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Todo pega vueltas

 





Sueño.

El sueño transcurre en una casa que cuando entro un tipo me dice “Mirala bien. Es una copia de tu casa de la infancia que a la vez replica los peores miedos que viviste ahí”

No logro entender qué es lo que me pasa en cada cuarto. Ah porque los miedos están separados en cuartos. O las escenas están separadas en cuartos, bah.

Pero todo pasa simultáneamente.

O sea, hay varias yo. 

Estoy yo mirando y están todas esas yo sufriendo. Retorcidas en el piso, cada una recordando lo que le sucedió en la habitación correspondiente.

Pero esas yo simultaneas están representadas por varias Naty Franz.

Me despierto.  

El padecimiento es total.

Lo hormonal sumado a lo que tengo que cursar sumado a lo que tengo que entregar sumado al sálvese quien pueda que está siendo el laburo y la reforma.

Sumado a mi hermana.

Cada vez que mi hermana irrumpe, la escena familiar deja de ser una de Urdapilleta y Tortonese y pasa a ser un drama de Isat de fines de los 90s.

Sórdido y apocalíptico.

Estoy trabada, no puedo escribir. Ni dibujar. 

Quiero bocetar la del vértigo y no puedo.

Todo pega vueltas, la escucho 14 veces seguidas a ver si me sale dibujar el vértigo y las vueltas.

Nada. 

Tiesa un rato en la cama mirando los autos que pasan por Santa Fe.

Abro Instagram y le likeo una story a un ex pibe. 

A un ex señor. Estamos todos viejos. Una foto con su nueva chica.

La nueva tiene cara de buena. 

La ex tenía cara de mala.

Lo puse en el Oráculo.

Abro notas de Adolescentes a los 40 y leo “En la escena de que todo da vueltas meter que pierdo en el hijo del de la pizzería”

PIERDO EN EL HIJO DEL DE LA PIZZERIA? Qué verga quise decir?!

Este teléfono escribe cualquier cosa.

O fui yo y perdí algo en el hijo del de la pizzería?

No detallé cómo seguía lo del hijo del de la pizzería pero me lo acuerdo perfecto. 

Lo que no me acuerdo es lo de la pérdida.

Freud y Lacan los dos juntos y aplaudiendo. Ah re.

Camarones y Sanabria. Ahora tampoco me acuerdo el nombre de la pizzería que se sigue llamando igual.

Mi hermana me deliró años con la escena como si yo hubiera hecho algo.

NO HICE NADA PELOTUDA. FUE ÉL QUE VINO, ME DIO UN BESO Y SE FUE.

En el cachete. 

Qué asco.

“Ay se confundió con la primita porque sos igual” dijo el padre.

Repaso en la mente la escena: Vino, me dio un beso y se fue.

QUÉ ME DAS UN BESO, PELOTUDO?

Mi madre apoyó la teoría del padre. 

NO VES LOS ANTEOJOS QUE TIENE? NO VE UN CARAJO.

Lo vi durante muchos años y después ya no lo ví más.

Pero tipo 2008 estaba en la parada de la esquina y lo vi venir con una piba y un cochecito.

La piba era María Marta Casino, compañera de secundario.

Todo me resultó bizarro, porque María Marta era considerada insurrecta para las monjas medio puta para nosotras (con parámetros de 1990) y la echaron-repitió o la echaron-se fue a fin de 1ero así que no la vi más.

Qué flash el match entre el hijo del de la pizzería todo torpe y confundiéndome con la primita (sí, puff) y María Marta insurrecta para las monjas, medio puta para nosotras, pero medio puta significaba GENIA ABSOLUTA TE RESPETO HERMANA TENÉS DATA QUE NOSOTRAS AUN NO MANEJAMOS DEJANOS SER TU AMIGA.

María Marta trajo al grupo el término “Bancá” no puedo entender cómo tuvo un hijo con el hijo del de la pizzería.

Como si formara parte de la secta de Rulos





#Sueño.

En el sueño estoy en Rosario. Parece que me invitó Asadodefaso, que a su vez también me invitó a una fiesta.

Qué raro yo en una fiesta con gente 20ñera pero acá estoy. Bailando. Tomando cerveza con gente de 20. No se qué hago tomando cerveza, desde el 94 que no tomo cerveza.

Qué raro, no parezco yo. 

