Los Normales - 3. Para enamorarse bien hay que venir al sur.






3. Para enamorarse bien hay que venir al sur. 


5 de diciembre. Viernes. 

Son las 10. Estamos en Cardales. Si no vengo no las veo a las nenas en 1 mes. Un poco de paja tengo pero yo qué sé. Cardales es lindo. 

Me embola igual que estén TODAS Y CADA UNA de las amigas de mi hermana con sus maridos y sus hijos pero bueno. Ya. Vine. Tomé sol. Ahora me cuesta dormirme porque el dormi lo comparto con mamá y papá. 

De golpe me suena el celular. Miro y leo Humberto. 

¿Ya volvió? 

Me mintió ¡no se iba hasta fin de año entonces! 

Corto sin atender y le mando un mensaje.

“Hoy no puedo ¿cómo venís mañana?” 

Estoy segura de que me llamó para verme. Su mente me dijo QUIERO VERTE.


Apago el celular.


Sábado. 

Me despierto, prendo el celular y veo que tengo mensaje de Humberto de hoy a 1 am. “Podría ser hoy pero estoy un poco complicado. Hablemos”

Su ‘hablemos’ me da una desesperación que no puedo controlar. Quiero verlo ya ¿¡por qué no lo atendí?! Tengo que irme de Cardales urgente en combi, tren, como sea. No puedo esperar a mañana a la noche.

Sé que su mensaje no necesita respuesta pero no aguanto y le escribo 

“Tipo 4 sería ideal”

Estoy nerviosa. NECESITO ver a Humberto YA. 

Vuelvo al dormi y están mamá y papá por irse a dormir una siesta.

Les digo que tengo que irme porque me surgió un tema. 

“¿De trabajo? María Fernanda ¡pero es sábado! ¡Ponele límites a ese jefe que tenés! Por favor”

“No, no, sí, sí, le puse. Pero bueno es algo para lo que tengo que ir sí o sí yo”

“Pero no entiendo por qué, a ver ¿explicame?” 

Uh.

“Porque así puedo ganar más plata”

“AHH BUENO BUENO HIJA ENTONCES SÍ. Saludá a las nenas a tu hermana y avísame cuando llegues”

Saludo a todos y voy rápido por el camino de tierra hacia la combi. 

Piso barro, me trastabillo. NO ME IMPORTA NADA.


Se hacen las 5 y media y le mando un “Jei” ni bien llego a casa.

Son las 6. 

Necesito saber si nos vamos a ver hoy o no por mi ansiedad.

Lo stalkeo un poco pero no puedo sacar ninguna conclusión. La última publicación es de la semana pasada. Entro al Instagram de su novia pero lo tiene privado, así que la busco en Facebook.

No la tengo de amiga, pero le reviso todo lo que Facebook me permite ver y de golpe veo posteada en su muro la foto de una ecografía. Aia ¿Humberto va a ser padre?

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“Amigaaaaaa FELICITACIONESSSSS” 

“Besos a la parejita feliz” y más de ese estilo. 

Ay no quiero mirar más.

Cierro todo. 

Me paro en el escalador y me pongo los auriculares con “Para enamorarse bien hay que venir al sur" de Rafaela Carrá. La versión en castellano, porque en realidad se llamaba "Para hacer bien el amor hay que venir al sur”

Escalo.

Quiero quemar grasas por si hoy nos vemos.


Son las 7 y siento que me está por llamar pero la ansiedad me nubla la telepatía. 

Capaz es sólo mi deseo. 

Qué nervios me agarran por un pibe con el que casi no tengo vínculo. No tengo diálogo. No nos mandamos mensajes en todo estos meses desde que cogimos. No nos likeamos nada en redes. 

Acá hay OTRA cosa. 

Lloro.

Le cuento todo en un audio a Vir y Vir me responde “¿Qué pensás hacer?”

“No tengo idea. Sólo sé que quiero coger con Humberto y punto. No pienso más allá de eso.”

“No sé si sólo es coger y punto, boluda”

Ay no puedo más. Necesito hoy coger con este pibe. Me contagió su ninfomanía.  


