O tengo la capacidad de ver en otra dimensión

 






Sueño.

Estoy con una amiga y un amigo y me preguntan “¿cuántos años tenés?”

23 les digo, pero no es el 2000, es el 2022.

Mis amigos me dicen que nos vayamos y yo digo “No, me quedo con él que tiene que armar la valija”

Justo cuando digo eso, al pibe con el que supuestamente me quedo mientras va a armar su valija lo pasa a buscar un amigo con su perro.

Mi amiga y mi amigo me vuelven a decir “Pero boluda, vamos, si se acaba de ir el pibe” y yo digo “No, no, seguro que va hasta la esquina y vuelve”

Pero el pibe en vez de volver se va más lejos. Yo quedo con mis amigos y un teléfono inalámbrico que funciona como walkie talkie y engancho una conversación del pibe con otra gente.

En la conversación le dicen al pibe “Pero boludo ¿qué tiene que quedarse esa mina mientras haces la valija? ¿Quién es tu novia? dejate de joder, ni vuelvas, salí directo desde acá”

“Dale boluda, vayamos que va a cerrar el teatro” dicen mis amigos y ahí caigo con que estamos esperando para ir a bailar a Le theatre.

Les explico que cerró hace años y que es Vorterix ahora pero me siguen bardeando al pibe de la valija.

“Para que te vas a quedar boluda, ¿si no ves que ni le importas?”
Yo sigo firme con mi idea de que tengo que quedarme ahí y en tal caso aclarar las cosas.

Cuando digo “aclarar las cosas” mis amigos dicen “uhhh la complicada” 

“Basta. Me quedo y lo espero” digo mientras sigo escuchando la conversación por el teléfono, pero paralelamente a eso lo veo. 

No sé si lo veo proyectado como holograma o tengo la capacidad de ver en otra dimensión, pero lo veo haciendo una nota que dice “No vuelvo, andá”

Inmediatamente me llega esa nota como mensaje de texto al inalámbrico y se escucha que el pibe de la valija dice “Uy no, ¿qué hice?”

El amigo le responde “Está bien boludo, vos tenés que tener libertad”

La escena en ese punto se divide en 3: por un lado estoy yo siendo influenciada por amigos, por otro está él siendo influenciado por amigos y por otro estoy yo de nuevo viendo ambas escenas. Mientras suena la canción que salva a Max de Stranger Things pero de repente en una parte canta algo sobre darse besos, pero en castellano.

La escucho ya no de forma general sino de nuevo por el inalámbrico y seguido de eso los amigos del de la valija se ríen.

“Encima es re grasa boludo” dicen.

Mi amiga me tironea del brazo mientras mi amigo abre la puerta y yo insisto con quedarme, pero mi amiga dice “¿Sabés qué lindo debe ser estár donde querés estar?”

“Pero yo quiero estar acá” le digo y ella insiste “¿Sabés qué lindo debe ser ir hacia el deseo?”

No me escucha mi amiga, evidentemente y siento que algo me aprieta en el cuello.

No sé si ahora mi amiga es Vecna de Stranger Things o se me enredó algo en el cuello mientras ella me tironea y me agarra desesperación porque me estoy ahogando.

 

Me despierto sobresaltada tosiendo.


Vení conmigo que ahora te lo cuento

 



