13.1.17

Los Normales - Cita 2

Cita #2




5 de diciembre.

Jueves. Son las 10 y estamos llegando de Pilar. Estamos en el auto, Roberto está manejando como el orto. Va lento. Su auto es una mierda.
De golpe me suena el celular.
Miro y leo “Llamada HUMBERTO”
¿Ya volvió? Me mintió, no se iba hasta Enero entonces.
Le corto sin atender y le mando un mensaje:
“Hoy no puedo, ¿cómo venís mañana?” Estoy segura de que me llamó para verme.
Su mente recién me dijo QUIERO VERTE. Tenemos telepatía me parece.
Apago el celular.

Viernes. Me despierto, prendo el celular y veo que tengo mensaje de Humberto de hoy a la madrugada, a la 1 am.
“Podría ser hoy, pero estoy un poco complicado, hablemos”
Su “hablemos” me da una desesperación que no puedo controlar.
Quiero verlo ya, por qué no lo atendí?!
Hago te y vamos al patio a desayunar. Pongo los pies en la pelopincho
Hace un calor insoportable.
Se que su mensaje no necesita respuesta mía pero le escribo “Tipo 4 sería ideal”
Estoy nerviosa. Quiero ver a Humberto YA y no quiero que hoy Roberto se quede a dormir acá
Creo que se iba a algún lado. Tenía rodaje? 

Se hacen las 4 y media y le mando un “Jei” por inbox de Facebook.
Nada. No aparece visto el mensaje. Capaz está con la novia.
Roberto agarra la mochila y me saluda. 
Lo acompaño hasta la puerta y sale.
En la puerta lo espera la asistente de producción. Ine.
Me cae como el orto. El otro día le tiró unos twits mostrando cercanía. “¿Ay encontré el corto que hicimos, morí con vos actuando, boludo!”
Cogen.

Me quedo sola. Son las 5. Necesito saber si nos vamos a ver hoy o no. Estoy ansiosa.
Lo stalkeo un poco a Humberto pero no puedo sacar ninguna conclusión. La última publicación es de la semana pasada.
Me meto en el Facebook de su novia. No la tengo de amiga, pero le reviso todo lo que Facebook me permite ver y de golpe veo posteada en su muro la foto de una ecografía.
Ay. ¿Humberto va a ser padre?
Tiene 32 comentarios: “Amiga! Los felicito!!!”  “Besos a la parejita feliz”
Ay no quiero mirar.
Cierro todo y voy al cuartito de la terraza. Me paro en el escalador, me pongo los auriculares con “Para enamorarse bien hay que venir al sur” de Rafaela Carrá y escalo.
Quiero levantar el culo por si hoy nos vemos.

Son las 6 y siento que me está por llamar, pero la ansiedad me nubla la telepatía. 
Capaz es sólo mi deseo. 
Qué nervios, cómo puede ser que tenga tantos nervios por un chabón con el que casi no tengo vínculo. No tengo diálogo, no nos mandamos mensajes en todo estos meses desde que cogimos, nunca más nos vimos en grupo desde que los dos renunciamos al laburo, no nos likeamos nada en facebook. 
Acá hay OTRA cosa.
Lloro. ¿Qué pensás hacer?
No tengo idea. Sólo se que quiero coger con Humberto y punto. No pienso más allá de eso.
No, vos no te querés coger a este pibe y punto.
Ay por dios no puedo más necesito hoy coger con este pibe.
Me contagio su ninfomanía.
No soporto esperar. Me baño, me cambio y salgo. A la nada salgo.
Me duele la panza, pero me parece que es por hambre. Quiero ser flaca para Humberto pero me estoy muriendo de hambre. 
Me tiemblan las manos.
Converso con él en mi mente. Le pregunto por el laburo, y evitamos hablar de su paternidad. Qué loco está este pibe ¿Para qué trae un hijo al mundo? ¿Querrá él o querrá la novia?
Quiero verlo y no verlo, al mismo tiempo. Me va a dar un ACV.

Entro en un bar y sigo charlando en mi mente con Humberto.
Humberto escucha, está re interesado, en mi mente.
No creo que pueda tener una conversación de ese tipo ni conmigo ni con nadie, pero en mi mente me sigue la corriente.
Me duele la panza y no anda el wifi del bar. Capaz no me llama. Me pido un tostado pero paso de morirme de hambre a que se me cierre el estómago. Me siguen transpirando las manos.
Hoy hace 30 grados pero hace un rato llovió. Con sol. O sea, algo significa eso.