Me baño, me cambio y salgo. A la nada salgo. Me duele la panza pero me parece que es porque no comí. Quiero ser flaca para Humberto pero me estoy muriendo de hambre. 

Me tiemblan las manos. Converso con él en mi mente. Le pregunto por el laburo y evitamos hablar de su paternidad. 

Qué loco está este pibe va a ser padre ¿Querrá él o querrá la novia?

Entro en un bar y sigo charlando en mi mente con Humberto. Humberto escucha, está interesado. 

No creo que pueda tener una conversación de ese tipo ni conmigo ni con nadie pero en mi mente me sigue la corriente.

Me duele más la panza. Capaz no me llama. 

Me pido un tostado pero paso de morirme de hambre a que se me cierre el estómago. Me siguen transpirando las manos. 

Hoy hace 30 grados pero hace un rato llovió. 

Con sol. O sea. Algo significa eso.

Se hacen las 10 de la noche y no tengo ninguna señal de Humberto.


Domingo. 

Mensajeo a las chicas. Les pregunto si quieren que cenemos y que después vayamos a algún bar.


Llego a las 9 a la cena. Estoy un poco nerviosa porque siento que Humberto me va a llamar en cualquier momento y voy a tener que dejarlas acá sin explicaciones.

Pasan 10 minutos de hablar todas juntas y a los gritos. Estamos excitadas.

“Brindemos por la noche de guapas” dice Flor.

Odio cuando Flor dice GUAPAS. La miro mal pero justo me suena el celular.

Aia Humberto. Yo sabía. 

YO SABÍAAAAAAAAA.

“Hola”

“Hola” 

Silencio. 

Me pone nerviosa ese silencio que se hace pero me sobreadapto. 

“En media hora puedo estar en la esquina de Güemes y Scalabrini Ortiz” dice eso sin otra aclaración porque a esta altura ES EVIDENTE que nuestras mentes se hablan sin que nosotros nos demos cuenta.

Estoy en Cañitas.

“Ok dale” Corto sin explicarle en dónde estoy porque sé que con él tengo que optimizar recursos. No puedo decirle cada cosa que pienso.

¿Me escapo y las dejo acá? No, se van a asustar. 

Bueno.

Me paro de golpe y les digo: “Boludas tengo que irme un rato pero las llamo y si siguen acá, vuelvo”

“¿¿¿¿Qué???? ¿Pará boluda adónde te vas?”

No les puedo decir la verdad. Me van a juzgar, me van a dar un sermón con que no se puede coger con un pibe con novia. Peor. Casado. 

Siempre se victimizan, siempre se ponen del lado de “la cornuda”. 

Menos que menos les puedo decir el pequeño detalle del embarazo. 

¿Qué hago?

Me vuelvo a sentar. 

Me río y les digo: “Ay tengo que hacer algo”

“¿QUÉ VAS A HACERRRRRR?” 

Gritan. Hablan todas juntas.

“No les puedo dar detalles. Pero salgo con un pibe”

Se quedan mudas. Me parece que no me creen y aprovecho para pararme.


Salgo. Me tiro arriba de un taxi y le digo “Scalabrini y Güemes” Cierro la puerta y chequeo el celular. Me siento una espía de la CIA.


Llego a la esquina de Scalabrini y Güemes y el taxi frena. 

¿Dónde está Humberto? 

Miro el celular. Nada. Le mando mensaje “¿Dónde estás? Llegué”

Le digo al taxista “Esperemos un segundo acá” Soy una oficial de incógnito.

Pasan 30 segundos y me llega mensaje de Humberto “Estoy con balizas sobre Güemes antes de cruzar Scalabrini. Mano derecha” 

Dios qué nervios.

Pago y bajo. 

Cruzo en diagonal y veo el auto. 

Abro la puerta y entro. 

“¿Qué hacés?”

“Bien, ¿vos?” No nos damos beso, ni abrazo. Nada. 

Linden y Holder.

Ni le muestro afecto tocándole la pierna a modo de un Hola cariñoso. 