#Sueño

Estoy en un lugar que no conozco. Hay una cama que tiene vidrio. Esos vidrios que están arriba de las mesas y me tengo que mover despacio porque me da miedo presionar y romperlo.
Se corta la luz.
Estoy sola, es de noche. Camino y veo al mozo del bar de la esquina. Un pendejo.
Le tengo confianza así que le digo que me acompañe.
Llegamos a un lugar con luz y ahí también está mi casa.
Tengo dos lugares que son mi casa, pero acá estoy en piso 22 y digo “no mejor vuelvo a mi casa, total me banco subir 3 pisos a oscuras”
Subo los 3 pisos y estoy en una oficina. Ya no es más mi casa. Es un depto con buena vista.
Me siento en un escritorio e intento ponerme a trabajar pero me aburro y me quedo mirando la gente que hay alrededor.
Miro a un pibe altísimo que me sonríe y me pasa el chisme de quién se coge a la ascensorista.
Me molesta ese chisme. Le cuestiono para qué me cuenta eso y me dice “vení conmigo que ahora te lo cuento”
Salimos de la oficina y el plan es escabullirnos pero cae Dolores Fonzi lookeada como la personaje de Soy tu fan y nos pide porro.
“No tengo, pero él sí” le digo a Dolores Fonzi y el pibe me codea porque no quiere convidar su porro.
“Ahhh no no me equivoqué” le digo a Dolores Fonzi que revolea los ojos porque no nos cree.
Dolores Fonzi dice “¿Los puedo acompañar que no conozco a nadie en esta fiesta?”
Ahora ya es una fiesta, no es más un laburo.
Me cae bien Dolores y le digo “Dale, re” pero el pibe me vuelve a codear porque quiere que estemos solos en el balcón y le dice “Pará ¿ves esa de campera roja? tiene porro”
Dolores Fonzi se va a buscar a la de campera roja y con el pibe nos quedamos en el balcón que ahora es una terraza enorme sin muro, ni baranda, ni baldosas.
Parados sobre la membrana estamos, pero se ve que no nos importa, o no le importa porque se sienta, me dice “veni” y en un segundo estoy arriba suyo.

Me despierto.

El ex novio que le hace la psicológica







Re-escucho los audios de una amiga y justo en la parte en la que dice algo sobre la FANTASÍA vs la realidad, suena en spotify una canción de los strokes en la que Julian canta Don't expect the truth / This is a fantasy / I fight that feeling too

Le escribo la respuesta a ese audio y le cuento lo de la coincidencia.

ES RE ALGO BOLUDA, me dice, y se explaya más sobre el relato que me estaba haciendo.

“Tal vez use esto para un texto”, le digo y me dice “bueno pero no pongas mi nombre”.

Siempre me dicen eso mis amigos cuando les aviso que voy a usar algo para un texto.

Me duermo.

Sueño con mi amiga pero yo estoy como observadora. La escena del sueño por momentos son partes de Stranger Things, la 4ta temporada, y en un momento está el ex novio que le hace la psicológica y le dice cosas en otro idioma. 

¿Esto será lenguaje de oscuridad? me pregunto en el sueño, flasheando la contrapartida de los que dicen hablar en lenguaje de luz. En esa escena el ex se funde con su psicólogo y suman maldades pero yo no logro verles la cara. Me re molesta eso porque yo también tengo poderes en el sueño y mi poder es SACAR LA FICHA POR LA CARITA.

Ahi aparezco yo pero en dos realidades. La realidad en la que sigo observando y mi yo sentada en una silla de computadora. De un lado está Carla y estamos en el secundario, vestidas con el equipo de gimnasia después de un partido de handball en el que perdimos pero le pegamos una seguidilla de pelotazos en la cara a las de 5to, así que en realidad estamos triunfadoras, como si hubiéramos ganado el partido. Del otro lado de la silla está una amiga loca. MUY LOCA. La loca se le acerca a Carla, pidiéndole que la salude y le da un beso muy cerca de la boca y yo quedo aplastada entre las dos con asco y calor. ¿Qué quiere esta piba? ¿Por qué se mete en nuestra conversación? le quiero decir a Carla, pero decírselo con la mente no funciona. 

De golpe vuelvo a estar mirando la escena de mi amiga siendo controlada psíquicamente por su ex fusionado con su psicólogo y ahí logro ver que uno de los pensamientos que se pasan de una mente a otra, como un rayo es la frase “tenés que estar en el mundo corporativo” 

