16.1.17

Los Normales - Cita 3


Cita #3 






3 de febrero.

Es lunes. Hace una semana tengo jefe nuevo entonces no puedo stalkear mucho por la compu, pero desde el celular, voy al instagram de Humberto. No hay ninguna actualización.
Lo nuevo que publicó son un par de fotos de basura, de distintas partes de la ciudad.
Me meto en el instagram de su novia. Ecografías y fotos de ropa de bebés.
Salgo a almorzar.
Me siento en un bar con la gente del trabajo y entro al watsapp
Siento que está por escribirme.
Quiero que me escriba.
Miro su nombre en el listado de contactos y le digo con la mente: ESCRIBIME.

Martes.
Me levanto, me visto y voy al trabajo. Bajo a la máquina de café.
Subo de nuevo y escucho el celular.
Lo agarro: MENSAJE DE HUMBERTO. Tengo poderes de nuevo.
“Ey, ¿cómo venís hoy?” Directo.
No se está bien esto. Prometí que la cortaba.
“Puedo estar a las 6 por tu casa”
Al toque me responde: “Mejor en el estudio de mi amigo,  ¿te acordás la dirección?”
“Sí. Te aviso cuando llego”

No debería coger. No quiero enloquecer con lo del embarazo o las venéreas otra vez.
Le voy a decir que nos podemos tocar pero que no quiero coger-coger. Ni aunque usemos forro. Le voy a decir que estoy indispuesta y listo.
Llego. Le escribo: “Estoy”
Me responde al toque “Bajo”

Hace 40º de sensación térmica.
Hoy quiero que seamos más normales, si se puede, no en la parte sexual, sino en la parte humana.
Baja a abrirme y me impongo simpatía.
“¿Como andás, todo bien?” lo saludo con un beso.
Subimos.
En el estudio no hay nadie, solo él y el aire acondicionado a 20º, qué alegría.
Igual me dice “Vamos al balcón” y salimos a fumar.
Estoy nerviosa y me pongo a hablar un montón. Le cuento del jefe nuevo.
Hablo sola y Humberto no emite sonido. Mudo. Ni “aha”, ni nada.
Me da paranoia de que en verdad me esté odiando, así que mejor me muteo y me prendo un pucho.
Me saco las sandalias.

Entramos. Nos sentamos en el sillón.
Yo estoy descalza, me siento y pongo un pie en la mesita, como mostrando que estoy re cómoda. En verdad no estoy cómoda, siento que la pollera me hace rollo y que transpiré viniendo para acá.
Estamos en silencio.
No entiendo esta relación. No es una relación, pero no entiendo qué nos pasa.
No me mira. Pone música en una de las computadoras que hay en el escritorio largo, se sienta al lado mío, me agarra de la cintura y me tira encima suyo.
Estoy fría, pero le hago el acting de entrar en clima.
Tranzamos y al toque manotea un forro. Lo separo un poco y le digo “No, no, no cojamos”
Se sonríe y me dice “¿Sabés cómo te voy a garchar no?”
Ay no! me va a violar.
Es un abusador este chabón. Esta relación está a ESTO de tener violencia de género.
“No, en serio, dale”
Tranzamos.
Pasan dos minutos, manotea el forro de nuevo, le insisto que NO, pero no me hace caso, se lo pone y de repente estamos cogiendo.
Me indigno. ¡Siempre me pasa lo mismo con este pibe!
¿Qué me pasa? ¿Soy sumisa?  No tengo voluntad porque me encanta.
¿Qué es lo que me pasa con este pibe?
¿Por qué quiero coger y no coger al mismo tiempo?
Nos separamos un toque y cambiamos de posición. Intenta coger de nuevo pero no se qué pasa que no se puede.
No entiendo pero siento que algo se me cerró. Dios mio. ¿Qué patología sexual será?
Quiero buscarlo en yahoo respuestas. Algo me está pasando.
Como es imposible coger en este estado, lo saco. Trato de tocarme yo a ver qué es lo que está sucediendo y siento el hueso. ¿Cómo el hueso? TENGO MIEDO, ESTOY MURIENDO.
Flasheo mal. Flasheo con que Humberto me lastimó, flasheo que se me generó una bola adentro que impide la entrada de cualquier cosa. ¿BOLA adentro?
EM-BA-RA-ZO. No no no no boluda no. La puta madre.
¡No puedo seguir cogiendo así!
PÁNICO.
Quiero irme, pero no puedo hacer el papelón de salir corriendo. Bueno, sí podría hacerlo, pero me gusta mucho Humberto y por lo menos me lo quiero seguir tranzando.
¿Cómo puede ser que me guste mucho, pero no podamos coger normal nunca?
Debato mentalmente mientras no sé qué está haciendo él porque perdí la concentración.
Le presto atención y me doy cuenta que no solo a mí se me cerró, sino que a él se le bajó.
Estamos los dos, en pelotas, acostados uno al lado del otro, sin poder coger.
Capaz él no gusta de mí, qué sé yo. Eso puede ser eh.
Él no gusta de mí y mi cuerpo reacciona con lo de la bola adentro porque se da cuenta que Humberto no gusta de mí y que de poder cogerme en este momento lo haría por ninfómano, no porque yo le guste.
Ahora, si esa teoría es correcta y él no gusta de mí, ¡¿no entiendo para qué seguimos con esta relación?!
Le digo: "Relajemos boludo, no es que tengamos que coger sí o sí, dale"

