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LOS NORMALES - 19. Vos sos de esas minas que yo ni en pedo dejo.



25 de Agosto.

Sueño que estoy con Humberto. Le digo en el sueño que el otro día soñé con él. Me pregunta: “¿Qué soñaste?” y le cuento la parte de “Vos sos de esas minas que yo ni en pedo dejo pero que a la larga me dejan porque se aburren” y le digo: “Algo así decías, sé que no terminaba así pero en el sueño le doy ese final a la frase”

Ni me confirma ni me niega lo de ‘se aburren’ y nos quedamos callados comunicándonos con la mente.

Con la mente le digo: “Ya sé que vos querés decirme que me querés y que te encanto, pero que no podés porque sos frío y patológico.Te entiendo, no te voy a pedir nada, quedate tranquilo” 

Humberto se sonríe y me despierto.


La mujer de Humberto lo etiqueta en una foto con el hijo. En el texto de la foto dice: “Pa apurate con el trabajo así nos vemos” como si el que hubiera escrito el posteo fuera el nene.

Termino de leer “así nos vemos” y me suena el celular. 

Miro y tengo mensaje de Humberto: “Hoy estoy libre tipo 7 ¿nos vemos?”

Le respondo “Dale” aunque la teoría dice que tengo que hacerme rogar un poco y no hacérsela tan fácil;  no puedo y me pongo la excusa de que la vida es corta y que por ahí mañana me pisa un auto. Pero en realidad no puedo decirle que no porque soy su súbdita, vincularmente hablando.


Me subo a un taxi y el tránsito es un quilombo. De golpe el taxista clava los frenos porque se nos cruza un pelotudo en bicicleta y nos chocan de atrás. 

Grito. El taxista grita: “Este hijo de puta lo hizo a propósito” y se baja.

Se putea con otro que también se bajó y yo me quiero matar.

Tengo taquicardia por el choque y por estar llegando tarde al encuentro con Humberto.

En un segundo se arma un embotellamiento cinematográfico que me impide tomarme otro taxi y rajar.


Cae la policía. 

Le mando mensaje a Humberto: “Estoy unos veinte minutos tarde”

La cana me toma los datos y yo me pongo paranoica. No quiero que me enganchen como testigo.

Aprovecho que están tomándole los datos al taxista y salgo corriendo.

Ay dios mío me va a dar arritmia. 

Doblo y bajo la velocidad. 

Camino cinco cuadras hasta que se descongestiona y me puedo subir a otro taxi. 

Miro el celular y tengo mensaje de Humberto: “¿Pero a qué hora estarías?”

Siento que quiere cancelar y le digo al nuevo taxista que estoy apuradísima. Uy no le pagué al primer taxista.

No chequeo celular en todo el viaje y llego a su puerta 45 minutos tarde.

Que se joda. Él me hace venir de la nada sin poder decirle que no.


En el ascensor no hablamos. Entramos y me siento en el sillón. 

Hay café. Me quedo dos minutos sentada mirando la cafetera en la mesita dudando y se me viene encima.

Chapamos y al toque empezamos a coger, así muy típico suyo, ya me saca la ropa, ya cogemos. Ya todo. En un punto me alegro porque estoy apurada. 

De repente en el medio de todo el porno que estamos haciendo me dice: “Mirá como me ponés” y yo leo un subtitulado en mi mente que dice TE AMO BOLUDA, TE AMO.

Todo tergiversa mi psiquismo.


Paso cinco minutos en el estado de estar por acabar y de golpe Humberto acaba.

Yo quedo en el limbo. Colgada afuera de mi cuerpo. 

Pienso en esto. En estar acá con él desnudos.

Algo tiene que pasar acá, no puede ser solamente coger. ¿O sí?

No me doy cuenta y le estoy acariciando la pierna, pero cuando lo registro, paro.

Saco la mano y de golpe me vienen unas ganas incontrolables de llorar. 

Ay no no no no no no no. Lloro. 

Otra vez el papel de Andreita del Boca, pero no puedo parar de llorar. 

Me seco las lágrimas y siento que le tengo que dar una explicación.

“Mi cuerpo se confunde y en vez de tener un orgasmo, llora, pero es como una cosa del cuerpo, eh”

Se levanta, se pone la ropa interior, el jean y agarra la remera, todo sin decirme nada. Se mete en el baño.

