Me alejo en cámara lenta.





Sueño.

Estoy con un pibe y una piba. No entiendo si son novios o amigos y estamos los tres lo más bien pero yo digo algo que la chica no entiende y como no entiende me carga.

Se ríen los dos y yo digo “Paren, estoy sensible” y me pongo a llorar.

Ellos dicen “Uy no bueno boluda era un chiste” 

Yo me pongo violenta. 

No se los demuestro pero siento el Hulk que me crece adentro y les digo “Salgo un rato”

Camino unas cuadras y me llega mensaje del pibe que me dice “Dale, quedate donde estás que te paso a buscar”

Camino unas cuadras más ¿para qué me voy a quedar acá parada?

Estoy en la 9 de Julio y es de noche y digo bueno ahora sí le respondo con el punto de encuentro

Cuando le estoy escribiendo, se me acerca un tipo, que se queda mirándome el celular y yo me doy cuenta de que me lo va a afanar.

Lo guardo en el bolsillo y siento “Ey, ey, vení” 

Me tocan bocina desde el auto del pibe que me tiene que pasar a buscar.

Me acerco.

Cuando me estoy subiendo me doy cuenta de que es otra persona. 

Hay un perro ovejero alemán atrás y yo digo “Pará, no sos el pibe”

El tipo se parece al malo de Cobra Kai y me dice “Y bueno qué le vas a hacer, ya estás acá” y dobla acelerando.

Pero yo no terminé de cerrar la puerta así que digo “No no no, yo me bajo acá”

Intento tirarme pero al principio no puedo porque el aire me empuja hacia adentro de nuevo y yo se lo adjudico a la aceleración.

Pero al final me tiro del auto.

Como puedo corro. Me alejo en cámara lenta. 

Se me hace imposible ir rápido y me da mucho miedo de que me agarre el parecido al malo de Cobra Kai

Sigo corriendo en cámara lenta y no se cómo, estoy de nuevo en las cuadras en las que me esperaba el pibe. 

Lo veo. Está ahí parado re tranquilo fumando.

Me acerco y le digo “Boludo llevame ya, me quisieron secuestrar” y el pibe está demasiado tranquilo.

Le grito “Boludo dale salgamos de acá, me acaban de querer secuestrar” y el pibe me dice “Bueeeeno tranqui, no pasa nada”

Dios mío qué nerviosa me pone su pasividad.

“Me acabo de tirar de un auto boludo” 

“Ah no, bueno bueno subí dale”

 

Subo, arranca ,empezamos a andar por cualquier lado mientras le relato todo lo que pasó con el parecido al malo de Cobra Kai.

De repente estamos por una calle que de un lado y del otro hay tumbas, o sea es un cementerio. Me pongo re paranoica y le digo “Boludo no voy a estar tranquila nunca más, porque capaz el tipo sabe donde vivo”

Hacemos unas cuadras más y estamos en Palermo, en pleno festejo del año nuevo chino.

Me llega un mensaje de un número desconocido que yo creo que está relacionado con el parecido al malo de Cobra Kai, y el pibe dice “Sí, sí yo también me voy a fijar”

Pero se cuelga con el celular en vez de mirar por dónde está manejando.

“Dale boludo está verde vayámonos, me da miedo”

“Ay sí sí, perdón perdón” 

Ay dios mío no sé qué era peor, si seguir con el parecido al malo de Cobra Kai que por lo menos miraba por donde manejaba.

 

Me despierto.


Los Normales - 14. No me da ternura. No me da amor.






19 de Junio.

Sueño que salgo del laburo y me voy a un bar con amigos. En el sueño viene Humberto de golpe estamos en su terraza y es obvio que vamos a coger; pero entra un tipo que es una especie de mucamo suyo y me re molesta. 

¿Qué hace el mucamo éste acá? Le quiero preguntar, pero en el sueño no le hablo con la voz, sólo lo cuestiono mirándolo. 