Termino de decir eso y se me tira encima.
Cogemos y no me dice ni una puta palabra tierna. Nada. Cero. Silencio total.
Ningún “sos re linda”, ningún “me encantás”. Ni halagos porno.
Lo siento como una forma de cariño, al porno.
Prefiero que diga “cómo me calentás” a que diga “sos re linda”
¿Qué es lo que nos pasa?
No sé como descifrar esto.
Ya se que no es una relación, pero algo hay acá.
O solo es coger? Sí, solo es coger, ya se, pero por qué o para qué estamos cogienTUC.
Acaba.
Sin esperarme, de nuevo. Igual no estaba ni cerca, estaba acá pensando esto, pero podría haber preguntado al menos.
Dios mío, esta vez es la peor. Pensé que la peor había sido la anterior.
Qué desconexión, quiero llorar.
Humberto se para y murmura algo que no le entiendo pero entre las tres o cuatro palabras dice “linda”. 
Que soy linda? Que estoy linda? Me da igual porque siento que lo dice de obligación. Me acaba de garchar, algo tiene que decir.
Me quedo en bolas tirada en el sillón. Él se levanta y se viste.
Le digo “Ya me visto eh” muy a la defensiva por sus “Vestite” anteriores.
Le debo parecer ingarchable, desnuda.
Me paro, me visto rápido y voy al baño. Hago pis con miedo a que me duela o a que no me salga el pis por la bola que creo que tengo adentro, pero no me duele. Todo bien.
Me paro, me miro en el espejo y lloro.
Drama, drama total, drama novela. Angustia.
Humberto no escucha nada porque estoy con la puerta cerrada y porque además, me doy cuenta de que está hablando por teléfono.
Paro de llorar. Me lavo la cara y salgo.
Me ofrece coca light. No registra que lloré.
Acepto y salimos al balcón de nuevo a fumar.
Hablamos, como si no hubiéramos cogido recién.
No decimos absolutamente nada sobre lo que acaba de pasar. Ni un chiste, ni risita. Nada. No cogimos. Si alguien nos mira ahora no se da cuenta que recién estuvimos en pelotas pasandonos la lengua por todos lados.
Hablamos de cosas de laburo. Lo miro y siento como en el plexo solar que no le gusto. Así, como certeza.
Se va haciendo de noche y yo me tengo que ir. El por lo que parece no está apurado hoy. La puta madre, hoy que me tengo que ir yo
No hablamos de su novia. Nada. Cero. ¿El hijo?

“Che, me voy yendo yo”
“Dale, yo salgo con vos, ¿para qué lado vas, para tu casa?”
“Sí, sí”
Amigos somos. O ex compañeros de trabajo.
Salimos de la casa, para un taxi y nos subimos los dos.
Hablamos como si fuera normal viajar en taxi juntos.
No nos miramos mucho pero porque estamos en amigos no por nervios.
Llegamos al Torino, de Juan B Justo y San Martín y me dice “Bancame que bajo a ver si está una gente con la que me tengo que juntar, sino están, te dejo con el taxi en tu casa y después sigo camino a otro lado”
¡¿Ay adónde va?! ¿Y su novia embarazada? ¿Con quién se va a juntar en Torino? OBVIO QUE CON OTRA MINA.
Baja y le digo al taxista que espere un toque. Pasan 20 segundos y vuelve.
Se acerca al auto, abre la puerta y me da un billete
Lo agarro sin mirar si es de $50 o de $100. Ojalá sea de $100
De repente me agarra la cara, me da un beso en el cachete y me dice “Gran velada hoy”
Ay me agarró la cara, qué susto, creí que me encajaba un beso.
Qué gran velada, si lo de hoy fue una cagada. No le pudo haber parecido en serio una gran velada. Me está diciendo eso por compromiso.
Le digo “Pse” pero no escucha porque cierra la puerta y se va.
Sigo por Juan B. Justo y me agarra pánico de viajar sola en taxi de noche, como siempre.
Le digo que frene en la esquina.
Agarro el billete que me dio Humberto y veo que es de $100.
Me guardo el vuelto y bajo.
Camino hasta la parada pensando en todo lo de recién.
Un poco de “amor” flasheo
No amor-amor, pero “amor”. O sea no amor sano, amor falopa. Porque yo se que soporto coger mal cuando amo a alguien.
Igual es imposible que haya amor acá. Cómo lo voy a amar, si es totalmente desagradable.
No lo amo, no me pasa nada con él, ni siquiera lo quiero.
Todo esto es una pelotudez. Es venir y coger con un ex compañero de trabajo.
Eso es todo.

Me pongo los auriculares con el playlist de Norah Jones y lloro.

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