Paso por un espejo para chequear si yo soy yo y efectivamente soy yo. Así vieja como estoy pero el flequillo no me lo sequé. Me lo deje que se seque solo, con rulos, como me dijo Fer que haga. “Como Flor Raggi, boluda, si te queda re bien”

Qué raro estar tan bien de pelo. Esto no suele suceder.

Me vuelvo a mirar en el espejo del boliche de Rosario y tengo el pelo no bien, espectacular, como si formara parte de la secta de Rulos de facebook, esa del cowash que nunca entendí cómo hacer ni qué es toda esa data que dicen que si el pelo flota o el pelo se hunde.

Pierdo a Asadodefaso así que decido pegar una vuelta por la pista como hacíamos con Carla en el 91.

En la pista no encuentro a nadie conocido así que me voy por un pasillo y el pasillo me lleva a unas habitaciones. Está todo bastante oscuro y no veo nada pero de repente abro una puerta y en esa habitación está Alex Turner.

Ni cuestiono que hace Alex Turner en una fiesta en Rosario y cuando estoy pegando la vuelta mientras pienso “Pobre pibe, lo deben estar re denseando con las selfies”, freno.

Pará boluda, es Alex Turner ¿Cuál es la chance de cruzarlo? Nula.

Vuelvo y le digo “Ey! Selfie?” casi con señas y Alex me dice que sí en español.

No sé cómo estoy bailando con Alex Turner. Qué delirio todo esto.

Alex me lleva a un cuartito y yo no sé si estoy preparada para chapar con Alex Turner

¿Mirá si tiene mal aliento?

Alex se me tira encima y chapamos. Bueno, qué suerte que el aliento es neutro. Tampoco es un re beso pero es Alex Turner, qué sé yo. Una de cal y una de arena. Por la anécdota y ya.

Chapamos un rato y se hace re tarde, así que le digo “Che Alex, me tengo que ir al hotel” y él, mitad en español, mitad en ingles me dice: “Me fijo en google maps a ver cómo podemos ir”

Uy se invitó solo. Pero bueno es Alex Turner que sé yo.

De golpe estoy en una habitación que no es un hotel, es una casa.

¿Es mi casa? Es la casa familiar de mis 20tis pero tengo 46, estoy chapando en la cama, tapada porque hace frío y pienso “Uy, cómo va a hacer ahora Alex para llegar a su vuelo?”

Me separo y no es Alex Turner, es otro pibe.

El pibe nuevo me hace un chiste que no le entiendo porque está medio borracho. 

Le digo “Estás borracho” y me dice “Justo hoy, no”

“Buo, ahí vengo, esperá que traigo agua” le digo y cuando salgo me la encuentro a mi madre que dice: “Ahora me va a escuchar este chico eh. ¿Cómo te va a dejar de hablar? ¿Este es el que te dejó de hablar? Ahi voy a decirle”

Me desespera y empiezo a gritar pero como en cámara lenta: “mamáaaa ni se te ocurra”

Mi madre me mira con la mano en el picaporte, y yo miro fijo el picaporte. Me agarra una desesperación brutal. Si esta mujer abre la puerta me muero. ME MUERO.

“MAMAAAAAAA NI SE TE OCURRA METERTEEEEEEEEEEEE”

Me despierto gritando


Yo no actué. Soy así.




Sueño que soy parte de un experimento, pero de esto me doy cuenta casi a final de sueño. 

Sé que hay una regla: si pasás por una calle que está por allá, viene un tipo y dispara. Sé de esta regla porque de repente me doy cuenta de que esto sucede tres veces seguidas y yo logro esconderme y observar.

Ahora me toca a mí pasar, o sea estoy yo adentro de la escena de la calle ancha con el tipo que que está viniendo de frente con el revólver. Dispara. De nuevo me escondo. 

Pasan los días, me olvido y vuelvo a pasar por ahí pero esta vez con parte de mi familia. 

Ese es el experimento. Ver como reaccionas. 

Cuando estoy caminando con parte de mi familia a mi izquierda, veo que viene el tipo de frente, veo que saca un revólver y yo atino a agarrar un bate de béisbol que está justo ahí para mí. 

Con el palo corro hacia un costado a mi familia para que no queden en la línea de fuego, pienso en términos de LÍNEA DE FUEGO, y me tiro hacia la derecha.

Ahí hago un par de destrezas a lo Rambo y salgo.