Nada. Frialdad. Robots.


Humberto pisa el acelerador hasta el fondo y me da miedo. 

Quiero llorar. Estoy muda. Lo miro de reojo y veo que pone 5ta.

¿Está enojado? ¿Le pasa algo? ¿Estará arrepentido? ¿Le parecerá que no da hacer esto ahora que va a ser padre? 

Siento su energía negativa que me pasa como a través de la ropa. 

Qué densidad. 

Estamos yendo por lo menos a 100 km/h y pasamos algunos semáforos en rojo. 

No hablamos. No suena la radio. No sé adónde mierda me está llevando. Quiero prestar atención a las avenidas. 

¿Mirá si nos matamos acá? 

Paramos en un semáforo y viene un malabarista. 

¿Mirá si Humberto se enoja con el malabarista, lo pisa y vamos en cana?


Pasan 10 minutos más de viaje mudos y Humberto estaciona. 

Bajamos. Él va adelante y yo lo sigo atrás.

Caminamos media cuadra y nos metemos en un edificio. Entramos al ascensor.

No me mira pero de golpe dice sin mirarme “¿Todo bien? ¿Qué contás?”

“Tranqui ¿qué es este lugar?” tampoco lo miro, me miro al espejo.

“El estudio de unos amigos”


Entramos y va directo a bajar la persiana del ventanal del living. 

Está re paranoico y yo tengo CERO CLIMA. Cero pasión. 

Toda esa energía negativa me apagó la calentura.

Humberto se mete en el baño.

Quiero estar en clima cita clandestina pero estoy demasiado nerviosa.

Sale del baño, entro yo, nos cruzamos en el pasillito y no nos decimos nada.

Vuelvo

“Qué lindo lugar”

“Se” 

Ni me mira y prende una computadora. Se sienta. Tipea algo. Agarra el celular. 

“¿Cómo andás? Ah bueno bueno todo bien” me parece que del teléfono sale la voz de una chica enojada. Capaz estoy flasheando.

“Bueno bueno. Dale beso” Corta. Le suena de nuevo. Atiende. 

“Sí ¿Qué hacés? Sí, sí. Están acá” No entiendo nada. Esto me saca más de clima. 

Corta.

Me siento en el sillón. 

Miro el reloj y son las 11:12.

El sillón es chiquito. No sé cómo vamos a entrar para coger.

Quiero relajarme y chapar un rato largo así entro en clima. 

Humberto se acerca y se sienta al lado. Se saca los zapatos.

Hasta el momento no nos miramos a los ojos ni una sola vez. 

Esto va a salir para el culo.

Murmura y no le entiendo. 

"¿Qué?” le digo

“¿Qué, qué?” me dice

“Ah, no no, creí que me dijiste algo” 

CERO CLIMA

“No no, te decía que a ver qué pasa por acá” me agarra de la cintura, me baja un poco el pantalón y me da besos en la panza. 

Aia.

“Ay por dios pará” No sé si quiero coger. 

Tengo frío. El aire está a 19°. No estoy cómoda.

Lo saco de la panza, como para poder pensar pero me agarra la cara y me da un beso.

Chapamos.

Quiero acostarme acá con él e ir re despacio y que pasen dos horas de sólo darse besos como si fuésemos adolescentes. 

Me tira al piso.

Se pone pasional y efusivo como la otra vez y con un sólo movimiento trae rápido una alfombra que hay al costado.

Me da ternura verlo acomodarla para que cojamos. 

TERNURA NO, BOLUDA.

Termina de acomodar la alfombra y me siento en posición de loto. 

Tengo ganas de que charlemos de cualquier cosa, que pasen dos horas de charla y que en realidad tengamos una cita. 

Eso me parece que quiero. Una cita. 

Que me diga que soy linda. Cosas de cita.


Me empuja hacia el piso y se tira encima. 

No nos miramos.

“Ay pará un toque”

“Bueno bueno” 

Me baja el pantalón y con el pantalón arrastra la bombacha. 