Se hacen las 10 de la noche y no tengo ninguna señal de Humberto.
Salí al pedo te das cuenta.
Veo de lejos a Ine, por la ventana, y siento que es obvio que está cogiendo con Roberto.
No se si me molesta.

Domingo. Mensajeo a las chicas del gimnasio y les digo si quieren que cenemos y después vayamos a ver chongos a algún bar.
Son las 9, llego a la cena. 
Estoy un poco nerviosa porque siento que Humberto me va a llamar en cualquier momento y voy a tener que dejarlas acá sin explicaciones.
Pasan 10 minutos de hablar todas juntas y a los gritos. 
Estamos excitadas, “brindemos por la noche de guapas” dice Vero
Odio cuando Vero dice GUAPAS, la miro mal pero justo me suena el celular.
Ayyy Humberto, yo sabía.
“Hola”
“Hola”
Silencio. Me pone nerviosa ese silencio que se hace pero me sobreadapto. Respiro.
“En media hora puedo estar en la esquina de Güemes y Scalabrini Ortiz” escucho que me dice, así de una, sin otra aclaración porque a esta altura ES EVIDENTE que nuestras mentes se hablan sin que nosotros nos demos cuenta.
Estoy en Cañitas.
“Ok, dale” Corto sin explicarle en dónde estoy porque sé que con él tengo que optimizar recursos. No puedo decirle cada cosa que pienso.
No sé si hacerme la boluda, ir al baño y rajarme. ¿Me rajo y las dejo acá?
No boluda, pero se van a asustar y capaz llamen a Roberto.
Me paro de golpe y les digo: “Boludas, tengo que rajar un toque, pero las llamo y si siguen acá vuelvo”
“¿¿¿¿Qué???? ¿Pará boluda adónde te vas?”
No les puedo decir la verdad, me van a juzgar, me van a dar un sermón con que no se puede coger con un pibe que tiene novia. Estas forras siempre se victimizan, siempre se ponen del lado de la cornuda. Pero no puedo mentir porque Roberto las sigue a todas en Instagram y cualquier foto que suban, me caga.
¿Qué hago?
Me vuelvo a sentar.
Me río y les digo: “Ay… tengo que hacer algo”
“¿QUÉ VAS A HACERRRRRR?”
Me increpan, gritan.
“No les puedo dar detalles, pero salgo con un pibe”
Se quedan mudas, me parece que no me creen y aprovecho para pararme.
“Cualquier cosa si se curzan a Roberto, ME LLAMAN, y please NO POSTEEN NADA”

Salgo. Me meto a los pedos en un taxi y le digo “Scalabrini y Güemes”
Cierro la puerta y chequeo el celular.
Me siento una detective o una espía de la CIA.
Llego a la esquina de Scalabrini y Güemes y el taxi frena. ¿Dónde está Humberto? Miro el celular. Nada.
Le mando mensaje “¿Dónde estás? Llegué”
Le digo al taxista: “Esperemos un segundo acá”
Soy una oficial de incógnito.
Pasan 30 segundos y me llega mensaje de Humberto: “Estoy con balizas, sobre Güemes, antes de cruzar Scalabrini, mano derecha”
Ay qué nervios.
Pago, abro la puerta y bajo.
Cruzo en diagonal y veo el auto con balizas. Abro la puerta, y entro. Me siento y cierro la puerta.
“¿Qué hacés?”
“Bien, ¿vos?”
No lo saludo con un beso. Nada. Linden y Holder de nuevo.
Ni le muestro afecto físico tocándole la pierna a modo de un “Hola”cariñoso. Nada. Frialdad. Robots.
Humberto arranca arando y me da un poco de miedo. Quiero llorar. Quiero contarle cosas del documental que está filmando Roberto, y que sospecho cada vez más que se está cogiendo a la cheta esa Ine. Pero no digo nada. Estoy muda. Lo miro de reojo y veo que mete los cambios a lo bestia.
¿Está enojado? ¿Le pasa algo? ¿Estará arrepentido? ¿Le parecerá que no da hacer esto ahora que va a ser padre?
Siento su energía negativa que me pasa por encima de la ropa. Qué densidad.
Humberto acelera y pasamos algunos semáforos en rojo. 
No hablamos, no suena la radio, no hay un puto disco puesto. NADA. No se adónde mierda me está llevando. Quiero prestar atención a las avenidas y agarro el celular fuerte. ¿Mirá si nos matamos acá? ¿Cómo le justifico a Roberto que me maté en el auto con un desconocido?
Paramos en un semáforo y viene un malabarista. ¿Ay dios mío, mirá si Humberto se enoja con el malabarista, lo pisa y vamos en cana?
Mudos.