Doblo por la esquina, agarro mi celular que es el Alcatel chiquitito que tuve desde el 2004 hasta el 2011 o 12 y que se me cayó en la bañadera cuando me acerqué a saludar a mi sobrino que estaba en la bañadera; llamo al 911 y me atiende un tipo que me dice: “ROBER OIME”. 

Y se pone a hablar él de cosas. Corto. 

Intento llamar de nuevo y no hay manera de que me dé con el 911. 

Ahora estoy otra vez en la calle del tipo.

Y ahora de golpe estoy en Mar del Plata. Yo estoy en un edificio del movimiento moderno pero no puedo decir cuál es. No porque no pueda sino porque no recuerdo el nombre. La puta madre nunca se nada de nada. Ni del área en la que me formé ni de las áreas en las que no me formé.

Salgo por un puerta-ventana que da a una terraza y veo gente caminando por arriba de una arboleda.

No se hunden qué loco.

Ahí vuelve a ser la zona del loquito que dispara de frente. Una chica se me acerca, me da algo y me hace seña de que me ponga en el oído el teléfono.

Me acerco su teléfono que también es tecnología 2004/5 y del otro lado está el tipo que me atendió cuando llamé al 911 diciendo: “Lo de Robertita fue increíble. La sensibilidad con la que manejó la escena, el drama”. Sigue hablando, pero yo me saco a lo bruta el teléfono del oído por dos motivos: 1) No soporto halagos y 2) Ahí caigo: es un experimento, este tipo analiza las acciones de la gente y en base a eso nos contrata a los que pasamos bien el casting.

Casting del que no estábamos ni enterados.

Me da bronca ahora. Yo no actué. Soy así.

Me despierto.


Estamos todos viejos





 Sueño. Estoy en Rosario.

Pago el hotel, bajo y en el kiosco me atiende Soraida, la ex portera de mi edificio que me dice “¿Qué querés comer? yo te preparo” 

Le digo “No no te quiero molestar gracias” 

Me insiste “Pero dale, no me molesta, yo te preparo”

En Rosario me tomo un avión hacia Santiago del Estero.

No me da miedo en ningún momento así que cuento 2 viajes en avión en total, en los que no me da miedo. Vencí el miedo al avión.

En Santiago me está esperando Pichu en una camioneta verde.

Arrancamos el viaje a Las Flores pero sin chequear previamente y yo digo “Quedate tranqui, me fijo en el mapa” pero es un mapa de papel y no traje los anteojos.

Arrancamos y suena en la radio “Yo adivino el parpadeo de las luces que a lo lejos van marcando mi retorno” y por la ventanilla veo gente disfrazada de conejos.

Pichu maneja y le digo “Boluda filmá eso por dios” y Pichu me dice “Pero vas a tener que manejar vos entonces”

Frenamos y miro en la billetera el registro, porque no me puedo acordar si está vencido o no. Pero otra vez no veo porque no tengo los anteojos. 

LA RECONCHA DE LA EDAD.

De repente la gente vestida de conejos se pone a bailar y alguien les revolea cuchillos.

Grito “Bboludaaaaaaaaaaaaa filmemosssssssssss” pero ahí me doy cuenta de que en realidad es el video nuevo de Blink. Del Blink posta. Con Tom.

Ahí pienso en el ex que me odia y les mando un mensaje al chat Culo, mientras todo es un quilombo de gente vestida de conejos, cuchillos, el tango que sigue sonando por la radio, y Pichu que no encuentra la cámara y saca todo lo que tenía en la mochila. Pregunto en Culo si el ex que me odia está contento con la vuelta de Tom a Blink pero

de repente estamos en otra parte. 

Puro campo por donde mires. Ya es de noche. Pichu maneja.

Se ve que me quedé dormida y ahora estamos en este campo. 

Estacionamos y bajamos.

Nos reciben dos pibes. Uno es altísimo y el otro es el hijo de Francella.

“No sabía que era bajo el hijo de Francella” me dice Pichu y yo le digo “No es tan bajo, es que el otro es demasiado alto”

Vamos los cuatro a la cena que parece que es de los suegros de uno de ellos.

No entiendo que hacemos ahí pero hay comida y con Pichu estamos muertas de hambre.

“Boluda nos pasamos, el pueblo anterior era el de tu abuela” me dice Pichu chequeando google maps.

