11.7.17

Los Normales - Cita 12

Cita #12












5 de Agosto.

Sueño que estoy en el casamiento de una amiga en común con Humberto.
En realidad no me queda claro si es amiga suya, o de su novia.
De repente estoy sentada con Humberto en un sillón, en un patiecito ambientado tipo Pinterest, y se nos acerca la mina que se casa.
Es cuarentona y yo siento un poco de angustia, porque se está casando.
La cuarentona nos pregunta cómo la estamos pasando y le pregunta a Humberto por su novia.
Su novia no está. Se fue de viaje, o de gira. No se bien.
La mina se va y Humberto de golpe me pregunta: “Por qué el otro día no cenaste en la reunión con tus amigas, porque sabías que ibas a garchar?”
Me quedo muda y agrega: “Mirá que no hay obligación de garchar siempre eh”
“No boludo, ya se, pero sabía que iba a pasar en algún momento y bueno preferí no cenar así esaba livianita”
“No bueno pero no es que siempre que nos veamos tengas la obligación de coger eh”
“No boludo, pero yo quiero”
Nos quedamos mirándonos fijo.
Le repito “Yo quiero, boludo”
Me dice algo más pero no le entiendo porque me habla bajito y se me va tirando encima medio en cámara lenta.
Estamos boca con boca y le digo “Boludo pará que está tu socio”
Se incorpora.
Nos quedamos callados y vemos a lo lejos la fiesta que sigue sin nosotros.
Suena jazz y me dice “Sabés qué? Vos pertenecés a la clase de minas que yo ni en pedo puedo dejar pero que terminan dejándome porque…”
Me despierto.
Hago fuerza para recordar qué me dijo. ¿Por qué lo dejaría?
No puedo acordarme.
¿Dijo “Porque se aburren”?
Decido que dijo eso aunque no me dijo eso, pero necesito darle un cierre al sueño.

De golpe tengo como un rayo de verdad absoluta que me atraviesa.
Entiendo todo: no acabo con Humberto porque se que coge sin quererme y yo ante todo necesito sentirme querida. No puedo coger con alguien que no me quiera.
Es eso. Como no le puedo preguntar si me quiere o no me quiere, no acabo.
Le puedo preguntar, pero me va a decir que no, que no me quiere; entonces prefiero no enfrentar la realidad.
Igual, por cumplido me diría que sí, que me quiere. Pero yo no le creería porque sabría que es bulshit.
Qué bronca que me da no poder ser varón en estos casos.

18:30. Mensaje de Humberto.
No me sorprende, porque soñé con él, entonces lo atraje por telepatía.
Chequeo mensaje y es sobre laburo.
Se necesita sí o sí una reunión urgente con uno de los inversores.
Lo quiero ver, obviamente, así que le respondo todo que si, pero le insisto con vernos en el bar de la vuelta de mi laburo, asi la pelota está en mi cancha.
“No, venite acá dale que tengo todo en la compu” me insiste.
Bueno. Pero no vamos a coger.

Llego. Me abre el socio que me saluda y se va.
Bueno, no tiene por qué pasar algo.
Subo, nos saludamos y me doy cuenta de que estamos con el chip laboral puesto.
Me ofrece café. Todo laburo.
Pasamos una hora reunidos viendo archivos en la compu.
Llamo al asistente del jefe de Zona Norte, desde mi teléfono, se lo paso a Humberto. Hablan dos minutos, me lo pasa de nuevo.
El pibe me dicta un mail. Escribo.
Algo pasa con el dropbox que no nos llegan los archivos.
Cortamos, nos quejamos del pibe de Zona Norte.
Laburamos un rato.

Se termina el café y me ofrece más.
Viene de la cocina con nueva carga de café y en vez de sentarse en la mesa, viene al lado mío. Mmh. Me desarma que se siente al lado mío, pierdo todo tipo de voluntad y decisión.
Deja el café y me da un beso en el cuello. “Bueno ya está, ya laburamos”
Tranzamos. Sumisión total.
Nos tiramos en el piso y me saca el pantalón.
Hacemos la rutina de luchar porque él me quiere sacar la ropa y yo me la quiero dejar.
Gana, como siempre.
Cogemos y mientras cogemos paso por dos momentos de casi acabar. Pero no acabo.
Qué depresión este problema que tengo con Humberto.
Acaba él y siento que quiere que me vaya inmediatamente de acá.
¿Qué me pasa realmente con este pibe? ¿Qué parte de este pibe me gusta?
No logro entenderme, no logro entender la relación, no logro entender a Humberto.
Vengo para entender qué me pasa con Humberto, y nunca entiendo qué me pasa con Humberto.
Pero sigo viniendo.
De repente me doy cuenta que se fue a la cocina y veo de refilón que está comiendo medialunas.
Otra vez no convida?! Qué forro!
Las ganas de comer medialunas hacen que me pare y me vista en un segundo.
Voy y lo increpo en la cocina.
“Che boludo, por qué no convidás?”
“Ay no, boluda, pensé que te estabas cuidando”
¿¿¿¿ME ESTAS DICIENDO GORDA????
“¿Cómo cuidando? ¿Por qué decís eso? No entiendo”
“Te ofrecí cuando llegaste y me dijiste que te estabas cuidando”
Respiro.
Pasa el gato que tienen acá y me da un poco de asco porque se me pega a la pierna y se refriega.
“Ay qué le pasa al gato éste?”
“Viste. El gato es como su dueño, SE QUIERE GARCHAR TODO LO QUE CAMINA”
Otra vez me recuerda que es un cogedor serial.
Actúo indiferencia, le sonrío y agarro el bolso.
Qué onda su novia y su hijo? Por qué no me los menciona nunca?
Qué frío es.

Salimos, nos saludamos con beso en el cachete y yo paro un taxi en Honorio.
Me subo al taxi y siento que tendría que haberle dicho algo.
Me deja pensando en él cogiéndose a otras minas. A mil minas.
En mi mente le digo al taxi que pegue la vuelta y que volvamos al punto donde me lo tomé. Mensajeo a Humberto, en mi mente, y le digo “Che te llamo un minuto para hablar”
En mi mente Humberto me responde “Claro” y yo lo llamo.
En mi mente le digo llorando que estoy mal y que necesito volver a coger. Humberto me dice “Venite”. Voy, llego en un toque, entro. Me tiro en el sillón a llorar pero como estoy llorando en mi mente, no me queda la cara deformada, quedo re linda y maquillada a pesar del llanto. Humberto en mi mente me pregunta “Qué te pasa Fer?” y yo le respondo “Nada”. Cogemos en mi mente, y acabo. Termina todo y me suena el teléfono. Es Roberto que quiere volver conmigo. Discuto en mi mente con Roberto, en bolas, en el living de Humberto, mientras Humberto me hace caricias en el pelo.


Bajo del taxi y entro a mi casa.





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