Pasan 10 minutos más de viaje y Humberto encara a estacionar. Bajamos. Él va adelante y yo atrás.
Caminamos media cuadra y nos metemos en un edificio. Entramos al ascensor.
No me mira pero de repente me habla, sin mirarme: “¿Todo bien? ¿Qué contás?”
“Tranqui, sí… ¿che que es este lugar?” tampoco lo miro, me miro al espejo.
“El estudio de unos amigos”

Entramos. Baja la persiana. Está re paranoico obvio, pero como yo también, no le digo nada.
Tengo CERO CLIMA. Cero pasión. Toda esa energía negativa me apagó la calentura.
Humberto se mete en el baño.
Quiero meterme en la escena, estar caliente, pero no puedo. Soy iceman.
Sale del baño. Entro yo, nos cruzamos en el pasillito del baño y no nos decimos nada.

Salgo del baño. 
“Que lindo lugar che”
“Se” Ni me mira y prende una computadora. ¿Va a ponerse a laburar?
Se sienta. Tipea algo en la compu. Agarra el celular. “¿Cómo andás? Ahhh bueno bueno todo bien”  me parece que es la voz de una mina enojada; o capaz estoy flasheando.
“Bueno bueno, dale, beso” Corta.
Le suena de nuevo. Atiende. “Sí, ¿qué haces? Sí, sí, están acá”
No entiendo nada. Esto me saca más de clima.
Corta.

Me siento en el sillón. Miro el reloj y son las 11 y media.
El sillón es medio incómodo y no se cómo vamos a entrar para coger.
Quiero relajarme y sacarme los zapatos, pero por ahí es una señal muy obvia de que quiero empezar a coger ya, cuando en verdad primero quiero tener una previa larga, así vuelvo a estar en clima. Me los dejo puestos.
Humberto se acerca y se me sienta al lado. Se saca los zapatos.
Hasta el momento no nos miramos a los ojos ni una sola vez. Esto va a salir como el orto.
Murmura y no le entiendo.
"QUE?” le digo
“¿Qué, qué?” me dice
“Ah, no no, creí que me dijiste algo”
CERO CLIMA
“No no, te decía que a ver qué pasa por acá…” me agarra de la cintura, me baja un poco el pantalón y me da besos en la panza.
“Ay por dios pará” 
No sé si quiero coger. Estoy medio dura.
Tengo frío el aire está a 19°, no estoy cómoda.
Lo saco como para poder pensar pero me agarra la cara y me encaja un beso.
Tranzamos.
Quiero acostarme acá con él e ir re despacio y que pasen dos horas de sólo darse besos. Like a Virgin. No se si me pintó la romántica hoy o es que todavía tengo su energía negativa en el plexo solar.
Nos tiramos al piso.
Se desafora como la otra vez, y de golpe manotea rápido una alfombrita de Mickey que hay al costado.
Me quedo sentada viendo como trae la alfombra hasta el sillón y me da ternura verlo armar una falsa camita de Mickey para que cojamos.
TERNURA NO, BOLUDA.
Acomoda la alfombra y me siento tipo indio. Quiero charlar. Tengo ganas de que charlemos un poco, de cualquier cosa o de Roberto, o de su futura paternidad, y que pasen dos horas de charla y que en verdad tengamos una cita.
Eso me parece que quiero hoy, una cita. Que me diga que soy linda, cosas de cita.
De golpe me empuja hacia el piso y se me tira encima.
No nos miramos.
“Ay pará un toque”
“Bueno bueno” 
Me baja el pantalón.
Con el pantalón arrastra la bombacha. 
PARÁ UN POCO boludo hace 4 minutos que estamos acá, bancá un toque no podés dejarme en culo ya. 
Me subo como puedo la bombacha de nuevo.
Miro y me doy cuenta que NO SE COMO el ya está en pito.
Che qué poco timing.
Intenta sacarme la bombacha y luchamos un poco hasta que suelta y me deja la bombacha puesta.
Le toco un poco el pito y me doy cuenta que manotea el pantalón para agarrar un forro.
¿YA? BAJÁ LA VELOCIDAD, POR DIOS. Se pone el forro y me dice “VENI ACÁ”
Me agarra de la cadera y me saca la bombacha. 
Cogemos, así de una, sin preámbulo.
Tranzamos un poco y nos miramos un microsegundo.
Apa.
Entro en clima. Uy boludo está re-bueno esto.
No sé si eso lo pienso o lo digo en voz alta y Humberto dice “Estoy re caliente”
“SEE YO TAMBIEN” le digo así medio de amigos.
“No pero… no puedo aguantar más”
¿QUE? ¿PERDÓN? Pará un poco boludo hace 7 minutos que estamos acá en el piso,  entré  en clima pero estoy lejos todavía de TUC
Acaba.
Uh.
Bue. Podemos hacer un poco de tiempo y arrancar de nuevo en diez minutos.