Yo sigo con sueño y le digo a Pichu “Bueno ya fue, me voy a ese colchón, despertame en 20” y agarro una manta que hay ahi pero se acerca el altísimo que estaba con el hijo de Francella y me dice algo que no lo escucho porque mide como 3 metros y el sonido se pierde.

Grito “¿Qué?”

“Que esa manta es de mi novia, es una pésima idea que la agarres”

“Ahhh no sabía, disculpá” le digo y ya pasaron los 20 minutos.

Pichu me dice “Boluda esta fiesta es un embole”

A lo lejos creo que está mi familia en una mesa y me escondo detrás de una columna para que no me vean porque voy a tener que sentarme en la mesa familiar y no quiero.

El hijo de Francella está borracho y el alto que está con él nos dice a Pichu y a mí “¿Puedo ir con ustedes? yo también me estoy escapando”

Pichu le dice “Yo no me estoy escapando de nadie” y yo le digo “Yo sí”

Así que nos vamos los tres al auto.

Cuando subimos veo al hijo de Francella que vomita en dos tandas y grito, porque me da mucho asco ver vomitar.

El alto se ofrece a manejar por el favor que le estamos haciendo y Pichu aprovecha para filmar toda la secuencia del vómito y el resto de la fiesta mientras arrancamos.

Nos agarra el viento porque la camioneta ahora es un descapotable.

“Viste lo de Blink?” dice el alto y Pichu le tira la teoría sobre los músicos.

Yo abro google para buscar las edades de los de Blink porque pienso que deben tener mi edad pero me parece que son un poco más grandes. 

Qué mierda es el paso del tiempo. Estamos todos viejos. 

 

Me despierto


El bueno de los mil hermanos






 #Sueño

Tengo 18 y estoy en el CBC de matemática pero no tengo el pelo largo.

Paso a buscar a los pibes del grupo del León XIII pero cuando me abren la puerta no hay nadie de los que yo conozco. 

Es un pibe distinto. Más alto que todos. 

Me abre y me golpeo con su puerta cuando entro. 

Me demoro mirándome el brazo porque me duele y él por esa demora se pone ansioso, entonces en vez de darme un beso en el cachete me lo da en el pelo, porque mi cabeza le queda a la altura de la pera. “Qué alto sos” le digo, pero no me habla.

“¿El resto de los pibes?” pregunto.

Sigue sin hablarme pero no me da miedo porque por telepatía me cuenta que los vamos a encontrar directamente en Holbar, el bar de enfrente de Drago.

Tengo que rendir Álgebra pero a ninguno de los del León XIII les entiendo cuando me explican subespacios. ¿Capaz están los del Pío IX?

Se ve que escucha esto que estoy pensando, porque me dice “Subespacios es boludísimo, no seas maricona”

“No soy maricona, no entiendo”

“Sos un papelón” me dice el alto pero riéndose, como cuando alguien hace el chiste de que te está agrediendo pero en realidad no te está agrediendo.

¡PERO ME ESTÁ AGREDIENDO! pienso y el pibe de nuevo escucha lo que pienso porque me dice “Ay no boluda, perdón era un chiste”

Ahora estamos en la parada y él es uno de los del grupo híbrido. 

Hay 3 grupos entre los del CBC de matemática: los del León XIII, los del Pío IX y el híbrido en el que estamos todos los que no fuimos a escuela técnica.

Ahora es el del bachiller que tiene una hermana, un par de hermanos gemelos y una hermanita de un año. Por fuera sigue siendo el alto este pero tiene la bondad del otro, y estamos en la parada del 76.

Siento que me va a tirar onda y aunque un poco me gusta, me aterra porque me miro al espejo y tengo canas. ¿Ya? ¡pero tengo 18!

Me miro bien y ahora tengo como 65 porque no solo tengo canas sino que tengo un degradé que va de blanco a negro, desde el nacimiento del pelo hasta las puntas. Ay dios esto no lo remonto.

Ahora ya no es más el bueno de los mil hermanos, vuelve a ser este nuevo que desconozco y estamos discutiendo. 

Llueve. Creo que ya es otro día. Tengo 19 y estoy en la shit. Lloro más. Él cree que estoy de novia con el hermano de mi amiga. 

“Encima esa mina, está re loca boluda, te maltrata” me dice sobre mi amiga que yo sé que está loca pero me da pena.