Me despierto sobresaltada


No tiene sentido. Ni su odio ni mi cuestionamiento






Pongo un video de un astrólogo español.
El astrólogo es medio vueltero pero necesito algo que no sean ni noticias ni música. No sé por qué.
Quiero terminar de ver Stranger Things pero si me meto con eso no me duermo hasta pasado mañana. Voy por el capítulo 5 y me da nostalgia. Pasaron re pocos años y todos esos nenitos están enormes. Siempre todos los nenitos dejan de ser nenitos. Demasiado rápido.
Igual no es solo por los nenitos en sí, el tema es que se me pasa rápido la vida. Este año cumplo 46 y me da bronca, me quedé en mis 42 pero porque me quedé en mis 37.
El astrólogo dice que no es Marte solo. Que entró en Aries y se encontró con Júpiter. Ay me da ternura ahí los planetitas reunidos tomando el té.
Ahora dice “una especie de destino, una especie de visión, una especie de objetivo vital. Marte con una misión. No es un Marte que quiere guerrear”.
Me duele la garganta y justo el español dice “el dolor de manifestarse”
Ahora dice que es como cuando te hacen una cura y te avisan “esto va a doler”. “Marte viene con esta misión y lo vamos a aceptar de buena gana” MIRÁ ESPAÑOL LO DUDO. NO QUIERO QUE ME DUELA LA GARGANTA

Ay noooo. Acaba de decir “Aceptar que la vida duele, aceptar que el deseo duele, aceptar que atreverse duele”

Astrólogo pará un poco que me vas a hacer llorar.

Freno y me voy a la cama. Es tarde, dormí poco porque ayer dormí mucho.

Me acuesto, agarro la compu para escribir.

Abro drive. Abro 5 archivos de documentos que estoy escribiendo y abro una 6ta ventana para poner youtube. Voy a historial y vuelvo a poner el pedazo de Intrusos con la medium. Qué surrealismo hermoso. Yo flasheando que la medium era UNA SEÑORA pero tiene 42. La edad en la que me quedé yo pero que a la vez me quedé en mis 42 porque a los 42 me quedé en mis 37.

Me duermo.

Sueño con un ex. El que me odia.

En el sueño está con su novia que todo el tiempo la veo de espaldas, o sea no le veo la cara y entonces pienso “Claro, no le veo la cara porque me odia”

No cuestiono el odio de la novia de mi ex en el sueño. No tiene sentido. Ni su odio ni mi cuestionamiento.

Me parece una locura que estén en la esquina sentados en una mesa, como tomando un café porque esa esquina es una verdulería.

En realidad es una verdulería porque de repente en el sueño es el 87’ y en esa esquina está el local de Mingo y su esposa. Dos italianos. Quiero decirle “¿Qué hacés en una verdulería?” pero me habla él. Mal, obviamente. Y me dice “Por favor guardame la ropa en una valija y trame también los discos”

Voy a mi casa que es la casa de mis padres del 87’ y mientras voy guardando ropa y discos en una valija pienso ¿por qué estoy haciendo esto que no quiero? 

No lo soporto pero como el protagonista es su odio hacia mí queda medio oculto que yo también lo detesto.

De ahí de repente estoy caminando por la vereda siguiente a lo de Mingo y no logro entender si le dí o no la valija pero aparece un descapotable rojo de esos antiguos. Ni idea la marca del auto pero me gritan SUBÍ y yo pienso en esa foto de los Arctic Monkeys.


Me despierto y veo que solo pasaron 5 horas desde que me dormí.

 

 


LOS NORMALES - 16. Se me activa la insegura que mendiga cariño.







15 de julio.

Sueño con Humberto. En el sueño nos tiramos a ver una película con poca ropa. Yo estoy en shortcito y Humberto está en calzoncillo. No me importa estar en short porque en el sueño tengo las piernas largas y flacas.

En el otro sillón está Sole. 

De golpe entra la novia de Humberto con el bebé a upa y yo me quiero matar. Nos mira, se sonríe y se va sin hacerse problema. Miro mi teléfono y tengo una notificación suya: me likeó una foto en instagram.

Eso me pone nerviosa, lo miro a Humberto y él me dice “Boluda, tranqui, tenés que disimular, está todo bien, somos amigos y estamos mirando una peli. Fue”

Me parece una pelotudez lo que dice.

Boludo estoy en shortcito y vos en calzoncillos.

Y cuando estoy a punto de discutir, me despierto.


Se hacen las 22:00, miro el celular y no hay mensajes. 