Se incorpora y me dice “Bueno, todo lo contrario a la vez anterior que estuvimos mil horas”
Lo agarro para seguir tranzando y le digo “Bueno tranca, boludo, hay tiempo”
Le digo que hay tiempo porque seguro que las chicas ni empezaron a comer todavía y Humberto me dice “Eh…no, el tema es que YO NO TENGO TIEMPO”
¿QUE?
“No me odies”
Me estás jodiendo.
LO ODIO. LO QUIERO REVENTAR A GOLPES. Quiero no haber cogido.
Se levanta y se pone la ropa en 5 segundos. Yo no me puedo mover, estoy anonadada.
No lo puedo creer. 
La bronca que tengo.
Me quedo en bolas tirada en la alfombra de Mickey, cruzada de piernas, pero acostada. 
Reflexiono. Esto es cualquiera. ¿Qué es esto me podés explicar boluda? ¡¿Por qué hacés todo lo que el tipo este quiere?!
De repente me dice “¿Estás tomando sol?”
¿Es un chiste eso?
Me cae como el orto, porque para mí el chiste lo dice para no decir VESTITE.
Muda estoy.
Bufo un poco y me siento. No me puede estar pasando esto. ¿Estamos todos locos? Estoy enculadísima. Este pelotudo me tendría que haber avisado que tenía solamente 4 minutos de disponibilidad.
Me visto. Me paro.
“Pero boludo, me hubieras dicho que tenías 20 minutos nada más. La próxima vez, avisá”
Nos miramos.
“Bueno no quería cancelarte hice malabares para estar acá”
Y sí, pero lo hiciste por vos, porque estás loco, ¡si sos un ninfómano!
Aparte seguro está apurado porque se va a coger con otra, con la que sigue.
Es obvio que no para de cogerse minas.
“Además a esta altura del partido, a nadie le gusta la clandestinidad”
Ah no. AH NO NO. AH NO, LE QUIERO PEGAR. ¿Este pibe me está jodiendo? Me re enculo y le clavo la mirada.
“No, más vale que a NADIE le gusta la clandestinidad”
Le enfatizo NADIE por si no recuerda a Roberto que igual estoy más separada que otra cosa, pero él no lo sabe. ¿Qué se piensa que su relación es más comprometida porque está esperando un hijo? PELOTUDO
“¿Te parece que te pida un taxi?”
“No, no me parece. Prestame tu teléfono”
Sacada estoy. Se me sube escorpio a la cabeza.
Podría llamar desde mi celular pero le quiero gastar crédito a él.
QUE PAGUE, YA FUE.
Me da el teléfono y llamo a Vero.
“Vero…hola, yo. Oime, ¿están ahí todavía?”
“Sí boluda, ¿qué pasó? Te arrepentiste! Está bien, me parece perfecto que te hayas arrepentido, porque sabemos como terminan estas cosas"
“Eh…bueno, están ahí entonces? Banquen que voy” Corto.
Miro el celular y son las 11:54
“Ahora sí, pedime un taxi”
Me pide el taxi y me quedo parada, apoyada en el escritorio haciendo que miro el celular.
Insiste “Dale, no te enojes”
FORRO.
Le hago FUCK YOU con la mano.
Se ríe. “Este mes es un quilombo. Estoy con muchísimo laburo, pero bueno, el mes que viene me libero”
¿Está haciendo planes conmigo? Me muero.
Lo odio y me alegra que hagamos planes.
No, mejor no hagamos planes, cojamos. Dame media hora nomás, media hora me sobra.