“Y no me contás nada, no sé si estás o no estás con el hermano, no sé qué te puedo preguntar de eso”

“Preguntame lo que quieras. Yo cuando te pregunto, te pregunto sin preguntarte si te puedo preguntar”

Se larga un tormentón. Nos resguardamos como podemos y de repente estamos en la esquina de Cortina y Miranda. Están mis primas sentadas en el sillón que está en la vereda, pero salen corriendo, porque obviamente se está inundando todo. 

“Boludas, vengan ¡¡¡es la corriente del Niño!!!” les grito, pero están con una amiga y les parece más plan ponerse a nadar en plena Cortina inundada. 

Con el pibe, sin hablarnos,  corremos el sillón hasta un techito y nos sentamos a esperar que pase la tormenta.

 

Me despierto y está lloviendo.


Me saco los cartones de la cabeza






#Sueño.

.
Tengo 17 y estoy en la parada del 133 de Nazca y Camarones.
Hay un nene que me mira y me pregunta si viene el colectivo.
“¿Cuál?” le pregunto y me dice “El 133”
“No. Yo me lo tomo también, si querés te aviso”
“Dale, gracias porque no veo de lejos”
Le cuento que lo mismo le pasa a mi amiga Carla pero el nene deja de hablarme.
Me mira y me dice con la mente que está triste.
Ay ¿por qué estás triste? le pregunto con la mente pero no me responde.
Viene el colectivo y le aviso al nene.
Subimos los dos pero ahora el 133 es un avión.
Yo estoy con Carla, Fer y una 3era a la que no le veo la cara y como diversión nos vamos al ala del avión.
“Che pero ¿les parece salir?” y Carla a los gritos dice: “Seeee boluda, es re divertido”
Qué peligro nos podemos caer, pero nos agarramos fuerte.
Después el avión entra en otro avión y estamos de nuevo a salvo.
Ahí aprovecho y voy al bañito ese que es un cubículo, a hacer pis pero se empieza a destartalar y se me caen encima los cartones porque ahora es todo como si lo hubiera hecho Gondry
Dios, este año es re 2007, pienso por el derrumbe general pero a la vez, ¿cómo 2007, si estoy en el 94?
No entiendo. Me saco los cartones de la cabeza y me siento al lado del nene que ahora es grande y tiene un caniche marrón con pullovercito.

Me despierto.

La piba no tiene linda voz





Me baño y me cambio para ir a merendar con Florcita. Después tengo la fiesta del cine, pienso. Voy. Re voy. Saqué la entrada así que voy.

Termino de cambiarme y me agarra un sueño fatal. Le escribo a Florcita “Estás para merendar al final? porque yo estoy asi” y le mando el sticker de la pintura esa de la mina enferma en la cama.

Me acuesto vestida con corpiño y todo porque tengo tanto sueño que no puedo ni desvestirme.

Sueño.

En el sueño tengo 17, y estoy saliendo de un bar donde estuve recién con un pibe.

Salimos cantando I`m so inlove with youuu I`ll be forever blueeee, la de Erasure y yo le cuento que la pelotuda de la de inglés cuando quisimos traducir BLUE SAVANNAH tradujo blue como azul.

Me despido del pibe y me siento a dibujar. 

En el escritorio tengo compu, iPad, tableta wacon y no sé que más. 

Demasiadas cosas pienso y agarro el teléfono para sacar una foto y mandarsela a mis amigas, pero cuando agarro el teléfono escucho una conversación entre el pibe con el que acabo de tener la cita y una chica. 

Es como cuando se te metía una conversación de una vecina en la época de Entel pero por celular. Ay no quiero escuchar pero subo el volumen.  

Hablan sobre otra chica que acaba de tener hijos pero él ahí le dice “Bueno boluda vos también estás puérpera” 

Ah entonces son amigos, todo bien. 

Ahí me doy cuenta de que si llega a ser una minita con la que también sale me pondría muy celosa, pero a la vez sé que no tengo derecho, porque recién salimos una vez.

Siguen hablando y de repente él le dice algo porno. Uy sí, está con ella también. Cosa que me parece extraña porque la piba no tiene linda voz.

Me desmoralizo pero no puedo hacerle ninguna escena. 

En ese momento entran 2 actores de Stranger Things que están parando en casa de mis padres. Yo también estoy en lo de mis padres y no veo la hora de irme.

