29.12.18

Los Normales - 1. Escribo poesía ¿sabías?







1. Escribo poesía ¿sabías?  


23 de Agosto.
Ayer le stalkeé el instagram.
Tenía una foto de una montaña con el hashtag #SanMartinDeLosAndes pero no se si está allá o es una foto vieja.
Me molesta un poco su éxito profesional, porque siento que eso me coloca a mí en un target distinto al suyo, como si él fuera el jefe nuestro y no fueramos compañeros.
Terapia.
“Hace 5 meses que no hablamos. Ni mensaje, ni cruzarnos. Está en el otro edificio. Ni siquiera nos cruzamos las dos veces que fui. Es más, la última vez que tuvimos contacto fue por mensaje de Facebook. Me mangueó un teléfono, obviamente por laburo. Sentí un poco de tensión, como si me quisiera coger, pero nunca termino de tener certeza. Porque a la vez siento que un poco me snobea, como que lo que subyase entre él y yo es un desprecio re sutil, pero está. Lo vibro.
Si hubiéramos cogido me hubiera ninguneado. Esa distancia que pondría un C.E.O creido a una empleada. Mejor que nunca cogimos y que sólo quedó en la histeria. No sé si me hubiera hecho bien coger con él, ¿qué decís vos?”
“Y futurología no hago, pero te doy vuelta la pregunta ¿por qué creés vos que de repente te pasás todo este rato hablando de Humberto y su éxito profesional?”
“Ay ni idea, me acordé de él nada más”
Qué pesada. Quiere decirme otra vez que me distraigo con pelotudeces. Chabones. Que no profundizo, que salto de una relación a otra, que nisiquiera son relaciones, que el Tinder, que coger por coger no me funciona porque en realidad busco una relación pero después de vuelta no quiero conectar conmigo y los expluso. Que me aburro de los que son modo novio y me engancho con los psicopáticos.
Que soy negadora. Y yo le voy a decir que así es Escorpio, y ella me va a decir que en la sesión no entra la astrología porque no es una ciencia.
AH NO PORQUE EL PSICOANÁLISIS  ES RE CIENTÍFICO.
Quiere que siente cabeza. Me habla del “rol de la mujer”
Pero si vuelvo a hablar mal de los chabones, me va a decir que lo que yo veo como negativo no son aspectos negativos de “los chabones” con los dedos haciendo comillas, sino que los vínculos serios son así y que como yo tengo una idea romántica de las relaciones, cuando estoy en una relación que se va perfilando más estable, no me lo banco.
Y que tampoco me banco la madurez y que ya es hora de crecer.
“¿Y al final te viste con Roberto?”
“Sí ayer, pero me embolé. Me embolaba antes, más me embolo ahora que es un ex. No da coger con un ex me lo tengo que repetir. Al final siempre uno coge por costumbre, como que se cae siempre en ese lugar.”
“¿Siempre? ¿O las relaciones que hacés vos caen en ese lugar? ¿Cuál es ese lugar?”
¡Ay qué paja analizar todo!
Qué densa.
“Me vendría bien ver a alguien más imposible tipo Humberto, aunque sea solo para flashear romance en mi mente”

Sábado. Salgo del Sturbucks, me subo al subte y pienso en Humberto.
Me pongo los auriculares. El subte está repleto como si fuera viernes.
Hoy la gente me da un asco fatal y me levanto para bajarme dos estaciones antes.
Miro el celular para ver qué hora es y leo que dice: HUMBERTO LLAMADA PERDIDA.
Me quedo mirando su nombre en mi celular y se me aceleran las pulsaciones.
Tengo miedo de tener arritmia.
Me duele el pecho.
Lo llamé con la mente.
Mi mente viajó a su mente y le dijo: “Llamame”
Camino tres cuadras en el limbo, re perdida, temblando, con ganas de vomitar.
¿Para qué me llama? Ay me enoja que me llame porque flasheo que quiere manguearme otro teléfono.
¿Seguirá de novio?
Ay la puta madre. No sé qué hacer. ¿Le devuelvo el llamado?
Miro el semáforo y pienso que si cuando cuento hasta tres cambia a rojo, lo tengo que llamar. Cuento uno, dos, tres. Cambió a rojo.
No se qué querrá. No lo puedo llamar. ¿Y si quiere coger?