Humberto se me acerca y le digo: “Voy al baño”

La botonera del inodoro no está y en reemplazo hay pegado con cinta scoch un pebete con jamón y queso roto, obviamente, porque no está recién puesto, es de hace un rato.

Volvemos a la terraza y Humberto me abraza. Me quedo dura, con los brazos derechitos porque está el mucamo y no sé si puedo abrazar a Humberto estando el mucamo presente. 

Tengo la sensación de que el mucamo es más bien el mucamo de su mujer. 

Humberto me mira, yo le digo que es cualquiera todo y que mejor me voy.

De golpe estamos hablando en Santa Fe y Junín sentados en la vereda. 

Humberto fuma y yo le digo: “El mucamo sabe todo ¡Sabe que mi hijo es tuyo!” 

Me despierto.

Ay dios mío, qué sueño.

Miro el celular: MENSAJE DE HUMBERTO.

“¿Qué hacés? ¿Cómo venís de horarios hoy?”

No quiero verlo. Le mandé un pdf de trabajo y ni siquiera lo miró. Me terminó respondiendo el socio que lo chequean en breve ¿Quién sos nene? 


Le respondo: “Me libero temprano ¿vos?”

Me baño y me cambio pensando en que le voy a poner los puntos. 


Llego a la casa de Humberto con cara de culo.

“¿Cómo estás?” me dice sin mirarme. 

No me cuestiono si está bien o está mal estar enculada y le tiro de una: “Me revienta que no me des pelota con cosas de laburo ¿te tengo que rogar que mires un puto pdf? Tu socio me responde que después lo ven y jamás me mandan el mail de devolución. ¡Dale boludo!” 

Sacada, sin medir.

Termino de decir eso y viene desde la punta del living, se sienta al lado y me dice: “Ay vení acaaaaaaaa”

Me agarra de la cintura y me da un beso en la boca, así de una. 

Creo que nunca chapamos así. 

Lo saco: “Basta, estoy enojada”

“Bueno ahora te voy a sacar el enojo” Me da otro beso.

Chapamos un rato largo. Creo que nunca chapamos tanto sin que me saque la ropa. Me da dolor de estómago de los nervios.

Me levanto del sillón, me sirvo agua y él se para también a chequear algo en su ipad.

Vuelvo al sillón y se me viene encima de nuevo. 

Me da un beso. 

Me chupa la boca, el cuello. 

Nos sacamos la ropa y cogemos.


Estamos en plena momento sexual y siento que todo esto es la cima de la felicidad, de la adrenalina, del placer, le da sentido a la vida. 

Que es la mejor vez. Que estamos cogiendo como nunca antes. Incluso estamos superando la primera vez, que había sido la mejor y tomo consciencia de que estoy soltando el control.

Estoy ahí, a punto de llegar pero Humberto me habla al oído con un mood porno: “Bueno ¿cuándo vamos a llegar juntos?”

Me quedo dura. Es otra piña esto.

No me da ternura. No me da amor. 

Me da violencia porque siento que me está acusando de frígida. Me ofende y a la vez me mete presión.

Igual, no tengo por qué ofenderme si me está diciendo frígida porque no acabé nunca con él.

Pero me ofende. No solo me ofende, me desarma.

Ay.

Ay no.

No no no no. LLORO. Lloro acá en pelotas, cogiendo.

No da, no da, no da, no puedo ponerme a llorar.

Lloro. Lloro mucho. Me tapo la cara. 

Lloro más que cuando se murió O'Malley en Grey´s Anatomy.


Humberto dice: “Ah no, esto sí que no me pasó jamás en la vida” 

WELCOME TO THE JUNGLE HUMBERTO QUÉ QUERÉS QUE TE DIGA.


Me saco la mano de la cara y veo que sonríe. 

Me mira con ternura. No sé si se da cuenta de que estoy llorando en serio. 

