿Matarme?
¿Y qué van a hacer con el cuerpo, cortarlo y tratar de desaparecer las partes? Qué quilombo.
¿Y si viene más gente y esto era nomás una reunión de amigos, en la que no conozco a nadie; y al final la paso como el orto?

Salgo del baño y veo que están en el balcón, fumando. Me doy cuenta que bajan la voz y cuchichean. Seguro que así es la previa a los casos de violación seguida de muerte, hablan para arreglar quién arranca a violar y después quién arranca a matar.

Vuelven los dos a la mesa y siguen charlando. Disimulan que recién hablaron de mí.
Humberto se va al baño y me quedo sola con Juan Pablo.
“¿Y vos cómo andás María Fernanda, que hacés?”
Me saca charla pero me interrumpe al toque y me cuenta cosas suyas. Que tiene una esposa, que tiene dos hijos.
“Igual, sabés que tengo una amiga también… está bueno tener una amiga porque me sirve de inspiración para escribir. Escribo poesía ¿sabías?”
“Ah, mirá que bueno”
“Sí, está bueno tener una amiga que sea como una inspiración, ¿entendes?”
Mmmnno. No entiendo. ¿Qué me querés decir? ¿Es tu amante? ANDA AL PUNTO.

Humberto vuelve del baño y sigue la reunión. Le explica unas cosas más, y a las 11 Juan Pablo dice: “Bueno chicos, yo los dejo”.
Nos saluda, Humberto le abre y le dice: “Si salís por el garage está abierto, cerrá fuerte y listo”
Entonces yo no vine a una reunión de amigos.

Me paro porque estoy nerviosa y Humberto sale de nuevo a fumar al balcón.
Me quedo en el límite entre el balcón y el living, y le charlo.
Le digo boludeces porque estoy nerviosa y de golpe entra y se sienta en el sillón chico.
Me hace “vení” con la mano golpeando el sillón y yo automáticamente al gestito del vení, me siento al lado suyo.
Soy su empleada, o un perro, a esta altura.
Seguimos charlando de cualquier cosa y me pone la mano en la cintura.
Ay dios el rollo
Me pasa la mano por la cintura y la espalda, y me dice: “Che bueno, entonces vos con el laburo ¿cómo venís?”
No puedo ser coherente en la respuesta porque mi mente está en su mano viajando por la espalda. Qué incomodo esto, somos muy robots.