Me visto rápido porque estoy apurada pero justo que yo tengo que irme rapidísimo, él está lento. 

El desencuentro constante es esta relación.


Desaparece. 

Pasan como quince minutos y nada.

Al final, se abre la puerta y le digo: “Uh boludo dale estoy re apurada”

Me baja a abrir. Nos saludamos con un beso en el ascensor porque justo sale un tipo que me deja la puerta abierta y le tiro un “Nos vemos” 


Salgo y quiero volver. 

Qué desgracia, me re gusta este pibe.


Sueño de nuevo con Humberto. 

Estamos en un petit hotel y nos re cuesta encontrar un lugar para coger. 

En el edificio hay mucha gente que nos conoce, no entiendo de dónde y yo le digo “Guarda que ese le puede contar a tu novia”

El me dice: “Me encantás” al oído pero me parece que son dos sueños superpuestos porque él está re calmo con el hecho de que lo vean y yo soy la nerviosa. 

Me despierto.


Pasan 5 días de la última vez que nos vimos y quedé aun en mood de coger. 

Algo tengo que hacer. Le quiero escribir pero no pasó ni una semana. 

Le escribo a Juan Cruz “¿che nos vemos?”


Estoy la oficina de Juan Cruz y hablamos de laburo. Me hace café y nos vamos a la sala de reuniones. Abre un Pdf, me cuenta cosas de su laburo. Mucho no me interesa y mensajeo al socio de Humberto inventándole que necesito una data, pero sólo para ver en qué momento puedo preguntarle si tiene noticias suyas. 

Se asoma una de las chicas de administración y saluda. 

Se va casi media oficina y Juan Cruz se sienta al lado mío.

Le toco la boca y se sonríe pero me sigue hablando de laburo. 

Con Juan Cruz puedo ser histérica.

Se pone a hablar por teléfono y yo aprovecho para mandarle un texto al socio de Humberto: “¿Che Humberto se fue, no?” pero esperando que me diga que NO me dice “Sí, sí, tenía que ir a cerrar el deal con esos clientes”


Juan Cruz da play a un video de una investigación sobre algo que ni idea y mientras me traduce lo que dicen, le hago caricias en la panza. 

Me habla y me mira la boca pero no hace nada. 

Cero beso, cero coger. Es el opuesto a Humberto, Juan Cruz.


Estoy volviendo a casa y en el subte stalkeo el instagram de Humberto. 

Confirmo que está de viaje. 

Hoy siento que estoy más grave que nunca desde que empezó todo esto. No puedo dejar de pensar en él. Quiero escribirle pero temo que no me responda. 

No soporto su rechazo. 

Le escribo. Estoy descontrolada. Capaz me tiene que venir.

“Ey, hoy hablé con Nestor y me mandó un print de pantalla de la revista online donde salió tu laburo. Te felicito, es genial”

Me arrepiento de decirle “Es genial” Es una expresión muy pelotuda.

No me responde. 

Pasa un día entero y sigue sin responder. 

Dos días y sigue sin responder. 

Tampoco aparece visto el mensaje.

Le debe haber llegado mi notificación y le chupó un huevo.


Sueño de nuevo con él. 

Está de viaje pero vuelve y me lo cruzo por la calle. 

En el sueño Humberto se parece a David Bowie en el 2000, lo veo por la calle y me llama por el apellido. 

Me doy vuelta para saludarlo y le digo:

“Ey ¿cuándo volviste?” 

“Hoy” 

¿Qué onda? volvió hoy pero no me mandó ningún mensaje y yo que venía pensando que seguro si volvía me mensajeaba. 

Se le acerca una mina y le toca la boca. Miro a la mina y me doy cuenta de todo. Humberto tiene otra amante. 

Me pongo histérica. Me quiero morir pero a la vez siento que es lícito que cambie de amante y que yo no puedo decirle nada. 

Es libre. O sea no es libre por su mujer, pero por mi parte sí.

Y yo no puedo decirle nada porque no soy la dueña de su no-libertad, la dueña de su no-libertad es la mujer.

Ahí me doy cuenta de que perdí el celular. 

Busco la billetera para ver si voy a un locutorio a hablar por teléfono y tampoco tengo la billetera. ¿O sea que me robaron? 

Quiero sentarme en un bar a tomar algo, para relajarme, pero no tengo plata. 