Llego a casa y pongo música. Quiero distraerme y abro Facebook.
Notificación de mensaje nuevo:
“¿Hola en qué andás?”
Humberto.
AH BUENO.
¿Lo llamo? Ya fue, lo re puedo llamar porque es como que le estoy devolviendo el llamado, no es que estoy DESESPERADA por llamarlo.
Voy a contactos. Busco Humberto y miro su contacto en la pantalla.
Si en tres segundos se apaga la pantalla es que lo tengo que llamar.
Cuento uno, dos, tres, cuatro, cinco, en seis se apaga.

Lo llamo.
Me atiende la casilla de correo y corto sin dejarle mensaje.
FFFFFFFFFF
Bue, ya fue. SUELTO.
Hago café y le mando mensaje al pendejo con el que chateamos porno: “¿En qué andas?”
Me responde al toque: “Ey ¿cómo le va? Yo tranqui laburando”
Te llamó, te escribió, le re podés contestar su mensaje de Facebook.
No es insistirle eso, es ser cordial y responder su llamado, como si fuera una amiga, boluda no te hagas cargo de que te gusta y listo.
Hacé de cuenta que es tu vieja.
Ok.
Le escribo a Humberto: “Ey! te llamé recién, vi tu llamada perdida”

Pasan 5 minutos y no aparece ni visto. Capaz no le llegan las notificaciones de Facebook.
Llamalo boluda llamalo.
Llamalo llamalo llamalo llamalo.
LLA MA LO dale!

Llamo de nuevo.
Atiende.
“Hola…”
Se me vuelven a acelerar las pulsaciones. Quiero ir al médico, para mí estoy desarrollando una arritmia jodida y encima tomé un montón de café.
“Hola ¿cómo andás?” Disimulo nervios y me sale un personaje re apático.
“¿Cómo va?” Canchero, superado, C.E.O 
Le digo “Bien todo tranqui” y me quedo callada. Que hable él, si él me contactó, ya fue.
De la nada me dice: “Bueno, nada, voy a estar laburando hasta tarde… venite si querés”
¿What?
El “laburando” ese me re desorienta.
Primero porque no sé en cuál de sus mil proyectos paralelos al laburo, está.
Segundo porque  ¿qué onda? ¿Me está invitando a laburar un sábado?
No entiendo. Qué raro todo. Capaz no me quiere coger.
Dudo de la invitación, pero quiero verlo ya.
Ya. YA AHORA.
Me activó esa cosa desesperante que me activa sólo él.
“No sé digo, si es que podés, ¿o tenés planes para hoy?”
Ay no me imaginaba verlo hoy.
No estoy depilada, no estoy preparada emocionalmente para verlo hoy. 
Pero lo quiero ver. LO QUIERO VER YA
O mejor pasado mañana, así me depilo y no voy recién depilada.
“Ehm hoy estoy un poco complicada pero puede ser mañana. O pasado…”
“Lo que pasa es que mañana viajo. Me manda TU jefe, ¿no estás al tanto? El tema es que después de ese laburo engancho vacaciones y no vuelvo hasta fin de año”
FIN DE AÑO. Fin de año.
Se me prende un cartel luminoso en la mente que dice FIN DE AÑO que se prende y apaga.
¿Qué subtexto hay acá?
Es autoritario. Dominante, forro y yo piso el palito porque soy muy boluda.
No es solo que él es forro. YO SOY MUY BOLUDA.
FIN DE AÑO.
Me desespera aunque sé que es una apurada porque quiere las cosas ya.
Él es MI jefe posta. Es eso. Es obvio. Quiere hacer las cosas A SU MODO.
MIERDA.
Estoy nerviosa porque siento que tengo que ir, que no me queda otra.
Se va HASTA FIN DE AÑO. Es ahora o nunca.
Que sé yo lo que pueda pasar de acá a fin de año.
“Ok, te aviso más tarde por si o por no”
“Dale tranqui fijate, de última si no podés ya-ya, venite más tarde. A la hora que quieras. VOY A ESTAR TODA LA NOCHE”
ME QUIERE COGER.
“Dale, beso”
“Beso”
Corto.
Tengo escalofríos.
Tengo taquicardia y piel de gallina.
Me quiere coger.
Me quedo un rato dura mirándome en el espejo del living.
Me cuento las pulsaciones en la muñeca pero pierdo el número porque no me puedo concentrar.
Ay dios este pibe pone en riesgo mis coronarias.
Pará concentrate.
Me siento, pongo el cronómetro en el celular y apoyo el dedo índice de la derecha en la muñeca izquierda.
¿Y qué vas a hacer? Y qué se yo. Voy. Ya fue. Voy, cojo y que sea lo que Dios quiera.
Cuento los latidos y cuando llego a 90 dejo de contar.