Totalmente perturbada por la conversación que escuché trato de disimular y justo cae el actor que hace de Vecna y ve que en mi iPad hay un retrato suyo. 

Pero miro bien y no lo hice yo.

Así que le explico que yo dibujo de otro modo. 

Ahí caen dos nenitas que cargan a su padre.

El padre está parado atrás mío desenredando unas tanzas que son de las nenas y me pregunta a mi si están bien desenredadas. Yo no puedo superar que el pibe le haya dicho cosas porno a la piba de la fea voz pero trato de olvidarme diciéndome “creer para crear” como me dijo la psicóloga. Ahí me doy cuenta de que tengo 19, no 17.

Pongo un video de los Srokes cantando NYC COPS en vivo y uno de los actores de Stranger Things dice “Son re grasas los Strokes” y yo le digo “ay pero vos porque sos metalero”

 

Me despierto y me doy cuenta de que no solo no me desperté para la merienda sino que tampoco me desperté para la fiesta.

Son las 2 am.

 

 


O tengo la capacidad de ver en otra dimensión

 






Sueño.

Estoy con una amiga y un amigo y me preguntan “¿cuántos años tenés?”

23 les digo, pero no es el 2000, es el 2022.

Mis amigos me dicen que nos vayamos y yo digo “No, me quedo con él que tiene que armar la valija”

Justo cuando digo eso, al pibe con el que supuestamente me quedo mientras va a armar su valija lo pasa a buscar un amigo con su perro.

Mi amiga y mi amigo me vuelven a decir “Pero boluda, vamos, si se acaba de ir el pibe” y yo digo “No, no, seguro que va hasta la esquina y vuelve”

Pero el pibe en vez de volver se va más lejos. Yo quedo con mis amigos y un teléfono inalámbrico que funciona como walkie talkie y engancho una conversación del pibe con otra gente.

En la conversación le dicen al pibe “Pero boludo ¿qué tiene que quedarse esa mina mientras haces la valija? ¿Quién es tu novia? dejate de joder, ni vuelvas, salí directo desde acá”

“Dale boluda, vayamos que va a cerrar el teatro” dicen mis amigos y ahí caigo con que estamos esperando para ir a bailar a Le theatre.

Les explico que cerró hace años y que es Vorterix ahora pero me siguen bardeando al pibe de la valija.

“Para que te vas a quedar boluda, ¿si no ves que ni le importas?”
Yo sigo firme con mi idea de que tengo que quedarme ahí y en tal caso aclarar las cosas.

Cuando digo “aclarar las cosas” mis amigos dicen “uhhh la complicada” 

“Basta. Me quedo y lo espero” digo mientras sigo escuchando la conversación por el teléfono, pero paralelamente a eso lo veo. 

No sé si lo veo proyectado como holograma o tengo la capacidad de ver en otra dimensión, pero lo veo haciendo una nota que dice “No vuelvo, andá”

Inmediatamente me llega esa nota como mensaje de texto al inalámbrico y se escucha que el pibe de la valija dice “Uy no, ¿qué hice?”

El amigo le responde “Está bien boludo, vos tenés que tener libertad”

La escena en ese punto se divide en 3: por un lado estoy yo siendo influenciada por amigos, por otro está él siendo influenciado por amigos y por otro estoy yo de nuevo viendo ambas escenas. Mientras suena la canción que salva a Max de Stranger Things pero de repente en una parte canta algo sobre darse besos, pero en castellano.

La escucho ya no de forma general sino de nuevo por el inalámbrico y seguido de eso los amigos del de la valija se ríen.

“Encima es re grasa boludo” dicen.

Mi amiga me tironea del brazo mientras mi amigo abre la puerta y yo insisto con quedarme, pero mi amiga dice “¿Sabés qué lindo debe ser estár donde querés estar?”

“Pero yo quiero estar acá” le digo y ella insiste “¿Sabés qué lindo debe ser ir hacia el deseo?”

No me escucha mi amiga, evidentemente y siento que algo me aprieta en el cuello.

No sé si ahora mi amiga es Vecna de Stranger Things o se me enredó algo en el cuello mientras ella me tironea y me agarra desesperación porque me estoy ahogando.

 

Me despierto sobresaltada tosiendo.