Me quedo sin plata y sin celular. 

Miro en frente y me doy cuenta de que ya no estoy más en Buenos Aires. 

Estoy en París. 

Entonces Humberto estaba en París ¿no en Buenos Aires?

Y yo sin plata en París. 


Me despierto y pienso todo el día en él.

Son las 6, miro el celular y tengo una notificación. Humberto comentó una foto mía en instagram. AYYYYYYYYYYYYY.

HUMBERTO COMENTÓ UNA FOTO MÍA. ESTÁ LOCO, LO VA A VER SU  MUJER. ¿No es más facil responder mi mensaje y listo?

Me suben todos los calores, voy rápido a la foto y es justo una foto de un auto antiguo que vi en San Telmo.

“Qué bien ese auto, por suerte en breve estaré por Buenos Aires”


LOS NORMALES - 18. Vengo para entender qué me pasa con Humberto



5 de Agosto. 

Sueño. Estoy en el casamiento de una amiga en común con Humberto, que solo existe en este sueño. En realidad no me queda claro si es amiga suya o de su novia. De repente estoy sentada con Humberto en un sillón, en un patiecito ambientado Pinterest y se nos acerca la que se casa.

Es cuarentona y yo siento un poco de angustia porque se está casando a los 40, lo veo innecesario y puro gasto de dinero que termina mal, pero no opino nada y sonrió. La que se casa nos pregunta cómo la estamos pasando y le pregunta a Humberto por su mujer. 

Su mujer no está. Se fue de viaje o de gira. No sé bien. De repente la novia de Humberto es actriz y hace teatro girando por todo el país.

La que se casa se va y Humberto me pregunta: “¿Por qué el otro día no cenaste en la reunión con tus amigas asumiendo que ibas a garchar?”

Me quedo muda y agrega: “Mirá que no hay obligación de garchar siempre eh”

“No boludo, ya se, pero sabía que iba a pasar en algún momento y bueno preferí no cenar así estaba livianita”

“No bueno pero no es que siempre que nos veamos tengas la obligación de coger eh”

“No boludo, pero yo quiero” 

Nos quedamos mirándonos fijo.

Le repito “Yo quiero, boludo”

Me dice algo más pero no le entiendo porque me habla bajito y se me va tirando encima en cámara lenta. Estamos boca con boca y le digo “Boludo pará, que está tu socio” 

Se distancia. Nos quedamos callados y vemos a lo lejos la fiesta que sigue sin nosotros.

Suena algo que creo que es Jazz y me dice “¿Sabés qué? Vos pertenecés a la clase de minas que yo ni en pedo puedo dejar pero que terminan dejándome porque”

Me despierto.

Hago fuerza para recordar qué me dijo ¿Por qué lo dejaría? No puedo acordarme. ¿Dijo “Porque se aburren”?

Decido que dijo eso aunque no me dijo eso, pero necesito darle un cierre al sueño. 

De golpe siento como un rayo de verdad absoluta que me atraviesa. Entiendo todo. 

No acabo con Humberto porque sé que coge sin quererme y yo ante todo necesito sentirme querida como ser humano. No es que necesito amor de pareja, pero no puedo coger con alguien que no me quiera. 

Bueno, sí necesito amor de pareja pero no necesariamente necesito estar en pareja. Es eso. Como no le puedo preguntar si me quiere o no me quiere, no acabo. O sea, le puedo preguntar, pero me va a decir que no, que no me quiere; entonces prefiero no enfrentar la realidad. 

Aunque por cumplido me diría que sí, que me quiere. Pero yo no le creería porque sabría que sería políticamente correcto.

Qué bronca no poder ser más simple y acabar con quien quiera bajo cualquier situación emocional. 


18:30. Mensaje de Humberto.

No me sorprende, porque soñé con él, entonces lo atraje por telepatía.

Chequeo mensaje y es sobre laburo. Que se necesita sí o sí una reunión urgente con todos.

Lo quiero ver, obviamente, así que le respondo todo que sí, pero le insisto con vernos en el bar de la vuelta de mi laburo, así la pelota está en mi cancha.

“No, venite acá dale que tengo todo en la compu” 

Bueno. Pero no vamos a coger. 


Llego. Me abre el socio que me saluda y se va. 

Bueno, no tiene por qué pasar algo. 