Me baño. Me paso una gillette desafilada así nomás.
No se qué va a pasar pero por las dudas mejor que no estoy bien depilada porque es yeta depilarse.
Salgo del baño y me visto rápido porque hace frío.
No quiero ir muy bien vestida, no quiero sobredimensionar esto.
Me miro al espejo y siento que estoy ingarchable.
Le escribo a Humberto: “En veinte estoy”
Me responde al toque: “Dale”

Salgo. Tengo frío y tiemblo, pero no sé si tiemblo por el frío solamente o porque lo voy a ver a Humberto. Debe seguir de novio, sino algo hubiera saltado en Facebook.
Camino y veo que se me está yendo el colectivo. Lo corro y subo.
Sigo con arritmia o taquicardia, no sé bien cual es la diferencia.
Bueno boluda, ya está. Vas y cogés. Y que se termine la histeria que no sirve para nada, es mejor coger.
Siempre entre coger o no coger la mejor opción es coger.
Agarro el teléfono y busco en Wikipedia: arritmia.
Igual siento que coger hoy con Humberto no va a estar bueno.
Estoy re nerviosa y él me va a garchar despersonalizadamente. Lo sé, lo emana.
No va a darme muestras de cariño. Pero bueno, igual no está bien de mi parte ir y buscar cariño.
Cariño es cariño, coger es coger. 
Me conviene mantenerme fría así estoy en su mood.

Me bajo. Todavía tengo que caminar como ocho cuadras, pero prefiero no tomarme taxi. Me va a venir bien caminar y descargar la ansiedad.
La calle está re oscura pero no tengo miedo, porque le tengo miedo a Humberto y el miedo a Humberto tapa el miedo a que de golpe alguien salga en la oscuridad, me robe, me viole y me mate.
Llego a la puerta de su edificio. Pasa gente y me paranoiqueo con que alguno sea un conocido de su novia que a la vez me conozca y que le buchonee que estoy acá. No se si tocar timbre.
Le escribo: “Estoy”
Pasan como dos minutos y nada.
Tengo dolor de panza y veo que viene Humberto caminando desde el garage a 2 metros.
Me tiemblan las manos.
“Ey”
“Hola ¿cómo va?”
ESTOY NERVIOSA.
MUY y me parece que esto no tiene ningún sentido. Tanto nervio, para qué, explicame.
Humberto está re serio y me dice “Bien ¿vos, todo bien?”
No nos damos un beso, ni nos tocamos el brazo. Nada.
Somos dos robots ahí caminando uno al lado del otro.