Cero señales de Humberto. 

Era hora de perder los poderes. Ya no va a llamarme cuando se lo diga con la mente. 

Tal vez me funciona cuando no quiero verlo pero como estoy desesperada por verlo, no se me activa el poder. 

22:05

Mensaje de Humberto.

Ayyyyyyyyyyyyyyyy.

Desbloqueo la pantalla del teléfono para abrir el mensaje de Humberto pero cuando estoy haciendo eso me aparece ROBERTO en la pantalla y como toco todo, atiendo el llamado. Uy la puta madre.

“Hola Fer ¿estás en casa?”

“En MI casa, sí”

“¿Vas a salir? Porque estoy abajo ¿puedo subir? Estoy mal”

¿¡PERO QUÉ ES ESTO!? 

“Ehm… subí dale”

No me devolvió las llaves nunca. No se llevó sus libros, ni su ropa, ni nada de todo lo que dejó.

Corto y leo el mensaje de Humberto: 

“¿Qué onda nena? Acabo de liberarme, te tendría que mostrar el pdf ese”

Ay dios. 

Golpean la puerta.

Le abro a Roberto y me parece que está medio en pedo. 

Se sienta en el sillón, se saca las zapatillas.

“Vení boluda” me dice.

“¿Qué te pasó?”

“Nada. Mi viejo, es un hijo de puta boluda. Fui a la casa a verlo porque hacía mil que no lo veía, y me dice, sentate, charlemos y me tiro un sermón de dos horas en que…”

Roberto se pasa veinte minutos contándome la maldad que tiene su padre con él.

Le digo “Bancame un segundo” y me levanto a buscar el celular.

¿Será una señal esto? ¿Será que no tengo que ver a Humberto?

LA SEÑAL es esta relación. NO ME CONDUCE A NINGÚN LADO.

Bueno Roberto para el caso tampoco me conduce a ningún lado, pero estoy permitiendo que siga acá llorando y yo haciendo acción social con él. Para variar. 

ES UNA SEÑAL.

Hace frío. No tengo que salir corriendo cada vez que a Humberto se le ocurre verme. Que se banque su ninfomanía.

Le escribo: “Mañana sería ideal” 

“Vemos cómo viene el día. Hablamos mañana. Saludos” 

Siento que se enoja porque no salí corriendo y se me activa la insegura que mendiga cariño.

“Ok mañana tipo 8 estoy por Caballito, te aviso”

“Vemos” 

Ese ‘Vemos’ es que quedó enculado porque no se hizo lo que él quiso.


Vuelvo a sentarme al lado de Roberto que me habla sin parar llorisqueando y yo no logro escuchar una sola palabra. Solo pienso en que si Humberto se enojó no me va a querer ver más. Y yo quiero coger con él. ¡¿Por qué no salí corriendo y que Roberto le vaya a llorar a sus amiguitas?! 

Le vuelvo a escribir a Humberto: “¿Pero podés mañana o no, honesty?” 

No me responde nada.

Estoy haciendo todo mal. Roberto me distrae, no me deja pensar bien la estrategia. ¿¡Cómo le voy a escribir todo eso!? ¡Qué horror! Igual lo dejo. 

Peor es borrarlo.

Revoleo el teléfono y me enojo conmigo. ¿¡Cómo puedo ser tan pelotuda!?


Cuando Roberto termina de llorar pido una pizza.

ESTE FORRO SIEMPRE ME HACE ENGORDAR.

No cogemos, obviamente. 

Roberto definitivamente me dejó de gustar y últimamente la idea de coger va de la mano de Humberto y de nadie más. 


Me levanto y Roberto ya se fue. 

Me voy a depilar y no está Marta. Está Romina que es la yegua que te quema.

Salgo con todo colorado y me da vergüenza que Humberto se de cuenta de que me depilé recién, porque va a ser obvio que me depilé por él.

¿Mirá si además de quemarme, me contagié algún hongo? Esa cera no estaba nueva. 

Le escribo a Vero y le cuento lo de la depiladora y lo del posible hongo.