Dios mío. Me quiero matar. No puedo creer que me esté pasando todo esto a mí. 


Humberto para de coger y me dice: “Boluda, ¿pero estás bien? ¿Estás llorando?”

Basta boluda, pará de llorar.

Dios te lo ruego hacé que pare de llorar.


No puedo.

 

Me incorporo y me hago la desinhibida. 

Le agarro el pito y se lo chupo, así tengo tiempo de pensar mientras él está inutilizado.


Dale boluda calmate. Tranquila. Respira. Relájate.

No puedo parar de llorar mientras estoy chupándosela. 

Dios mío todo esto me sobrepasa. 

Pasan unos minutos, me canso y sigo con la mano.


Humberto acaba, yo saco la mano y me largo a llorar más.

Me quedo un minuto entero llorando en el piso. 

Capaz flashea que estoy haciendo un acting.

Humberto se me acerca. No me abraza, sólo me pone una mano en el hombro y dice: “No sé si preocuparme, alegrarme o qué”

¿Cómo alegrarse? Ay debe creer que acabé este pelotudo. 

Capaz estoy destinada a no acabar nunca con él, capaz es un castigo de dios porque me gusta mucho y me descontrola tanto que dios me manda no acabar como forma de tener cierto control sobre mí misma.

Jamás me pasó que me guste tanto un pibe y al mismo tiempo no poder controlar nada lo que esté pasando. 

POSTA ESTO ES UN CASTIGO.

Siento que él es el dueño de la situación y que yo soy un objeto de su living pero a su vez ser un objeto de su living me gusta. 

O ALGO de ser objeto me gusta.

Sigo llorando y le digo que no se preocupe. 

Me hace un mimo en la panza, tierno pero frío que en vez de relajarme me pone tensa.

Meto panza.

Me paro, me pongo la ropa. Agarro la cartera y me limpio la cara con un pañuelo de papel. 


“¿Estás bien? Dale, contame”

Lo miro y no le digo nada.

Insiste “Dale, contame”

“Me parece que sos más freak que yo, no sé si es lo ideal que te cuente qué me pasa”

“Al contrario, tenés que hablar con alguien más freak que vos porque te va a entender”


No tengo claro que me pasa. Puede ser que estuviera sintiendo tanto placer que cuando tomé conciencia, lo frené. Puede ser que me distraje, o puede ser que estoy nerviosa, o puede ser que me inhibo con él. O puede ser que como no puedo acceder a sus sentimientos, me cierro. O puede ser que no sirvo para el sexo casual y que sino siento que me quiere aunque sea un poquito como amigos, no puedo acabar. O puede ser que estoy totalmente loca.

Capaz lo amo.


“Me parece que estaba soltando el control y ahí tomé conciencia y pasó lo del llanto pero ni siquiera fue que me angustié sino que fue más una reacción del cuerpo, o sea es una cosa más física”


Pará. Si es una cosa física, ¿por qué entonces me largué a llorar cuando estaba soltando el control? Es una incoherencia lo que estoy planteando. Es obvio que o todo esto me pone triste y por eso lloro, o no me pone nada triste y en vez de tener un orgasmo, el cuerpo se equivoca y llora.


Por suerte no me cuestiona este delirio. Me escucha callado.

Termino de hablar, lo miro, me mira y me dice: “Y sí… es normal”


Me seco la cara. Me ofrece agua. Me ofrece un chocolate.

Como chocolate y nos miramos.

Tomo más agua y le digo que me pida un taxi.


Los Normales - 13. Me estoy dando miedo.







3 de Junio.

Sueño con Humberto. 

En el sueño Humberto está triste por mí. Me busca por todos lados pero no logra dar conmigo. 


Me despierto y me voy a bañar.


Todavía estoy medio dormida y cuando estoy pasándome el shampoo por el pelo, me viene una sensación re certera: Humberto está mal. Está triste, está confundido. Lo siento como si tuviera abierto un portal interno y estuviera viendo la matrix.