Viene el ascensor. Subimos los 7 pisos y le cuento que me dio un poco de paranoia que alguien me viese, pero todo riéndome y hablándole rápido, porque siempre soy un poco retardada con él.
“Pero ¿por qué estabas paranoica?”
Ay, no se, ¿Por qué VAMOS A COGER?
Capaz me invitó a cenar nomás y arriba está su novia con amigos.

Entramos. Me siento en una silla. Me ofrece café y acepto, aunque sea el 5to café en el día y muy probablemente me haga mal al estómago y me acelere las pulsaciones más de lo que ya las tengo.
Está sirviendo el café y tocan timbre.
Me sobresalto. ¿Cómo timbre? ¿La novia?
Humberto atiende por el portero y dice “Bajo”
Sale de la cocina, me da el café. Abre la puerta y llama al ascensor.
Me quedo sola.
¿¡DIOS MÍO QUIÉN VIENE?!
Aprovecho y voy rápido a tirar el café al inodoro.
Vuelvo, me siento en el living con la taza casi vacía y se abre la puerta.
Entra Humberto y atrás suyo un chabón.
Me estás jodiendo.
Me presenta “Ale, María Fernanda, María Fernanda Ale”
Ale se sienta en la mesa y de golpe estamos los tres charlando.
Ale dice:
“Bueno, entonces ¿cómo va a ser todo, qué tengo que hacer?”
VINIMOS POR LABURO ¡ME QUIERO MATAR!
Y yo pensando en coger.
Humberto pone agua y coca light en la mesa.
Abre su Mac y le muestra cosas a Ale.
Yo miro el reflejo en el vidrio y veo archivos de excel, fotos.
No entiendo una mierda.
Pasan cinco minutos de explicaciones sobre cantidad de gente, tipo de mesas y me parece rarísimo que estén organizando un evento.
No entiendo, ¿este Ale labura en la empresa? ¿Hay una fiesta y no me enteré?
Ale anota cosas y de golpe dice: “Y vos ¿viniste por laburo, vas a hacerle algo para el casamiento también?”
Me descompongo.
Me quedo callada.
“No, no. Vino a visitarme, ella”
Me sonrío y tomo agua.
Se miran y siento que se hablan con el pensamiento.
Me da nervios y para calmarme voy al baño.
Qué raro todo.
Hago pis y de golpe me cae una idea así como del más allá: ¿y si lo hizo venir a su amigo para enfiestarme? ¿Y sodomizarme? ¿Y terminar garchándome entre los dos?
Flasheo violación.
Pero si me violan ¿qué van a hacer después conmigo? ¿Matarme?
¿Y qué van a hacer con el cuerpo, cortarlo y tratar de desaparecer las partes? Qué quilombo.
No. No me van a violar.
¿Pero si viene más gente y esto era nomás una reunión de amigos, en la que no conozco a nadie; y al final la termino pasando como el orto?

Salgo del baño y veo que están en el balcón, fumando.
Bajan la voz y cuchichean.
Seguro que así es la previa a los casos de violación seguida de muerte, hablan para arreglar quién arranca a violar y después quién arranca a matar.
Igual no me van a violar.

Me ven y vuelven los dos a la mesa.
Humberto se va al baño y me quedo sola con Ale.
“¿Y vos cómo andás María Fernanda, que hacés?”
Me saca charla pero me interrumpe al toque y me cuenta cosas suyas.
Que tiene una esposa, que tiene dos hijos.
“Igual, sabés que tengo una amiga también? Está bueno tener una amiga porque me sirve de inspiración para escribir. Escribo poesía ¿sabías?”
“Ah, mirá que bueno”
“Sí, está bueno tener una amiga que sea como una inspiración, ¿entendes?”
Mmmnno. No entiendo. ¿Qué me querés decir? ¿Es tu amante?
ANDA AL PUNTO.
Humberto vuelve y sigue la reunión.
Le explica unas cosas más, y a las 11 y cuarto Ale dice: “Bueno chicos, yo los dejo”.
Nos saluda, Humberto le abre y le dice: “Si salís por el garage está abierto, cerrá fuerte y listo”

Ok. Entonces yo no vine a una reunión de amigos.