Se para. Murmura algo y se queda parado. Duro.
Quiere que yo INTERPRETE que está diciéndome “Vamos” con su postura.
Yo no voy a interpretar nada. ¡O me decís VAMOS o no me muevo, viejo!
Pasan cinco segundos de los dos mudos y dice “Bueno, vamos bajando?”
“Ah boludo, no te entendía… te quedás ahí parado sin decir nada, qué se yo, sos indescifrable”
Le estoy pasando factura por lo de recién. Estoy cargadísima de mala onda yo, ahora.
Subimos al ascensor y me dice “¿Necesitás plata para el taxi?”
Lo miro. Me siento entre la espada y la pared.
Quiero que me pague el taxi porque siento que vine al pedo y la única forma de sentir que no vine al pedo es cancelar cualquier gasto económico que hice.
Quedar como si no hubiera gastado nada. Total el gasto sexual ya está.
Pero si acepto plata soy una puta.
Pero si no me da plata soy una puta a la que no le pagaron.
“¿Me vas a dar plata para el taxi?”
En verdad quiero terminar la frase diciendo METETE LA PLATA EN EL ORTO.
“Y no se, sí. Es lo minímo que puedo hacer, te hice venir hasta acá”
Agarrá la guita, boluda. Te hizo venir hasta acá por 24 minutos.
“Bueno, dale. Ahora te quiero de nuevo”
“Ay que mala”
Saca de la billetera un billete, lo agarro, lo miro y son ¿CIEN PESOS?
Con esto no me pago ni medio viaje. ¡¿NO SABES QUE EL TAXI AUMENTÓ OTRA VEZ!?

Bajamos. Vamos a la puerta y se acerca un taxi.
“Ahí esta” 
Qué sabés si es mi taxi, boludo. Encima que odio viajar sola en taxi, a este pibe le chupa un huevo que no sea mi taxi y que sea un violador que se robó un taxi.
“Ok” le digo y arranco para irme.
“Bueno nena… chau”
Me agarra de la nuca y me da un beso en el cachete.
“Chau chau” le digo, re mala onda.

Me subo al taxi.
Pase más tiempo viajando de Cañitas a Caballito que cogiendo. 
Le digo Cañitas al taxista, pero me da miedo viajar sola hasta allá, así que le digo: “No, no, mejor dejame en Acoyte”
Me bajo del taxi y me siento más flaca. Coger con este pibe me adelgaza.
Justo viene el 42 y me lo tomo. El colectivero tiene puesto una cumbia: tengo todo lo que quieren las guachas fuman, toman y se arrebatan. 
Lloro.
¿Qué le pasa a Humberto conmigo? No entiendo. No puedo gustarle. Para mí tiene un problema GRAVE de compulsión a coger. Por eso me quiso ver 20 minutos y arriesgarse a que lo vean. 
La novia embarazada, la familia de la novia embarazada, los amigos de la novia embarazada.
Tiene que ir a esos grupos de ayuda a adictos, como al que iba Holder por la metanfetamina y decir “Hola, soy Humberto, soy ninfómano, me cojo a todas. Me cojo a María Fernanda 5 minutos, y estoy con ella un total de 20 minutos sólo porque necesito coger, pero la verdad, me da igual María Fernanda o cualquier otra mina, porque para mí es objeto, no sujeto. No me importa María Fernanda. Hoy la ví 20 minutos pero porque antes llamé a otras cuatro minas y ninguna estaba disponible un sábado a las 11 de la noche, sólo ella. Pero fue mi quinta opción, y yo me moría por coger. No a ella, coger a quien sea”
Y que en el grupo le digan “Bueno hablemos de María Fernanda un poco, ¿quién es? ¿De dónde la conocés?”
“No, María Fernanda en sí no es importante, nombré a ella como podría haber nombrado a otra de las 30 minas que me cojo por mes”
De repente me llega mensaje de Roberto: “¿Por dónde andás? Yo estoy recién empezando, viene larga la cosa”
Llego a las Cañitas de nuevo. Saludo a las chicas y les hago NO con la cabeza.
Vero me dice “Y obvio boluda” pero no sé ni lo que entendió ni lo que me quiso decir.
Voy al baño. Me miro al espejo y me veo más linda. Coger con este pibe me hace re bien a la piel.

Pasan tres días y no me safo para nada de la dieta. Humberto es mi Cormillot.