Vení conmigo que ahora te lo cuento

 



#Sueño

Estoy en un lugar que no conozco. Hay una cama que tiene vidrio. Esos vidrios que están arriba de las mesas y me tengo que mover despacio porque me da miedo presionar y romperlo.
Se corta la luz.
Estoy sola, es de noche. Camino y veo al mozo del bar de la esquina. Un pendejo.
Le tengo confianza así que le digo que me acompañe.
Llegamos a un lugar con luz y ahí también está mi casa.
Tengo dos lugares que son mi casa, pero acá estoy en piso 22 y digo “no mejor vuelvo a mi casa, total me banco subir 3 pisos a oscuras”
Subo los 3 pisos y estoy en una oficina. Ya no es más mi casa. Es un depto con buena vista.
Me siento en un escritorio e intento ponerme a trabajar pero me aburro y me quedo mirando la gente que hay alrededor.
Miro a un pibe altísimo que me sonríe y me pasa el chisme de quién se coge a la ascensorista.
Me molesta ese chisme. Le cuestiono para qué me cuenta eso y me dice “vení conmigo que ahora te lo cuento”
Salimos de la oficina y el plan es escabullirnos pero cae Dolores Fonzi lookeada como la personaje de Soy tu fan y nos pide porro.
“No tengo, pero él sí” le digo a Dolores Fonzi y el pibe me codea porque no quiere convidar su porro.
“Ahhh no no me equivoqué” le digo a Dolores Fonzi que revolea los ojos porque no nos cree.
Dolores Fonzi dice “¿Los puedo acompañar que no conozco a nadie en esta fiesta?”
Ahora ya es una fiesta, no es más un laburo.
Me cae bien Dolores y le digo “Dale, re” pero el pibe me vuelve a codear porque quiere que estemos solos en el balcón y le dice “Pará ¿ves esa de campera roja? tiene porro”
Dolores Fonzi se va a buscar a la de campera roja y con el pibe nos quedamos en el balcón que ahora es una terraza enorme sin muro, ni baranda, ni baldosas.
Parados sobre la membrana estamos, pero se ve que no nos importa, o no le importa porque se sienta, me dice “veni” y en un segundo estoy arriba suyo.

Me despierto.

El ex novio que le hace la psicológica







Re-escucho los audios de una amiga y justo en la parte en la que dice algo sobre la FANTASÍA vs la realidad, suena en spotify una canción de los strokes en la que Julian canta Don't expect the truth / This is a fantasy / I fight that feeling too

Le escribo la respuesta a ese audio y le cuento lo de la coincidencia.

ES RE ALGO BOLUDA, me dice, y se explaya más sobre el relato que me estaba haciendo.

“Tal vez use esto para un texto”, le digo y me dice “bueno pero no pongas mi nombre”.

Siempre me dicen eso mis amigos cuando les aviso que voy a usar algo para un texto.

Me duermo.

Sueño con mi amiga pero yo estoy como observadora. La escena del sueño por momentos son partes de Stranger Things, la 4ta temporada, y en un momento está el ex novio que le hace la psicológica y le dice cosas en otro idioma. 

¿Esto será lenguaje de oscuridad? me pregunto en el sueño, flasheando la contrapartida de los que dicen hablar en lenguaje de luz. En esa escena el ex se funde con su psicólogo y suman maldades pero yo no logro verles la cara. Me re molesta eso porque yo también tengo poderes en el sueño y mi poder es SACAR LA FICHA POR LA CARITA.

Ahi aparezco yo pero en dos realidades. La realidad en la que sigo observando y mi yo sentada en una silla de computadora. De un lado está Carla y estamos en el secundario, vestidas con el equipo de gimnasia después de un partido de handball en el que perdimos pero le pegamos una seguidilla de pelotazos en la cara a las de 5to, así que en realidad estamos triunfadoras, como si hubiéramos ganado el partido. Del otro lado de la silla está una amiga loca. MUY LOCA. La loca se le acerca a Carla, pidiéndole que la salude y le da un beso muy cerca de la boca y yo quedo aplastada entre las dos con asco y calor. ¿Qué quiere esta piba? ¿Por qué se mete en nuestra conversación? le quiero decir a Carla, pero decírselo con la mente no funciona. 

De golpe vuelvo a estar mirando la escena de mi amiga siendo controlada psíquicamente por su ex fusionado con su psicólogo y ahí logro ver que uno de los pensamientos que se pasan de una mente a otra, como un rayo es la frase “tenés que estar en el mundo corporativo” 

Me despierto sobresaltada