Humberto sale de nuevo a fumar al balcón y yo como estoy nerviosa me quedo parada en el límite entre el balcón y el living.  
Le charlo, le digo estupideces para ver si se me van los chuchos de frío que tengo por la impresión que me da todo esto y de golpe entra.
Se sienta en el sillón chico y me hace “vení” con la mano golpeando el sillón.
Yo a esta altura soy su sirvienta o su perro porque cumplo al instante con la orden y me siento al lado suyo.
Seguimos charlando de cualquier cosa y me pone la mano en la cintura.
Ay dios que no me toque el rollo.
Me pasa la mano por la espalda, y me dice: “Che bueno, entonces vos con el laburo ¿cómo venís?”
No puedo ser coherente en la respuesta porque mi mente está en su mano viajando por la espalda.
Qué incomodo, somos muy robots.
Sigo dura hablando incoherencias, y él de golpe se para.
Prende la tele, pone un canal con música y se sienta en el sillón más grande.
Yo me quedo sentada en el silloncito, quieta.
Vamos a coger, ¿pero cuándo y cómo?
No sé si quiero que me vea en pelotas.  
Humberto ahora dice: “Vení” desde el otro sillón.
Le hago caso otra vez y me siento con él.
Hace zaaping sin volumen y le digo: “Che, ¿no tiene volumen tu tele?”
Dice “Sí sí” y sube.
Estamos mudos.
De golpe aparece The Nanny. Le digo: “Frená frená”  
Es justo el capítulo en el que casi se mueren en el avión y Mr. Sheffield le dice que la ama.
Me da cosa la escena romántica de la Nanny y Mr. Sheffield con Humberto acá al lado. Estamos medio recostados sobre el respaldo del sillón.
Qué nervios.
The Nanny va a tanda y Humberto de repente se sienta más derecho, se acerca y me da un beso.
No disfruto el beso porque me pone ansiosa pensar en cuántos minutos contando desde ahora, faltan para que nos pongamos a coger.
Pasa un segundo del beso y se me tira encima.
Ah parece que vamos a coger ahora, nomás.
Estamos en el piso.
No entiendo cómo pasamos del sillón al piso y se arma una lucha re intensa por la ropa.
Pará boludo, ¿ya me vas a sacar el pantalón?
Estoy helada por el frío y por los nervios. Quiero que vaya más despacio pero no me animo a contradecirlo.
Pierdo todo tipo de autoridad con él. Y además me pasa lo que me pasa siempre que me gusta mucho alguien: quiero coger y no coger al mismo tiempo. No se por qué, debe ser una patología.
Me quiero dejar llevar por la situación pero vergüenza mata pasión.
Hay mucha luz, me va a ver el cuerpo amatambrado con el pantalón a medio sacar y le digo “Che hay mucha luz”
Se para de un salto y me dice: “¿Querés que apague todo? Apago todo eh no hay drama”
Aw.
Me da ternura pero vuelvo a imponerme FRIALDAD.
FRIALDAD BOLUDA. FRIALDAD QUE TENÉS QUE COGER Y NADA MÁS.