Me responde al toque: “Pensá por qué todo lo que hacés POR o CON Humberto, tiene que tener un cierto ‘castigo’ Fer, todo lo digerís como sucio, impropio, indebido, ilegal y ¿por qué? Porque está casado y tiene un pibe, y eso para vos está mal. No digo que esté mal objetivamente, pero A VOS te pesa por como sos. Eso es Fer, no es un hongo” 

Lloro.

Me llega mensaje de Humberto: “Creo que sí podemos vernos, pero tal vez llegue un poco más tarde a lo de mi amigo. Antes de las 9”

Lloro.

Respondo “Dale”

Listo. Nos vamos a ver. Qué alegría, pensé que me odiaba. 

Ahora creo que ya no quiero verlo, sólo quería saber que no me odia y que quiere verme. Con eso me alcanza.


Entro a un local a ver ropa y se me va la señal del celular.

Chequeo la hora y veo que todavía tengo tiempo, así que tiro el celular en la cartera y me quedo como una hora.

Salgo, paro un taxi y le doy la dirección del estudio del amigo de Humberto. 

Ay qué boluda la felicidad que siento solo por el hecho de que lo voy a ver.

De golpe veo que tengo un mensaje sin leer de Humberto.

“Se me complicó al final ¿qué te parece si lo pasamos? Sorry”

Miro la hora y es de hace media hora. La concha de la lora ¡no! ¡No, no, no, no!

Quiero seguir siendo feliz. 

Le escribo “Buu estoy llegando ¿me vuelvo a casa?”

Nada. Diez minutos, nada. Quince minutos, nada.

Bueno listo, ya fue. Mejor, mejor. Así no voy, así no lo veo, así no cogemos.

No tengo que coger con él y ésta es OTRA SEÑAL. Como la de ayer. Dos señales seguidas de que coger con este pibe NO LE CONVIENE A MI SALUD MENTAL.

Le digo al taxista que frene, pago, me bajo y me llega mensaje de Humberto

“¿Vos estás por acá?”

Ayyyyyyyyyyyyy sisisisiisisis ¡¡veamonos veamonos!!

“Sí, a dos cuadras”

“Venite. Pero apurate”

Estoy a cinco cuadras no a dos y ya quiero irme sin haber llegado.

NO LO SOPORTO cuando está apurado. ¿Quién carajo se cree que es?

No me banco tener que ir coger un minuto y medio y salir corriendo. 

Es más lógico dejarlo para otro día. 

Ves boluda que el dueño de todo esto es él. Vos sos una MOMIA. 

No tenés personalidad. Estás a un paso de dejarte maltratar y decir “Ay bueno es que yo lo amo”. O sea, no sos maltratada físicamente porque a Humberto se ve que no le cabe pegar, pero estás a esto eh A ESTO.

Bueno basta basta basta basta basta basta. Callate. Dejame coger en paz.


Llego. Toco timbre. Pasan 2 minutos y abre la puerta.

Me mira de arriba abajo y nos saludamos con un beso. MILAGRO.

En el ascensor hablamos. MILAGRO 2.

Entramos y me siento en el sillón. 

Quiero estar relajada pero sé que Humberto está contando los minutos para abordarme, lo siento en el aire.

Corro la cartera del sillón y cuando vuelvo a mirar lo tengo encima.

Nos damos besos desaforadamente,como si estuvieramos comiéndonos. 

Pasan dos segundos de besos y cogemos.

Cogemos acelerados como si estuviéramos apurados pero en realidad es Humberto el único que está apurado. 

Cogemos unos minutos más rápido y porno y acaba. Obviamente yo no.

Me visto lento pero no me doy cuenta de que me estoy vistiendo lento hasta que veo que me mira fijo.

“¿Estás apurado?”

“SÍ MUCHO”

En el ascensor me dice “Si querés te dejo en la parada”

¿Por qué no puedo acabar con él? ¿Será un simbolismo y en verdad quiero terminar la relación y por eso no “termino”?


Frena el auto, le digo chau y me bajo. Sin beso, sin nada. 

Esto así no puede seguir.