Tengo como un flash de la teoría de los multiespacios y siento que Humberto está donde está pero también está acá en mi mente, diciéndome que está mal. 

Me saco el shampoo.

Igual es un poco raro que esté “mal” por mí. No tiene sentido. Estoy muy dormida.

Me cepillo los dientes y sigo viéndolo en mi mente re nítido. Me impresiona un poco todo esto que estoy pensando. Me concentro y con mi mente le digo que lo quiero. Dudo que él necesite que le diga que lo quiero pero igual, se lo digo.

Está ultra casado, viviendo uno de sus mejores momentos, con su mujer y su hijo, no creo que me quiera.

No creo que me quiera no porque esté re casado y con un hijo, sino porque no me quiere. Punto.

En mi mente abrazo a Humberto, pero no es que lo abrazo a él sino a su alma, tipo Ghost.

Me estoy dando miedo.

Ahora pienso en Roberto. ¿Mirá si de tanta depresión se muere?

Me imagino yendo al funeral de Roberto. Me imagino llorando en el funeral de Roberto y me imagino que al funeral viene Humberto y me consuela. 

¿Será un deseo oculto esto? Algo le pasa a Humberto.

Capaz una parte suya está mal y sabe que nuestro vínculo es un caso perdido, y la otra parte suya es un negador sin alma, un robot.


Paso todo el día rascándome en el laburo porque no vino el jefe.

Seis menos tres de la tarde me voy.

Bajo por las escaleras porque el ascensor ya está lleno y me suena el celular: HUMBERTO.

TENGO PODERES OTRA VEZ.

Atiendo. Me llama por laburo. Ah. Me pasa con el socio. Ah, ok. “Dale, pasame”

Arreglo reunirme con ellos en su oficina. 


Jueves. Nos juntamos. Humberto, el socio, Luciana y yo. 

Charlamos de laburo y yo pienso que ya está, que listo. Que con lo de la otra vez ya estamos. Que no hace falta coger más. 

Trato de no mirarlo a los ojos, pero igual él ni me mira. 

Disimula, o en verdad ni registra lo nuestro. Capaz que ‘lo nuestro’ para él ya fue. 

Tipo, tiró esa el otro día pero ahora ya está. 

Pasó. 

 

Termina la reunión y me pido un taxi porque llueve.

Humberto sale sin decir ni ‘Chau’ ni nada. Se va. 

Me quedo hablando boludeces con el resto y pasan diez minutos. 

Toca timbre el taxi y llega Humberto. Ah mirá, volvió a entrar. ¿Adónde fue?

Me paro y agarro el bolso. “Bueno, vino el taxi, me voy”

De repente, Humberto viene conmigo para la puerta y me dice “Yo te acompaño” Ah, mirá. Bien, buena onda que me baje a abrir. 

Entramos al ascensor, miro el celular para chequear mensajes y de golpe veo un mensaje suyo de hace diez minutos que dice “Estoy en el auto, en subsuelo” 

AY LA PUTA MADRE. Guardo el celular. 

Lo miro y le digo: “Eh recién veo tu mensaje” 

No dice nada. No dice ni sí, ni no, ni blanco, ni negro. Nada.

Bue, qué sé yo, llegué tarde al mensaje. Ya fue. 

Pasamos Planta Baja, el ascensor no frena y sigue hasta el subsuelo.

Se abren las puertas, salimos y me habla pero sin mirarme: 

“Esperame en el auto, que salgo y cancelo tu taxi”

Ay la puta madre Humberto.

Camina, saca la alarma para que yo pueda entrar y él vuelve al ascensor.

Me quiero quedar y me quiero ir al mismo tiempo. 

Entro al auto.

Me quedo ahí petrificada hasta que pasan 2 minutos y lo veo volver.

Entra al auto.

Le digo “Oime boludo me tengo que ir”

Me agarra del cuello y me encaja un beso.