Viene y se me tira arriba.
Me da un beso, me chupa la boca, el cuello, me vuelve a chupar la boca y me quiere bajar el pantalón.
Ay pará ¿otra vez?
Él lo baja, yo lo subo, él lo vuelve a bajar, yo lo vuelvo a subir y de golpe:
ESTOY EN PELOTAS.
Bue, hubiera preferido estar vestida hasta dentro de un rato.
Y en una cama. Tapada.
Humberto se saca la ropa y queda arriba mío.
Ok.
Mucho no entiendo qué está pasando. No sé si esto está siendo musicalizado con los diálogos de The Nanny o si ya cambió de canal. O si no hay ningún sonido.
Creo que no escucho nada.
No sé si algo de lo que estamos haciendo me da dolor o me estoy haciendo pis.
De golpe freno todo violentamente y le digo “Che, pará, voy un toque al baño”
Me paro rápido y camino en bolas hasta el baño.
Hago pis.
Debería evitar estos momentos de soledad en los que puedo pensar sola y tranquila porque igual no entiendo NADA.
No puedo pensar y creo que no puedo sentir.
Todo esto es mucho.
Salgo del baño mirando para abajo para no hacer contacto visual conmigo misma en pelotas en el espejo. No quiero ver ese espectáculo y arrepentirme de haber venido a coger.
Vuelvo al living. Está acostado en el piso, desnudo. No lo miro a los ojos. Le miro la panza y el pito.
Bueno. ¿Así va a ser? ¿Él en bolas, yo en bolas? ¿Y ya?
Y sí, asumilo.
Ok.
Me acuesto en el piso al lado suyo para que quedemos uno a lado del otro mirando el cielorraso y charlemos un rato, como si fuéramos los de Eternal Sunshine of the Spotless Mind tirados en la nieve, pero apenas me acuesto se me tira encima.
Chapamos y nos movemos. De repente estoy arriba, de repente estoy abajo.
Pasan 3 minutos de chapar violento y yo estoy desconectada de mi cuerpo.
Me quiero pellizcar.
Estás acá boluda, con este pibe.
No lo registro, es como si yo fuera una y mi cuerpo fuera el de otra persona.
Me asusto.
Si pasa eso puedo perder el control de la situación y si pierdo el control de la situación PUEDO QUEDAR EMBARAZADA. Nooooooooooooooooo.
No quiero romper el clima, pero es más fuerte que yo:
“Che, aunque obviamente te vas a poner un forro, ¿te puedo pedir que igual acabes afuera con el forro puesto?”
Ni cogimos todavía, no se para qué me adelanto tanto.
Qué boluda, con estas cosas le bajo la libido seguro.
De golpe se incorpora, se pone el forro en medio segundo y me agarra para coger.
Pero algo raro está pasando. ¿Qué onda?
Pasamos como dos minutos intentando y no lo logramos.
Seguimos chapando pornográfica y violentamente. Pero cada vez que intentamos coger no se qué pasa que no podemos.
Los nervios. Capaz estamos traumados.
Esto con gente más normal no pasa. Cogen y listo los normales.
Nosotros nos estamos complicando la vida, no entiendo.
Quiero frenar todo y charlar pero a la vez quiero que podamos coger y que funcione.
Además si freno y charlo voy a tener que mirarlo a los ojos y no puedo hacer contacto visual con él.
De golpe me quedo sin aire por estar haciendo esta porno a un ritmo descomunal de cambio de posiciones al pedo, porque no estamos logrando coger.
Bueno igual tampoco es que hay que coger-coger sí o sí.
Esto también es coger.
Lo saco para poder respirar pero se ve que se me hiperventiló el cerebro porque digo “Che relajemos, estoy acostumbrada”
ESTOY ACOSTUMBRADA
Me responde canchero “Seeee yo también”
Entendió mal, estamos diciendo cualquier cosa.
“No, no, no estoy acostumbrada a ESTO, estoy acostumbrada a mis nervios”
No entiendo por qué me estoy echando la culpa.
Claramente no estamos cogiendo-cogiendo por SUS nervios.
O por los nervios de ambos, en el mejor de los casos.

Se queda callado.
Otro subtexto hay acá.