PARÁ UN POCO boludo hace 4 minutos que estamos acá. 

No podés dejarme en culo ya. Me subo como puedo la bombacha de nuevo.

Miro la escena y NO SE CÓMO SUCEDIÓ pero él ya está en pito. 

Qué poco timing.

Intenta sacarme la bombacha y luchamos un poco hasta que la suelta y me la subo. 

Le toco un poco el pito y agarra su pantalón para sacar un forro.

¿YA? BAJÁ LA VELOCIDAD. POR DIOS. 

Se pone el forro y me dice “VENÍ ACÁ” 

Me agarra de la cadera y me saca la bombacha. 

Cogemos. Así de una. Sin preámbulo.

Chapamos mientras cogemos y de golpe hacemos contacto visual. 

Aia. Ay entré en clima. Ay boludo qué bueno es esto. No sé si eso lo pienso o lo digo en voz alta y Humberto dice “Estoy re caliente”

“YO TAMBIEN” le digo. 

“No pero no puedo aguantar más” 

¿QUÉ? ¿PERDÓNNNNNN? 

Pará un poco hace 7 minutos que estamos acá en el piso, entré en clima pero estoy lejos todavía de AY Acabó. 

Uh. Bue. 

Podemos hacer un poco de tiempo y arrancar de nuevo en diez minutos. 


Se incorpora y me dice “Bueno todo lo contrario a la vez anterior que estuvimos mil horas” 

Compara sus performances. Qué boludo.

Lo agarro, le digo “Bueno tranqui boludo. Hay tiempo” y Humberto me dice “Eh no. El tema es que YO NO TENGO TIEMPO” 

“¿QUÉ?” 

“No me odies”

La puta madre. 

Me mira sonriendo.

LO ODIO. LO QUIERO REVENTAR A GOLPES. Quiero no haber cogido.

Se levanta y se pone la ropa en 5 segundos. 

Yo no me puedo mover. Estoy anonadada. No lo puedo creer. 

El odio que tengo.

Me quedo desnuda tirada en la alfombra, cruzada de piernas, pero acostada. 

Reflexiono. Esto es cualquiera 

¿Qué es esto me podés explicar boluda? ¡¿Por qué hacés todo lo que el tipo este quiere?!

De repente me dice “¿Estás tomando sol?”

¿Se supone que eso es un chiste? 

Me cae como el orto porque para mí el chiste lo hace para no decir VESTITE.

Muda estoy. 

Resoplo un poco como mostrándole MI ODIO y me siento. 

No me puede estar pasando esto. Estoy enculadísima. Este pelotudo me tendría que haber avisado que tenía solamente 2 minutos de disponibilidad.

Me visto. Me paro. 

“Pero boludo me hubieras dicho que tenías 20 minutos nada más. La próxima vez avisá”

“Bueno no quería cancelarte hice malabares para estar acá”

Y sí, pero lo hiciste por vos, porque estás loco ¡Si sos un ninfómano!

Seguro está apurado porque se va a coger con otra. Es obvio que no para de coger.

“Además a esta altura del partido a nadie le gusta la clandestinidad”

Ah no. AH NO NO. ¡¡¡AH NO!!! 

LE QUIERO PEGAR 

¿Este pibe me está jodiendo?

Le clavo la mirada. 

“No. Más vale que a NADIE le gusta la clandestinidad”

Le enfatizo NADIE porque obviamente no sabe que me separé.

“¿Te parece que te pida un taxi?”

“No no me parece. Prestame tu teléfono” Sacada estoy. Se me sube escorpio a la cabeza. Podría llamar desde mi celular pero lo quiero molestar. Que gaste teléfono él. QUE PAGUE. 

Me da el teléfono y llamo a Sole.

“Sole hola yo. Oime ¿están ahí todavía?”

“Sí boluda ¿qué pasó? ¡Te arrepentiste! Me parece re bien"

“Eh bueno ¿están ahí entonces? Banquen que voy” Corto. Miro el celular y son las 11:34 

“Ahora sí pedime un taxi” 

Me pide el taxi y me quedo parada apoyada en el escritorio haciendo que miro el celular.