Pasamos una hora reunidos viendo archivos en la compu y tomando café.

Llamo al asistente del cliente desde mi teléfono, se lo paso a Humberto. 

Hablan dos minutos, me lo pasa de nuevo. Humberto me dicta un mail. Algo pasa con el dropbox que no nos llegan los archivos.

Laburamos un rato más. Se termina el café y me ofrece más.

Viene de la cocina con nueva carga de café y en vez de sentarse en donde estaba se sienta al lado mío. 

Ay. Me desarma la defensa psíquica y física si se pone tan cerca.  

Deja el café y me da un beso en el cuello. 

“Bueno ya está, ya trabajamos”

En un segundo y medio estamos chapando, no volqué el café de pedo.

Nos tiramos en el piso y me saca el pantalón. 

Hacemos la rutina de la lucha por la ropa.

Como siempre quiero estar más tiempo vestida de lo que él quiere que esté vestida y como siempre gana él, porque yo perdí autonomía desde que se sentó acá conmigo.

Cogemos y mientras cogemos paso por dos momentos de casi acabar. 

Acaba él y siento que quiere que me vaya inmediatamente de acá.

¿Qué me pasa realmente con este pibe? ¿Qué parte de este pibe me gusta? 

No logro entenderme, no logro entender la relación, no logro entender a Humberto. 

Vengo para entender qué me pasa con Humberto y nunca entiendo qué me pasa con Humberto, pero sigo viniendo.


Me doy cuenta de que se fue a la cocina y veo de refilón que está comiendo medialunas. ¿¡Otra vez no convida?! ¡¿Qué le pasa?!

Las ganas de comer medialunas hacen que me pare y me vista en un segundo. 

Entro a la cocina. “Che boludo ¿qué te pasa por qué no convidás?”

“Ay no, boluda, pensé que te estabas cuidando”

¿¿¿¿ME ESTÁS DICIENDO GORDA????

“¿Cómo cuidando? ¿Por qué decís eso? No entiendo”

“Te ofrecí cuando llegaste y me dijiste que te estabas cuidando”

Ah. Es cierto.

Pasa el gato que tienen acá y me da un poco de asco porque se me pega a la pierna y se refriega. 

“¿Ay qué le pasa al gato éste?”

“Viste. El gato es como sus dueños, SE QUIERE GARCHAR TODO LO QUE CAMINA”

Ay Humberto gracias por recordarme lo compulsivo sexual que sos.

Le sonrío y agarro el bolso. 


Salimos, nos saludamos con beso en el cachete y paro un taxi.

Me subo al taxi y siento que tendría que haberle dicho algo. No un reclamo, pero ALGO. ¿Por qué me deja pensando en él cogiéndose a otras minas?

A mil minas. No es necesario que haga eso.

En mi mente le digo al taxi que pegue la vuelta y que volvamos al punto donde me subí. 

Mensajeo a Humberto, en mi mente, y le digo “Che te llamo un minuto para hablar” 

En mi mente Humberto me responde “Claro” y yo lo llamo. 

En mi mente le digo llorando que estoy mal y que necesito volver a coger. 

Humberto me dice “Venite”. 

Voy, llego en un segundo, entro. 

Me tiro en el sillón a llorar pero no me queda la cara deformada, quedo re linda y maquillada a pesar del llanto. 

Humberto en mi mente me pregunta “¿Qué te pasa Fer?” y yo le respondo “Nada”. Cogemos en mi mente y acabo. Termina todo y me suena el teléfono. Es Roberto que quiere volver conmigo. Discuto en mi mente con Roberto, desnuda y con el cuerpo tonificado, en el living de Humberto, mientras Humberto me hace caricias en el pelo.

Bajo del taxi y entro a mi casa.


LOS NORMALES - 17. Yo quiero pasar de ESTO a coger en un segundo







20 de julio. 

Sueño. 

Estamos en una fiesta. Entro a un salón lleno de gente y veo a Humberto sin su novia ni su hijo. Queremos ir a coger pero no encontramos lugar. Caminamos por toda la fiesta y entramos en distintos salones en los que hay gente bailando, gente sentada, gente charlando.

Finalmente encontramos lugar y cuando vamos a chaparnos a lo bestia, de golpe ahí ya no se puede coger. Pasamos 10 minutos así. Miro la hora en el celular y son las 19:50. Es el cumple de mi madre y deben estar todos esperándome. No me importa porque seguimos buscando lugar para coger.