Nos quedamos quietos uno al lado del otro desnudos.
Respiro profundo para poder calmarme un toque pero en plena recuperación respiratoria se vuelve a tirar arriba mío.
Chapamos  violento de nuevo y me agarra fuerte de la cadera.
Lo veo agarrarme la cadera porque todo el tiempo miro para abajo.
No puedo mirarlo, me da vergüenza. Creo que quiero llorar.
AY.
ESTAMOS COGIENDO. LO LOGRAMOS.
AY DIOS MÍO NO.
NO NO NO NO NO NO NO NO.
Quiero todo: casarme, que me mantenga, tener 3 hijos con él, que me pague viajes, irme a Londres con él, llevarle la valija, ser su geisha, su mucama, su madre, su hija, pero todo con incesto incluido.
Quiero abrazarlo toda la noche, quedarme acá mañana, pasado, traspasado, coger tres días seguidos.

Estamos cogiendo. Dios mío.
Esto está por encima de lo que mis chakras o mi aura pueden absorver.
O mi psiquismo lleno de neurosis.
Es el nirvana.
O tengo un acv porque el cuerpo no me está respondiendo bien.
No se qué hacer con los brazos. Estoy shockeada.
Me doy la orden de abrazarlo, pero no puedo.
Humberto me hace fría y muy boluda, no fría superada- canchera.
Fría retardada-imbécil.
Nos ponemos en modo Kamasutra por iniciativa suya.
Yo soy su súbdita.
Hago lo que él quiere, aunque me parezca bruto lo que estemos haciendo.
Le bajaría la intensidad a todo, pero no quiero ni hablarle ni darle indicaciones, ni ponerme densa.
No quiero ser yo.
Estoy ok con que sea todo medio violento igual. No me conviene la ternura porque si me pongo en película romántica, pierdo.
FRIALDAD.

Pasan 30 minutos de coger porno en todas las posiciones.
Coger coreográfico, con ese mood que te da la pasión, que te empuja un poco a la violencia.
Pero a pesar de todo ese despliegue acá no pasa nada.
Ninguno de los dos llega.
Me canso.
Estoy haciendo más actividad física que en zumba y le digo:
“Che, posta relajemos”
“No, no, dale”
Puta madre BASTA. Estoy cansada. Estoy desconectada de mi cuerpo.
Desconexión que no entiendo porque si hay una persona que me calienta en todo el universo, es Humberto.
Me fascina. Me desespera. Me desquicia.
Pero es como si yo no estuviera acá.
Mi cuerpo coge, yo veo que coge, pero mi cerebro está acá hablando.
“Tranqui boludo, mi cuerpo no responde”
“¿Ah no?”
“No, qué se yo, seremos medio enroscados”
SEREMOS. No sé si se hace cargo de lo enroscado que es.
Se ve que esto que digo le da la autorización para frenar.
Menos mal, porque al ritmo que estábamos íbamos a morirnos de un ACV
Nos relajamos y quedamos desnudos uno al lado del otro en el piso.
La estufa está al máximo y de golpe me da paranoia que una chispa caiga en la alfombra y se incendie todo. Y la muerte nos encuentre acá juntos y promiscuos. Como en ‘Como agua para Chocolate’
El recreo al final dura 1 minuto y medio porque Humberto se me viene encima de nuevo y se pone todo porno peor que hace un rato. PORNO-PORNO.
Porno de película porno, que no les creés que eso les de placer de lo porno que es y de golpe, Humberto acelera bastante el ritmo y pone cara de abducido por un demonio, hasta que termina todo.
Está agitado y se tira en el piso.
Se terminó. Acabó.
Quiero seguir. Obviamente no llegué. Estoy acá en mi mente de nuevo, charlando conmigo.
Igual boluda sabías que venías a coger, y sabías que no ibas a acabar.
Sí, ya se. No se cómo lo sabía pero LO SABÍA. No es que sea una profesía autocumplida. LO SABÍA.
Intuición.
Estoy agitada. Esto es arritmia claramente y puede derivar en un paro cardíaco.
No puedo morirme acá, este hijo de puta es capaz de tirarme al río para no explicarle a su novia que se le murió una mina en su casa.
Me incorporo un toque.
Él se para, se pone la ropa interior, la remera, el pantalón, todo en un segundo.
Tengo el cuerpo re cansado, no puedo pararme todavía así que me acuesto de nuevo.
Quedo tirada en el piso en bolas, pensando razones por las que no acabé.
¿Los nervios? Yo no soy así, ¿o sí soy así y me hago la ESCORPIO NO TIENE ESOS DRAMAS?
Ya no sé cómo soy y tampoco se si no acabar es UN DRAMA.
De golpe Humberto dice “Ehm vestite”
¿PERDÓN?
¿Quién sos pelotudo? ¿¡¿¡¿QUIÉN SOS?!?!?!
Me enculo.
“Bueeeeeno ya me visto nene YA ME VISTO”
“Nooo boluda, pará, no no, es porque, entendeme estoy incómodo acá en casa”
ANDÁ A CAGAR.