Puede ser una novela desesperanzadora y listo






Me junto con amigos y hablan de plata.

Parece como si todo fuera plata en el 2022.
¿Todo el mundo habla de plata?
Los amigos que tienen plata odian sus trabajos y los amigos a los que les gustan sus trabajos, no tienen plata.
No hay plata en ningún lado, salvo esas excepciones, pero igual todo el mundo habla de la plata.
Leo que un alkiller cuesta 70mil pesos y recuerdo cuando me bajé de un alquiler porque me aumentaron de 1200 a 1400, y me parecía mucha plata.
Con los que no llegan a fin de mes hablamos sobre cómo ganar más plata, y los que sí tienen plata, les dicen a los que no tienen plata: “¿pero cómo? ¿no tenés más plata que eso?”
Pero los que ahora tienen plata, y que odian sus trabajos, no siempre tuvieron plata pero siempre odiaron sus trabajos. Y fueron más los años que no tuvieron plata que los que tuvieron plata.
Y los que están a gusto con sus trabajos, alguna vez hicieron algo más de plata.
En Antimaternity hablo mucho de la plata.
Recién organizando un poco las notas de lo que creo que será la novela que sigue, escribí un destacado que dice “puede ser una novela desesperanzadora y listo”

Los Normales - 15. Al final dejo de resistirme.

 





24 de Junio. 


Lo que estamos haciendo es cualquiera.

Somos dos drogadictos y esta droga no la podemos dejar.

Estoy transpirando. No puedo más de la ansiedad. Creo que tengo la presión baja. Estoy comiendo como una animal y la mina que me entrena martes y viernes está embarazada. 

Me tiene que venir, es mi día 28.  

Es al pedo mandarle un mensaje. Me duelen los ovarios.

Miro mil veces el nombre Humberto en contactos. 

Trato de hacer control mental pero como me duele la panza, no le pido a dios que me llame. Solo lo miro.

Pasa un rato y me suena el celular.

Mensaje de Humberto. 

Era obvio. Re natural siento esta telepatía.

“¿Estás por Caballito?” 

No. “Estoy llegando justo a esa zona” le invento.

Le mando screenshot a Sole.

Sole: “¿No era que no ibas a verlo más? ¿Para qué le respondes boluda?”

“Bueno, voy, lo veo y le digo que no y listo. O sea, nos podemos ver y no por eso coger. Que respete mí NO”

“Igual si vas y le decís que NO, explicame para qué vas, si solo te ves con él para coger”


Llego a Caballito y me siento en un bar. Aún no volvió a escribirme. Capaz me cancela.

Me pido un café y una medialuna con jamón y queso. No puedo más de este ataque de ansiedad.

Estoy merendando y de golpe miro para la calle porque sí, ni sé por qué miro y veo a HUMBERTO.

ME ESTÁS JODIENDO. Humberto pasando por la puerta del bar. EN ESTE PRECISO MOMENTO.

Salgo rápido y le grito: “¡Ey!”

Frena y nos miramos. No logro descifrar cara de qué tiene. Se sorprende, pero no entiendo si es cara de sorpresa grata o ingrata. 

Capaz le molesta, capaz piensa que soy la de Atracción Fatal, que lo persigo.


Me saluda con un beso en la cara y me dice: “Venite después eh” 

“Dale, dale” le digo y él sigue caminando rápido.


Le escribo a Sole: “Boluda me lo acabo de cruzar, me dijo que fuera. Debería irme porque no tiene futuro esta relación”


Me quedo una hora más haciendo tiempo. No arreglamos horario concreto pero me parece que una hora está bien.

Lo mensajeo: “Estoy”

Está la portera así que me deja pasar.

“Subo” le escribo.

Me abre la puerta. 

“Hola”

“Hola” 

Se sienta y yo me siento en una silla re lejos de él. 

Charlamos. El laburo, el cliente, el viaje, boludeces.

Es la primera vez desde que empezamos esta especie de relación, que pasamos más de media hora hablando.

Bueno ya está. Mejor, vine a charlar y después me voy. Podemos ser amigos tranquilamente. 

Igual cualquiera yo acá.