De repente nos cruzamos con una chica igual a Christina de Greys Anatomy y Humberto la saluda haciéndose el seductor. Es obvio que cogen. No le quiero hacer ningún planteo pero de la nada le digo: “Che yo me voy”. Agarro un saco que hay en una silla y encaro para irme. Humberto viene a buscarme y me dice: “Pará boluda dale, pará”, pero muy serio y como fastidiado de mi arranque. Es obvio que no hay lugar para mi reclamo. La Sandra Oh viene de nuevo y lo agarra de la mano.

“Dale boludo vení vamos” le dice y yo le digo:“¿Me lo dejás un minuto?”

Le quiero ganar a la conchuda esta. 

Lo meto en un cuarto. Él sigue con mala onda y yo quiero pasar de ESTO a coger en un segundo, pero no sé cómo manejar el timing de que recién le hice un escándalo. 

Ya fue, no quiero reclamar nada más, quiero coger.

“Che no sé, cualquiera, disimulá mejor” 

Mira para abajo, como si estuviera arrepentido y me despierto.


Ay dios mío necesito verlo ya, hoy mismo.

Hago cuentas. Lo vi hace cinco días. No se puede, no hace ni una semana.

NO NECESITO VERLO.

Le stalkeo el instagram a la mujer y veo que está un spa de un hotel, en Pilar. En la foto tiene al bebé a upa. El texto de la foto dice “TE AMO MI GORDI” con el hashtag #JUNTOSALAPAR y está arrobado Humberto.

En los comentarios de la foto hay un emoji de corazón que le puso él.

Scrolleo y miro más fotos: ella en la pileta con el hijo, ella con las amigas, todos los bebés acostados en una lona en el pasto. 

Descargo las fotos y las guardo en la carpeta HUMBERTO. 

Si alguien me roba el celular y ve esto va a pensar que soy una enferma. SOY UNA ENFERMA, pero digo, soy inofensiva. No voy a hacer nada con esas fotos, solo las colecciono.

Tengo que subirlas al drive y borrarlas del teléfono.


Le escribo a Vero: “Boluda. ¿Te parece MUCHO si le digo a Humberto que nos veamos? Nos vimos hace 5 días”

Apenas lo mando lo borro y escribo en el chat de las chicas a ver si me hablan y me distraigo.

Tiro emoji de copa de vino, un aplauso y una pizza.

Sole pone: “DALEEE CENEMOS HOY” 

Vero dice: “Palermo 22:00 hs”

Digo “Daleeee”


Se que no me conviene verlo, se que me conviene calmarme pero salgo del baño y le mando un mensaje cortito, total nuestras mentes se comunican.


“Ey” 

Me cambio y me vibra el celular.

Humberto: “¿Cómo va?”

“Bien. ¿Qué onda hoy tipo 9?”


Son las ocho y media, y estoy segura de que me va a contestar mientras esté yendo a la cena. 

Estoy re tranquila. Me va a decir que sí.

Seguro no me respondió aún porque está en una reunión. 

Me va a responder.  

Salvo que esté cogiendo con alguien, claro.

Igual, mientras quiera coger conmigo no me importa que esté cogiendo con otras. Lo que no soporto es la idea de que me reemplace. 

Si agrega minas a su vida no pasa nada. 


Bueno sí. PASA. Las mato a todas y lo mato a él, pero no pasa nada en el fondo. 

Lo que no quiero es que deje de tener ganas de coger conmigo por estar cogiendo con esas hijas de puta.


Son las 9 y media. 

Salgo y me vibra el bolsillo. 

Humberto: “Me libero a las 23”

Ya fue, termino de cenar y salgo corriendo.

“Oki, puedo tipo medianoche”

“Ok te aviso cuando ya estén para verse” 

¿ESTÉN PARA VERSE? ¿De qué habla? 

¿Está disimulando? 

Pero si la novia está en Pilar y no está ahí con él ¿a quién le disimula?

¡¡¡Tiene otra amante!!! Es obvio. 

Cuarenta y tres amantes debe tener.


Llego a Palermo. 

Pedimos, comemos y 23:45 me escribe: 

“Todo bien pero tardo unos minutos más” 

GRACIAS DIOS.