Le digo “Pará boludo, dale” y le bajo el cierre del pantalón. 

No me entiendo. 

Chapamos. Lo toco yo, de una, sin que él me diga nada. 

Intenta tocarme y le digo que no. 

Me dice: “¿Me pongo forro?” 

“¡¡NOO!! no cojamos, estoy ovulando”. 

Pensé que ‘lo nuestro’ se había terminado. 

No vine preparada para coger, menos en el auto.

Se arma la batalla de siempre pero al final gana.

 

Cogemos incómodos en el auto 4 ó 5 minutos y acaba.

 

Me duele la panza. Me estaba aguantando el pis y no me daba cuenta.

Nos acomodamos la ropa en silencio.

Pone en marcha el auto y dice “¿Me acompañás al kiosco?” Le digo que sí y es lo único que hablamos en el viaje. 

Hacemos unas cuadras, paramos en una estación de servicio. 

Bajamos y suena Movin’ on up desde un auto.

Movemos el cuerpo al ritmo de la canción y charlamos del laburo. 

Tengo la sensación de que es la primera vez que estamos haciendo algo normal.

 

Subimos al auto y me dice “¿Te tiro en algún lugar?” 

Qué forro.

“Llevame boludo, me cancelaste el taxi”

Humberto habla pero no logro escuchar lo que dice porque justo pasa un camión acelerando y hace un ruidazo que le tapa la voz.

Quiero que repita lo que dijo pero asumo que me bardeó.

“PERO BOLUDO ¡SOY TU AMIGA! Me tenés que llevar porque soy tu amiga ¿Ves? ¡¡ESTO es lo que me re jode de vos!! ¡Muy fácilmente te olvidás de que sos mi amigo!”

Pará. No sé si somos amigos, no sé por qué le enfatizo la GRAN AMISTAD que tenemos. Si fuésemos amigos, podríamos hablar de lo que nos pasa y hasta el momento no hablamos jamás. 

“Está todo bien, pero de golpe caes en estar mala onda y yo no entiendo si me querés o no me querés. Yo no soy así con vos, yo soy divina”.  

Ah bueno Fernanda frená ya. 

 

La cantidad de data que estoy tirando.

 

Humberto no para de acelerar el auto y poner cara de culo.

¿Le dije ‘no sé si me querés’? Estoy del orto.

Lo miro como diciéndole ‘Sos un pelotudo’ pero no digo nada porque va cada vez más rápido- Me da miedo que se esté enojando y que por el enojo choquemos. 

 

No entiendo por qué me salió todo este reclamo de golpe.

 

Hacemos más de diez cuadras en silencio y de repente me cuenta que cuando hicieron un laburo la semana pasada él y el socio, fueron “medio hijos de puta” con los empleados, y que los maltrataron a propósito. 

Me lo cuenta riéndose. 

Me está queriendo decir algo.

Acá hay mucho material para analizar.

 

Llegamos a la puerta de mi casa, frena y le digo: “Bueno che, mil perdones por el esfuerzo de tener que traerme…” QUÉ PELOTUDA SOY.

“Por favor, fue un placer” 

Nos saludamos con un beso en el cachete.

 

Me bajo. 

Me aferro al ‘fue un placer’

Me lo repito en mi mente en el ascensor. 

Fue un cumplido pero no me importa, porque me tranquiliza.

 

Entro a casa. Me meto en la cama y reviso el celular.

Tengo un mensaje de Roberto contándome lo de la ayahuasca: Que vomitó, que fue re groso pero que vomitó.

Capaz que a Humberto lo conozco de vidas pasadas.

Capaz vivimos juntos en la Atlántida. Capaz que él y yo estábamos destinados a salvar a la humanidad. O por ahí estamos comunicados telepáticamente desde no solo desde vidas pasadas sino para toda la eternidad.

Algo pasa acá. 