Sigo dura hablando incoherencias, y él de golpe se para.
Prende la tele, pone un canal con música y se sienta en el sillón más grande. Yo me quedo sentada en el silloncito, quieta.
Vamos a coger, ¿pero cuándo y cómo?
No sé si quiero que me vea en pelotas.  
Humberto insiste y dice: “Vení” desde el sillón
Le hago caso otra vez y me siento con él.
Hace zaaping sin volumen y le digo: “Che, ¿no tiene volumen tu tele?”
Dice “Sí sí” y sube.
Estamos mudos.
De golpe aparece The Nanny. Le digo: “Frená frená”  
Es justo el capítulo que casi se mueren en el avión y Mr. Sheffield le dice que la ama.
Me da cosa la escena romántica de la Nanny y Mr. Sheffield con Humberto acá al lado. Quedamos medio recostados sobre el respaldo del sillón.
Qué nervios.
The Nanny va a tanda y Humberto de repente se sienta más derecho, se acerca y me da un beso.
No disfruto el beso porque me pone ansiosa pensar en cuántos minutos desde ahora, vamos a coger.
Pasa un segundo del beso y se me tira encima.
Parece que vamos a coger ahora, nomás
Estamos en el piso. No entiendo cómo pasamos del sillón al piso y se arma una lucha re intensa por la ropa. Pará boludo, ¿ya me vas a sacar el pantalón?
Estoy helada por el frío y por los nervios. Quiero que vaya más despacio pero no me animo a contradecirlo. Pierdo todo tipo de autoridad con él, me parece.
Trato de dejarme llevar pero me agarra vergüenza. Hay mucha luz, me va a ver los defectos y le digo “Che, hay mucha luz”
Se para de golpe y me dice: “Querés que apague todo? Apago eh no hay drama”
Me da mucha ternura que me quiera hacer caso. Pero me impongo FRIALDAD.
FRIALDAD BOLUDA, QUE TENÉS QUE COGER.
Apaga la luz de arriba y prende la del pasillo
Viene, me tranza a lo bestia y de nuevo me quiere bajar el pantalón
Él lo baja, yo lo subo y de golpe:
ESTOY EN PELOTAS.
Trato de relajarme, pero hubiera preferido estar vestida hasta dentro de un rato.
Y en una cama. Tapada.
Humberto se saca la ropa y queda arriba mío.
Ok.
Mucho no entiendo qué está pasando. No sé si esto está siendo musicalizado con los diálogos de The Nanny, o si ya cambió de canal, o si no hay ningún sonido.
Creo que no escucho nada. No sé si me duele algo o me estoy haciendo pis.
De golpe freno todo, medio violentamente y le digo “Che, pará, voy un toque al baño”
Me paro rápido y camino en bolas hasta el baño.
Hago pis y salgo del baño mirando para abajo para no hacer contacto visual conmigo misma en pelotas en el espejo. No quiero ver ese espectáculo y arrepentirme de haber venido a coger.
Tendríamos que haber tomado vino, no entiendo cómo estoy haciendo esto
Vuelvo al living. Está acostado en el piso, desnudo. No lo miro a los ojos.
Bueno. ¿Así va a ser? ¿Él en bolas, yo en bolas?
Ok.
Me acuesto en el piso al lado suyo para que quedemos uno a lado del otro mirando el cielorraso y charlemos un rato, como si fuéramos los de Eternal Sunshine of the Spotless Mind tirados en la nieve, pero apenas me acuesto se me tira encima.
Tranzamos. Pasan 4 minutos de tranzar a lo bestia y sigo medio desconectada de mi cuerpo.
Me quiero pellizcar. Estás acá boluda, con este pibe.
No lo registro, es como si yo fuera una y mi cuerpo fuera el de otra persona.
Me asusto. Tengo miedo que se le escape algo de lo suyo y quede embarazada.
No quiero romper el clima, pero es más fuerte que yo y de una le tiro: “Che, aunque obviamente te pongas forro, podés igual acabar afuera, incluso con el forro puesto”
Ni cogimos todavía, no se para qué me adelanto tanto.

De golpe se incorpora y se pone el forro, me agarra para coger pero no entiendo por qué, se complica. ¿Qué pasa? ¿Qué tenemos 15 años, qué no sabemos coger?
Seguimos tranzando. Pasan dos minutos de tranzar pero cada vez que intentamos coger no se qué carajo pasa que no podemos.
Los nervios. Capaz estamos traumados.
Esto con gente más normal no pasa. Cogen y listo los normales.
Nosotros nos estamos complicando la vida, no entiendo.
No lo puedo mirar, no puedo hacer contacto visual con él.
Me quedo sin aire por estar haciendo esta porno a un ritmo descomunal de cambio de posiciones al pedo, porque no estamos logrando coger.
Buen, ya fue, tampoco es que hay que coger sí o sí.
Le digo “Che relajemos, estoy acostumbrada”
ESTOY ACOSTUMBRADA ¿por qué le digo eso? ¿Mirá si piensa que estoy acostumbrada a no poder coger?
Me responde “Seeee yo también” re agrandado.
Entendió mal, estamos diciendo cualquier cosa.
“No, no, no estoy acostumbrada a ESTO, estoy acostumbrada a mis nervios”
Peor.  Aparte por qué carajo me estoy echando la culpa?!
Se queda callado. No se qué tipo de subtexto hay acá.