Le digo “Me voy” aunque no me muevo de la silla.

Se da vuelta y me dice: “¿Qué? No, pará ¿adónde te vas? Te quedás boluda, dale”

Sigo sin levantarme pero le insisto: “Y me voy, me voy, me siento mal, me duele todo”

Se me acerca y me dice “Dale, vayamos al sillón que te hago unos masajes”

“No no en serio me siento mal, me tiene que venir”

“Dale vení” me tironea de un brazo y me hace sentar en el sillón.

Se tira al lado mío y muerde un pedazo de chocolate. Me ofrece.

”No no, me siento re mal”

Termino de decir ‘mal’ y se me tira encima pero más despacio que las últimas veces, se ve que está considerando ser más suave por mi dolor de ovarios.

No me entiendo igual, si no quiero coger ¿para qué vengo? 

Me da besos en la boca y en el cuello. 

Lo saco. “No boludo en serio no quiero hacer nada hoy, dale”

Seguimos chapando e intenta sacarme la ropa.

“No dale boludo, posta, frenemos”

Se saca la remera y me refriega el pecho. 

Hace esas ridiculeces Humberto a veces. Las llega a hacer otro y vomito pero a Humberto no sé por qué se la dejo pasar.

Al final ya no me resisto y me lo chapo. 

Siempre me desarma la voluntad. Es un hijo de puta. Pierdo la poca cordura que tengo por este forro. LO ODIO.

Se queda en ropa interior y me baja el pantalón.

Me lo subo y le digo: “No. Me quedo vestida”

No le importa nada lo que le digo y me mete la mano adentro del pantalón.

Le saco la mano y le digo “Dale, boludo no quiero”

“Dale, no seas pajera, cojamos un poco”

“No, dale, capaz me vino”

“No importa boluda, cojamos”

“No vamos a coger boludo, basta, vamos a hacer lo que yo quiero, no lo que vos querés”

Me dice todo que sí mientras me saca las zapatillas.

Manotea un forro y le digo “No no no no no no NO VAMOS A COGER”

Le digo esto porque no quiero coger pero al mismo tiempo quiero coger. 

Necesito que se me aclare el deseo.


Seguimos chapando.

Capaz mi deseo de no coger, responde a que quiero sentir que estoy dominando la situación. Pero con Humberto NUNCA PUEDO DOMINAR. Es como un jefe.

Se pone un forro, me agarra de la cadera y lo saco. 

Me da nervios. ¿Mirá si otra vez me pongo a llorar? 

“No, dale, me da miedo que me pase lo del otro día”

“No te va a pasar lo mismo” 

¿Qué se hace el que sabe?


Cogemos.


No disfruto nada porque pienso en el dolor de ovarios. 

No es que me duelan tanto, pero como me aparece de nuevo el miedo a quedar embarazada, fijo mi atención en los ovarios. 

Tengo miedo de tener el deseo oculto de ser madre y que ese deseo provoque la pinchadura del forro.

Lo saco y seguimos chapando y tocándonos pero ya no lo dejo coger-coger de nuevo.

Pasan 3 minutos y Humberto acaba. Se tira al piso y queda acostado agitado.

Me levanto rápido y me pongo la ropa. 

Él también se levanta, se viste y se sienta en el sillón. 

¿Qué es esto? ¿Qué es estooooooo? 

Quiero tirarle todas las preguntas a Humberto, pero no va a querer responderme. Se va a malhumorar.

“¿Qué onda, esto va a ser así siempre? Aunque yo crea que voy a dominar la situación ¿al final vos me vas a convencer?”

“Sí. Si está bueno, boluda”

¿Sí? Ay no sé.

“Si, pero ¿qué onda? Esto es como una droga, porque si vengo me vas a intentar coger siempre, entonces directamente evito venir”

“Bueno igual hay que dosificarlo. Bah igual ni da hablar de esto, porque es como un proto planteo”

Dosificarlo. ¿QUIÉN SOS?

“No no no, planteo no es eh. No te voy a plantear nada” 

“No no ya sé, es como el anti planteo esto” 

Paremos acá porque esto termina mal. 