No es normal esta relación, no sé si puedo demostrarlo científicamente pero estoy segura de que me comunico mentalmente con Humberto.

Por eso me da bronca coger así con él.

 


Los Normales - 12. El tema no es el festival, el tema es tu depresión





20 de Mayo 

Pasan 3 semanas en las que hablo mucho con el socio de Humberto por el laburo pero nada con Humberto. Está bien así, no puedo verlo tan seguido porque no podría manejarlo. Hay que enfriarse.

Intento ubicar a Juan Cruz, pero se me escapa. Le escribo 3 veces. Una por semana.

“Paso mañana por tu casa ¿estás?” 

Nada.

“Che boludo ¿querés que pase el sábado? Confirmame si estás” 

Nada.

“¿Bobo estás para que pase mañana? Llevo vino” 

Nada.

Me clava el visto. 

Igual me resbala quedar patológica con él.

 

¿Lo llamo a Roberto?

No. Dije que no. 

No se puede caer más en la de cogerse al ex, sobre todo si el ex es este forro.

Mando mensaje al chat con Vero y Sole: “Boludas ¿qué hago? ¿Lo llamo a Roberto? Me dieron ganas qué se yo”

Vero me responde al toque “No sé, es un tema re personal Fer, qué se yo, por un lado por algo es tu ex, pero por otro uno tiene que ser honesto con lo que le va sucediendo emocionalmente”

Ay Vero jugátela con un consejo directo. 

Sole ni lo vio. La pudrí seguro.

Le mando otro mensaje pero directo a Vero: “Dale boluda ¡¿¡¿¡¿qué carajo hago?!?!?!”

“Ay linda no sé, no sé, qué se yo ¿vos que querés hacer? No sé, no quiero meterme. Pero recordemos que te revisó el celular. No está bueno eso”

 

Le mando mensaje para vernos a Roberto.

 

Terminamos de coger y se acomoda para dormir. 

Quiero que se vaya, necesito aire. 

La cagué cogiendo con Roberto. 

Le estoy dando un mensaje re erróneo. Y encima ahora tengo más ganas de verlo a Humberto.

 

Agarro un libro y veo que Roberto revisa su celular y pone cara de culo.

 “¿Qué te pasa, por qué tenés esa cara?”

Me irrita la cara de culo de Roberto. ME SEPARÉ POR ESA CARA.

“Nada ¿qué cara?”

“Esa cara Roberto tenés cara”

“No mi amor, no tengo cara, no pasa nada”

¡¿MI AMOR?! ¿¿WHAT?? SOY UNA PELOTUDA.

“Dale Roberto ¿qué te pasa?”

“Nada boluda, justo te iba a contar que discutí otra vez con el productor de la película” Ay dios mío este pibe me deprime y necesito des-deprimirme.

Llora. AH NO LO QUE FALTABA.

Habla del festival de no sé dónde llorisqueando, como si fuera importante.

Era obvio que no tenía que llamarlo. No me interesa nada de lo que me está contando. 

ESTÁS DEPRESIVO DE NUEVO ROBERTO LA CONCHA DE TU MADRE. 

Se lo digo, ya fue, necesito cortar esto.

“¿Por qué no vas a terapia y te dejás de joder? Sos TN TODO NEGATIVO boludo. Dejate de joder el tema no es el festival, el tema es tu depresión” 

Ya fue, que se curta.

Llora. “No, terapia no. Me parece que voy a hacer lo que me dijo mi viejo. En Córdoba hay un chamán re groso, capaz me lo presenta y hago lo de la ayahuasca”

“¡Ni se te ocurra hacer lo de la ayahuasca en este estado! ¿Mirá si te da un brote, boludo?”

 

Al pedo lo llamé. Ahora ya estoy preocupada por él. 

 

“No boluda, no pasa nada, vení”

Me agarra para coger y lo saco porque ya me bajó la libido.