Nos quedamos quietos uno al lado del otro en bolas.
Respiro profundo para poder calmarme un toque pero a los 30 segundos se vuelve a tirar encima mío.
Tranzamos bestia de nuevo y me agarra fuerte de la cadera.
Lo veo agarrarme la cadera porque todo el tiempo miro para abajo. No puedo mirarlo, no sé si me da vergüenza, o qué. Creo que quiero llorar.
AY.
ESTAMOS COGIENDO.
Dios mío. De repente quiero todo: casarme, que me mantenga, tener 3 pibes con él, que me pague viajes, irme a Salta o a Chile, llevarle la valija, ser su geisha, su mucama, su madre, su hija, pero todo con incesto incluido.
Quiero abrazarlo toda la noche, quedarme acá mañana, pasado, traspasado, coger tres días seguidos.
Estamos cogiendo y yo no se qué hacer con los brazos.
El cuerpo no me está respondiendo bien. Estoy shockeada.
Me doy la orden de abrazarlo, pero nada.
Este pibe me hace ser fría y muy boluda a la vez.
Nos ponemos en modo Kamasutra pero yo no tengo iniciativa, soy su súbdita.
Hago lo que el pibe quiere, aunque me parezca un poco bruto todo lo que estamos haciendo.
Bajaría unos decibeles de intensidad, pero no quiero ni hablarle ni darle indicaciones, ni ponerme densa o criticona.
Está bien que sea todo bruto, no me conviene la ternura porque si me pongo en mood de película romántica, cagué.
FRIALDAD.
Pasan 40 minutos de garche porno en todas las posiciones pero igual no pasa nada.
Ninguno de los dos llega a nada.
Me canso. Estoy haciendo más actividad física que en spining y natación y le digo: “Che, posta boludo, relajemos”
“No, no, dale”
Puta madre BASTA. Estoy cansada. Tengo cero conexión con mi cuerpo.
Desconexión que no comprendo porque si hay una persona que me vuelve loca es Humberto
Me encanta nivel desesperación
Pero es como si yo no estuviera acá.
Mi cuerpo garcha, yo veo que garcha, pero mi cerebro está acá hablando.
Insisto: “Tranqui boludo, mi cuerpo no responde”
“¿Ah no?”
“No, boludo, nada qué se yo, seremos medio enroscados” Uso el plural y no dice nada. No sé si se hace cargo de lo enroscado que es.
Nos relajamos y quedamos desnudos uno al lado del otro en el piso del living.
La estufa está al máximo y de golpe me da paranoia que una chispita caiga en la alfombra y se incendie todo, y la muerte nos encuentre acá, juntos y promiscuos.
Miro buscando alternativas de salidas de incendio por si nos atrapa el fuego, y flasheo con ‘Como agua para Chocolate’.
Humberto se me viene encima de nuevo y se pone todo muy porno peor que hace un rato. PORNO PORNO PORNO.
Porno de película porno, que no les creés que eso les de placer de lo porno que es y de golpe, Humberto termina su cuestión.
Está agitado y se tira en el piso.
Se finí. Acabó
Quiero seguir un cacho más porque yo no llegué a ningún lugar.
Es obvio boluda. Sabías que venías a coger, y sabías que no ibas a acabar.
Estoy agitada. Esto es arritmia claramente y puede derivar en un paro cardíaco.
No puedo morirme acá, este hijo de puta es capaz de tirarme al río para no explicarle a su novia que se le murió una mina en su casa.
Me incorporo un toque. Él se para, se pone la ropa interior, la remera, el pantalón, todo en un segundo.
Tengo el cuerpo re cansado, no puedo pararme todavía. Me acuesto de nuevo y quedo tirada en el piso, en bolas. No acabé.
¿Serán los nervios? Que mierda yo no soy así, ¿o sí soy así?, no sé ya cómo soy.
De golpe Humberto dice “Dale… vestite”
¿PERDONNNNNN?.
¿Quién sos pelotudo? ¿¡¿¡¿QUIÉN SOS?!?!?!
Me enculo y lo toreo pero haciéndome la simpática, porque no se si tengo la valentía suficiente para plantarme frente a Humberto: “Bueeeeeno ya me visto, ya me visto”
“Nooo boluda, pará, no no, es porque, entendeme estoy incómodo acá en casa”
ANDÁ A CAGAR.