“Relax. Estoy cenando con amigos, podría ir mucho más tarde o relax y lo dejamos para otro día”

Sobreactúo tanto el tono de tranquilidad que pongo dos veces RELAX.


“Está ok. Yo tengo todo bien avanzado puedo mostrarte algo a ver qué te parece”

El pito mostrame.

¿A quién carajo le está disimulando? ¿A tu amante número 43 que te está revisando el teléfono? 


Se hacen las 00:11 y me llega mensaje.

“¿Y media ok?”

Que espere. Siempre soy yo la que espera: “Se atrasó ¿tipo 1 es muy tarde para vos?”

Me responde al toque: “Sí, ok, a la 1 está bien”


A la 1 en punto me escribe “Voy en camino, te aviso cuando llego ¿vos estás cerca?”

“Dale, estoy cerca”


Las chicas quieren ir para el lado de ese boliche del orto al que les gusta ir, pero les digo que me pegó medio mal el vino, que me voy ya a casa.

Todo mentira.


En el taxi estoy ya en clima sexual. 

Hoy necesito llegar. Por favor Dios, haceme acabar.

¿Da masturbarme acá en el taxi así voy adelantando y me aseguro el orgasmo? 

Miro por el espejo la cara del tipo y me da miedo que me vea y me viole. 

Mejor no hago nada.


Llego a las 2. Toco timbre y justo salen 4 pibes.

Humberto me dice “Bajo” desde el portero pero les hago carita de ‘¿Porfi puedo entrar?’ a los pibes y le grito a Humberto por el portero: “Subo”


Abre la puerta.

“¿Estás solo?” 

“Sí, obvio”

Está todo de negro. 

Se tira en el sillón. Está la radio puesta. Se lo nota cansado. ¿Estará cogiendo mucho?

Quiero ser la única en su vida pero si fuera la única en su vida, no sabría qué hacer con eso, porque no lo soporto.

Me quiero tirar encima pero no puedo avanzar, así que me siento al lado suyo y él como siempre, me hace el ademán de “VENI” con la mano.

Voy. Me tiro encima, me refriega el cuerpo un poco sin darnos besos ni nada y se levanta el pulover. Le levanto la remera y le doy besos en la panza.

Siento que hoy es el día en que destrabo el trauma.

Chapamos.

De repente me dice “¿Apagaste el teléfono?”

Le digo “No, no, ¿por?”

“No, no, qué sé yo, por nada” 

“No, pero no pasa nada”

“Bueno ¿pero tenés el gps prendido?”

“No boludo, tranqui”

El nivel de paranoia que maneja es para tratamiento psiquiátrico ¿Qué piensa que el celular tiene vida propia y solo sin que nadie lo agarre, va a sacar una foto y la va a publicar en instagram y que si encima tuviera el gps activado, en el instagram saldría esta dirección? ¿Y además, quién me vería esta foto sacada por este celular con vida propia?

¿De quién se quiere cuidar este forro? ¿De su mujer o de su amante principal?

O sea no soy su amante principal, es obvio que tiene otra más importante que lo caga a pedos más que su mujer.


Cogemos de 3 ó 4 maneras bastante porno.


Me agito y me da miedo así que corto todo y le digo “Pará, necesito relajarme un poco”

Me agarra de la cadera, me cambia de posición y seguimos cogiendo.

Siento que estoy por llegar pero como me pongo a pensar en llegar y me esfuerzo por llegar, se me empieza a alejar el orgasmo. 

La rutina que hace mi cerebro siempre: cagarme la vida.


Humberto acaba y a mí me da bronca.

”¡Boludo qué mierda! quiero acabar”

“Bueno boluda, ya está, a esta altura es una marca registrada”

¿Qué estupidez está diciendo? UNA MARCA REGISTRADA.

Le digo “QUÉ HORROR”

“Bueno relajá”

No sé si me insiste que relaje para que yo no me haga la cabeza o porque le chupa un huevo si yo llego o no llego.

Le chupa un huevo, no sé por qué dudo.

Se para y me dice “Sabés que es re común que si a un pibe le gusta MUCHO una mina no se le pare” Se dio cuenta de que él me gusta mucho. Y que por eso no se me para. 

Yo no tengo pito y para el caso al que a veces no se le para es a él.

¡¿Qué me está queriendo decir?!