Lo sigo escuchando pero con un oído porque en el otro tengo los auriculares y YouTube en un compilado de escenas de Meredith y Mc Dreamy.

Pero Roberto me va interrumpiendo los diálogos con su catarsis. 

Que se siente una mierda, que siente que nadie lo ayuda.

Necesito poner palo santo.

 

Se hace de día y Roberto se levanta para irse. No durmió y va a ir al asado que tiene sin dormir.

Me acuesto.

Me dejó cargadísima, no me voy a poder dormir. 

Es como si con su comportamiento me estuviera obligando a llamar a Humberto. 

Agarro el teléfono y miro el nombre de Humberto en Contactos.

Basta boluda, dejá el teléfono ahí.

Pongo pausa en Greys Anatomy y pongo la tele. 

Canal Europeo. 

Engancho una con mucho drama que ya vi. 

Por suerte la protagonista está muy enferma y al final se muere. Bien, así lloro mucho y sale todo.

 

Paso una hora y media llorando pero la bronca no se me va.

Miro el celular.

Dale boluda, no lo llames. ¿Qué sentido tiene? Cero sentido.

¿Qué vas a solucionar con esto? Nada vas a solucionar, vas a ir, vas a coger, vas a inhibirte, no vas a acabar, vas a volver y la vida va a seguir siendo una mierda igual, o peor porque encima vas a estar frustrada porque no acabaste con Humberto.

 

Me duermo. Sueño con él. En el sueño nos damos un beso en un ascensor y nos hablamos con la mente.

 

Me despierto y agarro el celular:

Le escribo: "¿Cómo andas?" 

Pasa medio segundo y me vibra. 

“¿Cómo va?”

“¿Tas por Caballito?”

Quiero ir a Caballito por media hora y sacarme la bronca. 

“Venite, dale” 

“En media hora estoy por allá”

 

Le miento porque todavía me tengo que bañar, cambiar y tomarme un taxi.

No me importa nada hoy. 

Creo que ni quiero acabar, solo quiero sacarme la mala onda que me dejó el pelotudo de Roberto. Me parece que me ojeó. Lo odio. No lo tengo que llamar más.

Tengo que buscarme un novio urgente. O un garche más o menos fijo. 

Cuando vuelva a casa me pego un papelito en el escritorio que diga ‘No coger con ex novios’ así lo repito como mantra.

 

Me llega mensaje de Humberto: “Ya estoy en la oficina de mi amigo”

 

Seguramente su mujer está en la casa, con el bebé. Dándole la teta. Por eso ahora tenemos que ir al estudio del amigo.

¿Le gustará a Humberto ver a su mujer amamantando al hijo o le bajará la libido?

¿La quiere? Sí boluda la quiere ¿cómo no la va a querer?. 

No quiero pensar más en su mujer pero no dejo de imaginármela desnuda. 

Dando la teta, pero desnuda. En sábanas blancas. Re flaca. Seguro no le quedó ni panza.

¿Humberto será cariñoso con ella? ¿Le dirá chuchi / chuni / pipi? ¿O le dirá por el nombre? ¿Y al hijo lo querrá? 

¿¡COMO NO LO VA A QUERER?! 

Bueno no sé, capaz lo vive con presión, como si fuera una carga. 

Capaz se engancha con el pibe recién cuando tiene 10 años y ya puede jugar al fútbol o tocar el piano, hacer algo útil. 

Capaz fueron re fríos sus padres con él y por eso él es un padre frío.

 

Llego y le mando un mensaje “Estoy abajo”

 

Baja. No nos saludamos. Subimos callados.

Entramos a la oficina del amigo y cierra la puerta con llave.

Me quedo parada con el saco puesto, el bolso, todo.

Dura. Fría. Nada, no hago movimiento. 

Se acerca él, me da un beso en el cuello y de golpe estamos chapando violentamente. Desaforados.

Pasan dos minutos de estar así y me quiere sacar la ropa.