Me visto rápido y voy al baño.
Salgo y está sentado en una silla, en la mesa del comedor.
“¿Querés tomar algo?”
“Sí, dale, agua Y YA ME VOY”
“Ay todo bien nena, no seas paranoica”
VOS SOS PARANOICO. VOS SOS PARANOICO
Paranoico y forro.
Bueno boluda, calmate. FRIALDAD. Robot, como hasta recién.
Me asomo al ventanal sin salir del todo, para ver la plaza de en frente.
Veo la luna. Entra un poco de viento frío.
Me dan ganas de abrigarme con una manta y que nos quedemos hablando toda la noche.
Es como una película romántica pero sin el romance.
El romance me lo estoy inventando yo. Es una porno esto, nomás.
Tomo todo el agua y le digo “¿Me llamas un taxi?”

Pasan 5 minutos y tocan timbre: el taxi.
Ok.
Va a ser así.
Vine a coger, cogimos, no acabe. Qué sé yo, es normal es la primera vez. No se si es tan normal.
Y bueno listo. Nunca más. Ya está. Fue hoy y basta.
“Sí, ya va” dice él por el portero.
Salimos y de golpe se abre la puerta del depto de enfrente.
Salen 3 veinteañeros altos. No creo que los pibes estos le buchoneen que estoy acá a la novia. Los miro y digo “¿Bajan?”
Los pibes me dicen SI y llaman al ascensor.
Ni miro a los pibes ni lo miro a él que todavía está sosteniendo la puerta y le digo:
“Bueno nene, te veo”
Superada. 
Es re normal venir acá a coger con él. Nada, como si hubieras merendado con una amiga ponele, eso tenés que sentir.
Fría.
Los veinteañeros abren el ascensor y Humberto me dice “Bueno, nada, un gusto que hayas venido”
Le sonrío, me acerco a darle un beso y quedamos entre la boca y el cachete, pero no me animo a darle un pico. No sé si ahora nos vamos a saludar con pico.
Entro al ascensor y pienso en Lost in translation.
Fue re Lost in translation lo de recién.
Somos Bill Murray y Scarlet pero yo soy Bill me parece.

Entro al taxi. Son las 2.
Llego a casa y me acuesto.
Sueño. En el sueño hay mucha gente y estamos en un aeropuerto. Humberto está con una mina. Rubia, flaca, tipo Inés Efrón pero mucho más alta. Él se le acerca y le besa la espalda.
Ella está con un tapado puesto entonces él lo que le besa es ese tapado, no la espalda.
Me muero de celos y la quiero matar. Es obvio que se coge a la parecida a Inés Efrón también.
Lo miro y con la mente le digo que quiero que solamente coja conmigo, pero que entiendo que yo tampoco le puedo dar esa exclusividad. Entonces todo bien, cogé con ella.
Todo con la mente se lo digo. De golpe aparece Sole en el sueño y la increpo “¿Vos te lo cogiste a Humberto también?”
Sole me responde “Sí, pero antes de que te lo cojas vos eh”

Pasan dos días. No se qué siento, pero me paso escuchando un playlist re melancólico.
Sé que tengo que hacer la estrategia de no darle pelota así él me da pelota porque quiero que me llame y que cojamos de nuevo. Igual no se por qué haría la estrategia de no darle pelota para que me de pelota, SI YA RE FUE.  
YA RE FUE. No da volver a coger. No me conviene. Fue esa vez y punto.
Pero quiero que cojamos una vez por semana.
No, una vez por semana es mucho.
¿Una cada quince? ¿Una cada veinte? Una cada dos meses.
ESTÁS HACIENDO PLANES BOLUDA.

3 comentarios:

  1. Como me gustaría ser como esos normales, algún día quizá.

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  2. no se porqué me sentí re identificada con todo lo que piensa y hace ella, con todo lo que le pasa, con como se sintió cuanto estuvo con el... pero lo más más.. la relación jefe empleada... aaaah :(

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