“Sólo digo que si vamos a terminar haciendo lo que vos querés, entonces si me voy a tentar y justo ese día no quiero tentarme, directamente no vengo. Eso” 


Me paro y digo “¿Me llevás hasta Honorio? AY NO DALE FER ME TENGO QUE IR” 

Estoy sin filtro hoy.

“Dale, te llevo, si justo tengo que salir”


Entramos al auto hablando del auto. Lo cambió. Se compró otro.

Nos ponemos a hablar de modelos y marcas, y de golpe me dice: “La otra vez cené con una mina y ella había tomado un poco, entonces me dio su auto para que lo maneje y…”

¡¿QUÉÉÉÉÉ?! ¡¿CÓMO?! ¡¿CENÓ CON UNA MINA?!

¡ESTÁ COGIENDO CON OTRAS! ME ESTÁ AVISANDO QUE ESTÁ COGIENDO CON OTRAS. LO ODIO. LE QUIERO HACER UN ESCÁNDALO. 

¿Dijo mina o amiga?

“¿Una amiga? ¿Una mina? No entendí”

“Sí, sí. Una mina. A las mujeres les encanta verte manejar su auto” 

ME ENERVO. Dice “las mujeres”como si yo fuera un pibe.

¿¡Por qué mierda me está diciendo ésto?! 

¿Quién es ESA MINA? 

Estoy a punto de colapsar pero no quiero hacerlo delante de este PEDAZO DE FORRO QUE SE COGE A TODO EL PLANETA.


Llegamos. Le digo “Chau” sin darle un beso y me bajo. 


Estoy como el orto. Quiero retroceder y hacerle un planteo.

¿¡Así que saliste el otro día con una mina/amiga?! 

¡¿¡¿Y para qué me lo contás?!!??!!? ¿¡¿¡Para decirme, sin decirme, que estás con otras también?! ¡Que además de tu mujer y de mí te cogés a veintemil más!

Y si es así ¿por qué NECESITÁS que lo sepa? Imbécil guardátelo.

El odio que tengo.


No me puedo dormir. No puedo mirar tele, no puedo jugar al Candy Crush, no puedo llamar a ninguna de las chicas. No puedo mandarle un mensaje a Sole porque no sé cómo resumir todo esto. Tampoco puedo mandarle un audio, porque voy a llorar a los gritos. 

Odio a todos. Odio a Humberto, odio a la mina/amiga con la que salió a cenar, odio que le haya manejado el auto y odio que se crea que la tenga tan clara sobre los gustos de LAS MUJERES. 

¿Qué te hacés el Don Juan, pelotudo? ¿¡Qué sabés lo que quieren las mujeres?! 

Me siento en la cama, agarro el teléfono y scrolleo chats de watsapp.

Está Juan Cruz conectado y le cuento lo que pasó. 

Le miento y le digo que le pasó a una amiga. 

Le relato todos los hechos: lo de la mina/amiga, la cena, el auto, y le pregunto: “Mi amiga me preguntó por qué el pibe le dijo todo eso”

Juan Cruz responde: “Es obvio que el flaco le está avisando a tu amiga que coge con otras” 

LA PUTA MADRE.

“Sí sí mi amiga ya sabe” 


No puedo conmigo misma. ¡¿Para qué me dijo que va a cenar con minas?!

No entiendo. Si la otra vez me dijo que ésto que hacíamos no lo hacía con cualquiera, que lo hacía solo conmigo. ¿Por qué carajo ahora me cancherea?

¿Qué, ahora sí está cogiendo con otras minas?

Qué bronca.

Lo odio pero a la vez no entiendo qué me molesta. O sea, me molesta que me diga que se coge a otras de esta manera tan solapada, pero no tiene por qué no coger con otras. 

BUENO PERO ME MOLESTA.

Le quiero decir algo. No sé, que la próxima se lo ahorre. No eso no.


Agarro el celular y escribo: “¿Estás despierto?”

Borro antes de enviarlo. 

Elijo el emoji de la carita con anteojos. 

Borro antes de enviarlo.