18.7.17

Los Normales - Cita 13



Cita # 13






25 de Agosto

Sueño que estoy con Humberto. Le digo en el sueño que el otro día soñé con él.
Me pregunta “¿Qué soñaste?” y le cuento la parte de “Vos sos de esas minas que yo ni en pedo dejo pero que a la larga me dejan porque se aburren” o algo así. Se que no terminaba así pero en el sueño le doy ese final a la frase.
Ni me confirma ni me niega lo de “se aburren” y de golpe estamos callados pero se que nos estamos comunicando con las mentes.
Con la mente, le digo “Ya se que vos querés decirme que me querés y que te encanto, pero que no podés porque tenés esa enfermedad mental que te hace ser tan patológicamente frío pero yo te entiendo, no te voy a pedir nada, quedate tranquilo”
Humberto se sonríe y me despierto.

La novia de Humberto lo etiqueta en una foto con el hijo. Tiene 4 likes de quienes supongo serán amigas y la novia de Humberto le pone “Pa apurate con el trabajo así nos vemos” como si el que hubiera escrito el post fuera el hijo.
La foto tiene fecha de ayer, no se por qué me aparece hoy en mi timeline.
Termino de leer “así nos vemos” y me suena el celular.
Miro y tengo mensaje de Humberto “Hoy estoy libre tipo 7 por Honorio, ¿nos vemos?”
Le respondo “Dale” aunque sé que tengo que hacerme rogar un poco.
No hacérsela tan fácil. Pero no puedo y me pongo la excusa de que la vida es corta y que por ahí mañana me pisa un auto, pero en verdad no puedo decirle que no porque soy como su súbdita.

Me subo a un taxi porque no estoy bien de horario. Vamos por San Martín y el tránsito es un quilombo. De golpe el taxista clava los frenos porque no se qué se cruza y nos chocan de atrás. Grito.
El taxista me dice “Este hijo de puta lo hizo a propósito” y se baja.
Se putea con otro que también se bajó y yo me quiero matar.
Le mando mensaje de audio a Sole “Boluda, estoy yendo a encontrarme con Humberto, obviamente se que no tendría que ir, pero no me puedo resistir a ese hijo de puta. Cuestión que acaban de chocar el taxi y el taxista se está puteando, y no me puedo bajar y tomar otro porque no sabés el embotellamiento que hay”
Cae la policía.
Le mando mensaje a Humberto y le digo “Estoy unos veinte minutos tarde”
La cana me toma los datos y yo me pongo paranoica.
No quiero que me empernen como testigo.
Aprovecho que están tomándole los datos al taxista, me hago la boluda y salgo corriendo
Me voy a la mierda sin pagar el taxi. Camino por San Martín como cinco cuadras hasta que se descongestiona y me puedo tomar otro taxi. Miro el celular y tengo mensaje de Humberto “¿Pero a qué hora estarías?”
Siento que me lo quiere cancelar y le digo al nuevo taxista que estoy apurada si puede ir más rápido.
Al final llego a su puerta 45 minutos tarde
Que se joda, él me hace venir de la nada sin poder decirle que no.

En el ascensor no hablamos nada.
Entramos y me siento en el sillón. Hay café, me quedo dos minutos sentada mirando la cafetera en la mesita dudando y se me viene encima.
Tranzamos y al toque empezamos a coger, así muy típico suyo, ya me saca la ropa, ya cogemos. Ya todo.
En un punto me alegro porque estoy apurada.
De repente en el medio de todo el porno que estamos haciendo me dice “Mirá como me ponés” y yo decodifico TE AMO BOLUDA, TE AMO.
Siento que me quiere y estoy por llegar, pero no llego.
Paso cinco minutos en ese estado de estar por acabar y de golpe Humberto acaba.
Yo quedo en el limbo.
Me cuelgo. Pienso en esto. En estar acá con él en pelotas.
Algo tiene que pasar acá, no puede ser solamente coger. O sí?
No me doy cuenta y le estoy acariciando la pierna, pero cuando registro, paro.
Qué onda? sentí que era como un novio.
Saco la mano y de golpe me vienen unas ganas incontrolables de llorar. Ay no no no.
Lloro.
Qué papel de pelotuda estoy haciendo, pero no puedo parar de llorar.
Me seco las lágrimas y siento que le tengo que dar algún tipo de explicación “Mi cuerpo se confunde y en vez de tener un orgasmo, llora, pero es como una cosa del cuerpo”

Se levanta, se pone la ropa interior, el jean y agarra la remera, todo sin decirme nada.
Se mete en el baño.
Me visto rápido porque tengo que rajar pero justo que yo tengo que irme rapidísimo, él está relajado.
El desencuentro constante.
Desaparece.
Pasan como quince minutos y nada
No entiendo si se fue a la cocina a comer, o si fue al baño.
Al final, se abre la puerta y le digo “Uh boludo dale estoy re apurada”
Me baja a abrir. Nos saludamos con un beso en el ascensor porque justo sale un tipo que me deja la puerta abierta, y tiramos un “Nos vemos” casi en la puerta.