“Estoy ovulando”

Es mentira, pero no quiero coger y no acabar. 

Ni freakearme con que si se rompió el forro y el posible embarazo. ¿Mirá si tengo un hermanito de su reciente hijo? 

 

Me chupa la boca, el cuello y todo el cuerpo.

Pierdo la voluntad.

Veo que se pone forro y en vez de sostener mi mentira le digo “Dos segundos y nada más”

No me responde. 

Cogemos un segundo pero lo saco. 

“Dale boludo, estoy ovulando” 

Luchamos pero al final me impongo.

Pasan 5 minutos de chape violento combinado con mi mano en su pito y de golpe acaba.

 

Qué bajón igual todo esto. ¿Cuándo vamos a salir de este círculo rarísimo con Humberto?

Me chupan un huevo Roberto y Juan Cruz y todos menos Humberto. 

No sé si estoy bien o mal. Siento desazón.

Siento que entre Humberto y yo pasa algo, no sé qué, pero algo pasa.

Tengo el cerebro desordenado. 

No tengo idea de qué es esto que tenemos y ni lo pregunto porque sé que Humberto no va a decirme nada.

 

Se incorpora y se viste en un minuto. Yo estoy muda y agarro la ropa que quedó desparramada. 

Estoy como lenta. No solucioné nada y me parece que me confundí más.

Hoy no hablamos una sola palabra más que mis dos o tres ‘estoy ovulando’

Ni ‘hola’, ni ‘vamos al sillón’ o al piso. Nada. 

 

Estamos callados.

 

De golpe mientras se pone la camisa dice “Lo nuestro es cada vez más freak”

PFFFFFFFF ¿PERDÁAAAAAN?

¿Qué? ¿Cómo? ¿¿¿¿¿QUEEE??????¿LO NUESTRO?

¡¿Humberto piensa que existe un ‘LO NUESTRO’?!

O sea que mientras yo estaba haciéndome esas preguntas su mente me escuchó. 

Esto es telepatía.

No sé si alegrarme o aprovechar y preguntarle qué piensa acerca de LO NUESTRO pero me quedo dura, no tengo reacción.

¿Querés que hablemos? ¿¿Necesitás que definamos ‘lo nuestro’??

 

De golpe sin pensar digo: "Sí, justamente ESO es lo que más me gusta”

Se sonríe y me dice "Sí bueno, pero" 

"Aparte sos muy freak NO TE HAGÁS EL NORMAL"

Se ríe. 

No tengo idea de qué carajo estamos diciendo.

 

“Tengo que salir rajando a otra reunión”

¿OTRA reunión? Lo de recién no fue una reunión, eh. 

Es obvio que se va a ver con la amante número 2. 

Tiene zapatillas de gimnasio, no va a ninguna puta reunión de trabajo.

Va al baño. 

Veo una birome en el suelo, la levanto y me la meto en la cartera.

 

Caminamos hasta la puerta y veo 3 monedas de un peso arriba del recibidor. Las agarro y me las guardo en el bolsillo. 

Salimos.

Me parece que ‘lo nuestro’ me reseteó.

No siento enojo ni depresión.

O sea, él piensa en que tenemos ‘algo’

O sea ¡¿piensa en mí?!

O sea ¿¡estuvo preguntándose acerca de ‘la relación’?!

 

Salimos a la calle. Mira para adelante, no me mira, pero caminamos juntos y frena en donde está estacionado su auto.

Desactiva la alarma y subimos. Arranca.

Quiero tener una conversación normal pero no paro de pensar en LO NUESTRO. Y en que según él, lo nuestro es FREAK.

No hablamos. Mira para adelante y yo para el costado. Cada tanto lo miro y no me mira.

De golpe me dice “Te dejo en la esquina ¿dale? Que tengo que seguir derecho”

“Dale, si si está bien”

Abro la puerta y le digo “Chau”

“Chau querida”