Pasa un mes.
De golpe pienso en él y flasheo ¿y si no se cuidó? Hago fuerza para acordarme y se me viene la imagen de Humberto poniéndose el forro.
Pero mirá si en verdad no se puso forro, ¿¡si yo IMAGINÉ que se lo puso pero no se lo puso?!
¿Y si no nos cuidamos? Miedo. Miedo. HIV, HPV, gonorrea, embarazo. Seguro tengo un atraso.
Es obvioooo, llevo en mi vientre un hijo con gonorrea y HPV, de Humberto.
¿¡DIOS MIO POR QUE ME CASTIGAS ASI?!
Bueno, no es un castigo tener un hijo en mi vientre pero me explicás ¿qué le digo a Roberto? ¿Le blanqueo? ¿Me hago la boluda? O me cojo hoy a Roberto sin forro y despues le digo AY, MIAMOR ESTOY EMBARAZADA! Y después que me hagan los analisis y AY TENEMOS GONORREA Y HPV! TU HIJO Y YO!! SEGURO QUE FUE CUANDO DONE SANGRE PARA EL ABUELO DE SOLE.
Me desespero, me pica todo.
Pará, pará. TENÍA FORRO. Tenía. Re tenía. La próxima vez, compro yo los forros y listo.
NO VA A HABER PRÓXIMA VEZ ¿NO TE DAS CUENTA QUE NO USÓ FORRO Y QUE SEGURO TE CONTAGIÓ ALGUNA VENÉREA?
Ay basta basta basta por dios. No tiene nada. Y aunque tuviera, cogiste CON FORRO. Aparte el primer día dijo “Estoy re sano”
Bueh. Boluda, las venéreas no se notan en la cara. 
AY BASTA POR FAVOR. Aparte te pudiste haber contagiado una venérea en la depiladora para el caso. 
BASTA POR FAVOR.

Salgo de casa y voy a Santa Rita, porque me queda cerca. Igual Santa Rita te da pero te quita.
Entro y siento una presión en el pecho que me tira para abajo. No es que me tira para abajo realmente tipo fuerza del más alla, pero me presiona mucho, como si me empujaran el esternón.
Dios no me castigues. Me persigno y me arrodillo.
Dios, yo sé que no debería haber cogido con Humberto, pero que se yo.
No se qué hacer. Roberto no me cierra por ningún lado. No se para qué estamos juntos y además siento que se está cogiendo a la asistente de producción. Encima tiene un mal humor que no soporto. Se cree que sus problemas son de vida o muerte. Son problemas re snobs y Humberto labura en serio. Tiene cada vez más guita, más logros profesionales. Claro, capaz eso a vos, Dios, te cae mal porque de los pobres será el reino de los cielos, pero Humberto la labura la guita eh, no es que le viene de arriba. Ay Dios, ¿qué hago? Roberto se peleó con los productores que le quieren llevar su película al festival de Berlin. Se puso re violento, cortó el skype con uno de los chabones y se encerró en el cuarto. Gritaba y yo me re asusté, porque no se,  mirá si salgo con un suicida. Escuché ruido a golpes, quise abrir la puerta y no podía, al final miré por la cerradura y el pelotudo golpeaba la mesa con un libro de tapa dura. ¿Puede ser tan pelotudo, Dios? Humberto maneja el stress re bien. Roberto después de ese quilombo habló dos horas con Ine. Re chatean, re hablan por teléfono siempre. Re tienen código. Es como que en el pecho lo siento re verdadero: cogen. No me estoy justificando eh, pero bueno, en toda esta situación, pumba, reapareció Humberto. Y ahora de golpe va a ser padre y para mí que eso le da un pánico fatal. Por eso está cogiendo tanto. Porque estoy segura que no soy la única a la que se está cogiendo. Lo cual me ubicaría en un lugar de víctima, Dios, y vos perdonás a las víctimas no? Porque yo ESTOY SUFRIENDO. Igual te juro que no me lo cojo más, o al menos no lo busco más. No no no NO ME LO COJO MÁS, pero vos hacé que esté sano, que no me haya pasado ninguna venérea y además que yo no esté embarazada. Por favor Dios, o bueno, Santa Rita, pasale este mensaje a Dios, por favor.
Hago cuatro padrenuestros y me voy.

Sueño.
Me encuentro con Humberto de casualidad en la calle. Hablamos de boludeces y me dice que lo acompañe a la casa.
Caminamos un montón y entramos a su casa que es como un hotel, donde vive toda su familia en las distintas habitaciones. Hermanos, primos, hermanas. Mucha gente.

Él me mira y yo siento que me quiere, pero como que me quiere posta, como ser humano, no que sólo quiere coger. Nos damos un beso, pero sin agarrarnos de la mano, ni abrazarnos. Solo nos damos un beso así parados, un beso de sólo cabeza y boca pero sin mover el resto del cuerpo.



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