Me visto rápido y voy al baño.
Salgo y está sentado en una silla.
“¿Querés tomar algo?”
“Sí, dale, agua Y YA ME VOY”
“Ay todo bien nena, no seas paranoica”
VOS SOS PARANOICO. VOS SOS PARANOICO
Paranoico y forro.
Bueno pará calmate. FRIALDAD. FRIALDAD. FRIALDAD. FRIALDAD.

Me asomo al balcón sin salir del todo, para ver la plaza de en frente.
Entra un poco de viento frío y me quedo mirando la luna. Llena.
Me dan ganas de abrigarme con una manta y que nos quedemos hablando toda la noche.
Con café, chocolate, lucesitas palermitanas.
Es como una película romántica pero sin el romance.
El romance me lo estoy inventando yo. Es una porno esto, nomás.
Tomo todo el vaso con agua y le digo “¿Me llamas un taxi?”

Pasan 5 minutos y tocan timbre.
El taxi.
Ok.
Va a ser así.
Vine a coger. Cogimos. No acabe. Qué sé yo, es normal. No se si es tan normal, pero bueno. Listo. Nunca más. Ya está. Fue hoy y basta.
“Sí, ya va” dice él por el portero.
Salimos y de golpe se abre la puerta del depto de enfrente.
Salen 3 veinteañeros altos. No creo que los pibes estos le buchoneen a su novia que estoy acá. Los miro y digo “¿Bajan?”
Los pibes me dicen “SI” con la cabeza mientras siguen hablando entre ellos y llaman al ascensor.
Ni miro a los pibes ni lo miro a él que todavía está sosteniendo la puerta y le digo:
“Bueno nene, te veo”
Superada. 
Es re normal venir acá a coger con él.
Nada, como si hubieras cenado con una amiga. Así tenés que estar. Fría.
Los veinteañeros abren el ascensor y Humberto dice:
“Bueno, nada, un gusto que hayas venido”
Le sonrío, me acerco a darle un beso y quedamos entre la boca y el cachete, pero no me animo a darle un pico. No sé si ahora nos vamos a saludar con pico o qué.
Entro al ascensor y se me viene a la mente Lost in translation.
Fue re Lost in translation lo de recién.
Somos Bill Murray y Scarlet pero yo soy Bill me parece.

Entro al taxi.
Son las 2.
Llego a casa y me acuesto.

Sueño. En el sueño hay mucha gente y estamos en un aeropuerto. Humberto está con una rubia, flaca, tipo Inés Efrón pero mucho más alta. Él se le acerca y le besa la espalda.
Ella está con un tapado de pelo tipo oveja pero sintético, blanco, entonces él lo que le besa es ese tapado, no la espalda.
Me muero de celos y la quiero matar. Es obvio que se coge a la parecida a Inés Efrón también.
Lo miro y con la mente le digo que quiero que solamente coja conmigo, pero en el mismo momento lo entiendo. Entonces todo bien, cogé con ella.
Todo con la mente se lo digo, mirándonos.
De golpe aparece Sole en el sueño y la increpo mal “¿Vos te lo cogiste a Humberto también?”
Sole me responde “Sí, pero antes de que te lo cojas vos”