“Si si ya sé boludo pero no es eso, no se qué es”

“Y bueno, claro”

Hacemos esto de hablar y en realidad no hablar. 

¿No podemos ser más normales y que la conversación fluya?


Se va a la cocina y cierra la puerta.

No entiendo qué es lo que fue a hacer. ¿Fue a tomar algo? ¿Se droga? ¿Fue a llamar a alguien? No lo entiendo. ¿Por qué desaparece así?

Me visto. Me tiro en el sillón y sigo caliente.

Que se vaya a cagar. Esto no puede terminar así. 

Me toco un poco pero a las apuradas así termino antes de que salga de la cocina. 

Dale boluda apurate, dale que va a venir. Acabá boluda, no seas pelotuda. DALE en que en cualquier momento vuelve. 

Estoy cansada, no puedo respirar.

Me doy por vencida y me quedo acostada boca abajo en el sillón. Desarmada. 

Humberto vuelve, se me acerca y siento que me quiere acariciar.

Siempre que se me acerca siento que me quiere acariciar pero que no se anima.

No entiendo cómo puedo flashear con que no se anime si acabamos de coger, pero siento algo en el aire como que no puede vencer la barrera del cariño.

Tengo la teoría de que la gente que no puede ser cariñosa es porque su madre fue fría, exigente y jodida. Estoy segura de que este es el caso.

Re debe haber tenido una madre fría que no supo contenerlo, entonces estoy acá tirada tratando de acabar y él en vez de venir y acercarse como una persona normal se queda parado a un metro de distancia.

“Ey ¿estás bien?” 

“Sisi” le digo y me sonrío “Qué mierda boludo, re quiero acabar”

“Bueno boluda, relajá, ya vas a acabar”

“¿Qué estabas haciendo en la cocina?”

“Nada, comí un poco de queso”

“Ay boludo que egoísta ¡convidá!”

“¡Ahhh no me di cuenta! pero pará ¿no cenaste con tus amigas?”

“Sí pero comí re poco porque sabía que íbamos a coger”

“Qué deportista” 

“¿Querés que te acerque hasta algún punto?”

Me quiero quedar acá con vos.

Yo sé que si tengo un poco de ‘amor’ con él, acabo. No amor-amor pero la ficción esa del cariño en el sexo. No mucho porque me daría pavor.

No no me daría pavor ni en pedo, pero no sabría qué hacer y seguro la pudriría. 

Pero este pibe es el hombre de hielo. 

¿Tendrá miedo de que me enganche?

No me voy a enganchar boludo, no ves que somos el agua y el aceite.

“Che yo tengo un problema, tengo que pasar por un cajero porque me quedé sin efectivo”

“Yo te doy” me dice y me da unos billetes. 

Los agarro y le quiero pedir más. Me gusta que me de plata aunque sea poca. Esto es re simbólico.

Salimos y somos como amigos que tienen una conversación común y corriente sobre trabajo.

Llegamos al punto de la ciudad de la otra vez.

“Te paro un taxi”

“No, no, odio tomarme un taxi en la calle” 

Quiero que me lleve a mi casa.

“Dale boluda yo te lo gestiono”

Quiere que me vaya ya, pero no sé irme sola y tener un poco de dignidad. 

No puedo dejar de estar acá pegada al lado suyo. 

Frena el auto para que me baje.

“Dale boludo jamás te pido que me lleves, me da miedo tomarme un taxi sola a esta hora ¿no me llevas?” 

A R R A S T R A D A.

Dijiste que no te ibas a arrastrar nunca con él. ¡No! No dije eso.

“Pero boluda te juro que no puedo ¡perdón! me están esperando, estaba en un CUMPLEAÑOS FAMILIAR, tengo que volver, vine porque me dijiste”

¿Estaba en un cumpleaños de quién? ¡Daaaale Humberto ese nivel de mitomanía!

O sea, estaba en un cumpleaños y ¿Se fue para coger conmigo y ahora vuelve a la reunión familiar? No te creo querido.

Estaba cogiendo con otra. Con otras. Y capaz mi mensaje lo distrajo. Y como evidentemente es un tipo que piensa que hay que aprovechar toda situación para garchar, me respondió. ES RE ASÍ.


Pone balizas, se baja, frena un taxi, me bajo, me agarra los brazos, me aprieta un poco, me  saluda con un beso en el cachete y me dice “Chau querida”