Insiste “Dale no te enojes” 

FORRO.

Le hago FUCK YOU y se ríe. 

“Esta semana estoy muy complicado boluda. Pero bueno el mes que viene me libero un poco” 

Me muero. 

Lo odio y me alegra.

Cojamos boludo. 

Dame media hora nomás. Media hora me sobra.

Se para. Murmura algo y se queda parado. Duro. Quiere que yo interprete que está diciendo ‘vamos’ con su postura. Yo no voy a interpretar nada. O me decís VAMOS o no me muevo.

Pasan cinco segundos de los dos mudos y dice “Bueno ¿vamos bajando?”

“Ah boludo no te entendía. Te quedás ahí parado sin decir nada, qué se yo, sos indescifrable”

Le estoy pasando factura por lo de recién. 

Estoy cargadísima de mala onda.


Subimos al ascensor y me dice “¿Necesitás plata para el taxi?”

Obviamente quiero que me pague el taxi porque siento que vine al pedo y la única forma de NO sentir que vine al pedo es cancelar cualquier gasto económico que hice. Total el gasto sexual ya está.

Pero sii acepto plata después de coger soy una puta y si no la acepto soy una puta a la que no le pagaron. 

“¿Me vas a dar plata para el taxi?” METETELA EN EL CULO. 

“Y no sé, sí. Es lo mínimo que puedo hacer. Te hice venir hasta acá”

POR 25 MINUTOS.

“Bueno, dale. Ahora te quiero de nuevo”

“Ay qué mala” 

Saca de la billetera un billete, lo agarro, lo miro y son ¿200 PESOS? Con esto no me pago ni medio viaje. ¡¿NO SABÉS QUE EL TAXI AUMENTÓ OTRA VEZ!?

Bajamos. Vamos a la puerta y se acerca un taxi.

“Ahí está” 

¿Qué sabés si es mi taxi? A este pibe le chupa un huevo que no sea mi taxi y que sea un violador.

“Ok” le digo y arranco para irme.

“Bueno nena chau”

Me agarra de la nuca y me da un beso en el cachete.

“Chau chau” le digo con mala onda y me subo al taxi.

Pase más tiempo viajando de Cañitas a Caballito que cogiendo. 

Le digo Cañitas al taxista pero lo hago frenar a las dos cuadras y le digo “No no. Mejor dejame en Acoyte” 

Me bajo del taxi y me siento más deshinchada. 

Coger con Humberto me adelgaza. Me deja liviana.

Justo viene el 42 y me lo tomo. 


Lloro. ¿Qué le pasa a Humberto conmigo? No entiendo. Para mí tiene un problema GRAVE de compulsión a coger. Por eso me quiso ver 20 minutos y arriesgarse.

Tiene que ir a esos grupos de ayuda a adictos, como al que iba Holder por la metanfetamina y decir ‘Hola, soy Humberto, soy ninfómano, me cojo a todas. Me cojo a María Fernanda 5 minutos y estoy con ella en total  20 minutos sólo porque necesito coger, pero la verdad, me da igual María Fernanda o cualquier otra mina, porque para mí es objeto, no sujeto. No me importa María Fernanda. Hoy la ví pero porque antes llamé a otras cuatro minas y ninguna estaba disponible un sábado a las 11 de la noche, sólo ella. Pero fue mi quinta opción y yo me moría por coger. No a ella, coger a quien sea”

Y que en el grupo le digan ‘Bueno hablemos de María Fernanda un poco ¿quién es? ¿De dónde la conocés?’

‘No, María Fernanda en sí no es importante, nombré a ella como podría haber nombrado a otra de las 30 minas que me cojo por mes’


Llego a las Cañitas de nuevo. 

Saludo a las chicas y les hago NO con la cabeza.

Vero me dice “Y obvio boluda” pero no sé ni lo que entendió ni lo que me quiso decir. 


Voy al baño. Me miro al espejo y me veo más linda. 

Coger con Humbert me hace bien a la piel.