Camino y pienso en él.
Quiero volver. Qué desgracia me re gusta este pibe.

Sueño de nuevo con Humberto.
Estamos en un petit hotel y nos re cuesta encontrar un lugar para coger. En el edificio hay bocha de gente que nos conoce, no entiendo de dónde, y yo le digo “Guarda que ese le puede contar a tu novia”
El me dice “Me encantás” al oído pero me parece que son dos sueños superpuestos porque él está re calmo con el hecho de que lo vean y yo soy la nerviosa.
Me despierto.

Pasan 5 días de la última vez que nos vimos y me doy cuenta de que me quedé caliente.
Algo tengo que hacer.
Le quiero escribir pero no pasó ni una semana.
Le escribo a Juan Cruz

Me veo con Juan Cruz y hablamos de laburo. Me hace café y nos vamos a la sala de reuniones.
Abre un Pdf, me cuenta cosas de su laburo. Mucho no me interesa y mensajeo al socio de Humberto inventándole que necesito una data, pero sólo para ver en qué momento puedo preguntarle si tiene noticias de Humberto.
Se asoma una de las chicas de administración y saluda.
Se va casi media oficina y Juan Cruz se sienta al lado mío.
Le toco la boca y se sonríe pero me sigue hablando de laburo.
Lo bueno es que con Juan Cruz puedo ser histérica.
Juan Cruz se pone a hablar por teléfono y yo aprovecho para mandarle un texto directo a al socio de Humberto: “Che Humberto se fue no?” pero esperando que me diga que no y me dice “Sí, sí, tenía que ir a cerrar el deal con esos clientes”
Da play a un video de una investigación sobre algo que ni idea porque tiene mucha data y mientras me traduce lo que dicen, le hago caricias en la panza.
Me habla y me mira la boca pero no hace nada.
Cero beso, cero coger. Es el opuesto a Humberto, Juan Cruz.

Estoy volviendo a casa y en el subte le reviso el instagram a Humberto.
Confirmado: Está de viaje, me doy cuenta por las fotos.

Hoy siento que estoy más grave que nunca desde que empezó todo esto. No puedo dejar de pensar en él. Quiero escribirle pero tengo miedo de escribirle y que no me responda.
No soporto su rechazo.
Le escribo. Le digo “Ey, hoy hablé con Nestor y me mando un print de pantalla de la revista donde salió tu laburo para Salta. Te felicito, es genial”
Me arrepiento de decirle “Es genial” Es una expresión muy vulgar. Él que es tan culto debe sentir cierta pena por mí, y cierto orgullo por su superioridad.

No me responde.
Pasa un día entero y no me responde.
Dos días y no me responde. Tampoco aparece visto el mensaje.
Le debe haber llegado mi notificación y le chupó un huevo.

O capaz me bloqueó.

Sueño de nuevo con él. Está de viaje pero vuelve y me lo cruzo por la calle. En el sueño Humberto se parece a David Bowie en el 2000, lo veo por la calle y él justo me grita por el apellido.
Me doy vuelta para saludarlo y le digo “Ey, cuándo volviste?”
“Hoy”
En el sueño pienso qué onda, volvió hoy pero no me mandó ningún mensaje, y yo que venía pensando que seguro si volvía me mensajeaba.
Ahí se le acerca una mina y le toca la boca. Miro a la mina y me doy cuenta de todo.
Humberto tiene otra amante. Qué bronca.
Cambió de amante.
Me pongo histérica. Me quiero morir pero a la vez siento que es lícito que cambie de amante, y que yo no puedo decirle nada. Es libre. O sea no es libre por su novia, pero por mi parte sí.
Y yo no puedo decirle nada porque no soy la dueña de su no-libertad.
Ahí me doy cuenta de que perdí el celular.
Busco la billetera para ver si voy a un locutorio a hablar por teléfono y tampoco tengo la billetera. O sea que me robaron?
Quiero sentarme en un bar a tomar algo, para relajarme, pero no tengo plata.
Me quedo sin plata y sin celular y de golpe miro en frente y me doy cuenta que ya no estoy más en Buenos Aires. Estoy en París.
Entonces Humberto estaba en París, no en Buenos Aires? Y yo sin plata en París.
Me despierto y pienso todo el día en él.

Son las 6, miro el celular y tengo una notificación.
Humberto comentó una foto mía en instagram.
Me suben todos los calores, voy rápido a la foto y es justo una foto de un auto antiguo que vi en San Telmo y le saqué foto.
Hay 4 comentarios de amigos del gimnasio y el comentario de Humberto.
“Qué bien, por suerte en breve estaré por Buenos Aires”

  




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