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Roommates - Fragmento

 





Lo filmo cantando canciones de The Smiths. Las más depresivas. No salimos en todo el fin de semana.

 

Ya en este punto siento que no está bien todo esto, pero no puedo dejar de querer estar 24/7 con Juan. Pasé de sentir solo desesperación física a sentir desesperación emocional. O sea, quiero que estemos unidos POR SIEMPRE Y PARA SIEMPRE por algún órgano como los siameses, o para que no sea tan riesgoso para la salud: unidos por un brazo.

Que compartamos el brazo izquierdo mío con el brazo derecho suyo, así puedo dibujar.

Que sea operable pero que por ahora no nos operemos. Más adelante veremos.

Es insano ya.

Esto no es amor, lo sabés.

 

Jueves.

Pasan dos meses desde el día de “¿Querés ser mi novia?”

Durante la semana dormimos mitad en el estudio, y mitad en la casa de Juan con sus padres en el cuarto de al lado, pero hacemos tiempo en Romario hasta que cierre así llegamos después de la 1 y media cuando los padres ya estén acostados.

En la semana no voy ni un solo día a mi casa así evito tener a mis padres de roommates.

Me deprime, no puedo.

Los fines de semana nos vamos al consultorio de su padre, porque en mi estudio se queda la madre de Lola.

Somos gitanos nómades pero quiero estar con él todo el tiempo.

Y que cojamos, obviamente.

No me importa que tenga que ser en silencio.

No me veo con ningún amigo, ni amiga, no laburo, no hago nada en todo este tiempo.

No voy a recitales indie con las cools ni salgo con los Cristos.

Nada.

Sólo me cruzo a Lola en el estudio, un poco, porque cuando me despierto ella ya hace horas que está trabajando.

No me entra ni un solo peso en todo este tiempo.

Seba me escribe y no le respondo.

No le respondo a nadie.

La guita se me va en el alquiler del estudio, papas fritas de paquete, halls cream y tampones. Me alimento como el orto.

Me duele todo porque en el consultorio del padre seguimos durmiendo en la alfombra en la pseudocama que arma Juan con almohadones, pero está todo bien con eso porque lo único que quiero es estar con él todo el día.

TODOS LOS DÍAS.

No me importa que no me entre ningún laburo.

De hecho, mejor, sino voy a tener que trabajar y no voy a poder estar con él.

Voy a casa, mi madre me pregunta si estoy bien y le digo que sí, que estoy perfecta.

Sé que esto no es normal. Pero tengo miedo de perderlo.

ODIO la pérdida como concepto. LA ODIO.

Igual sé que si tengo miedo a perderlo, lo voy a terminar perdiendo por eso de que “si pensás mucho algo, se te cumple”. Entonces trato de pensar en positivo pero todo en mi mente es apocalíptico.

Si me deja, no voy a poder vivir sin él. Nunca. Ni sé cómo hice para vivir sin él antes de conocerlo. Antes de Juan no hubo nadie. Punto. Rolando y Ernesto, las pelotas.

 

 

Viernes.

Arreglamos para encontrarnos después de terapia.

Amanezco en el estudio porque Juan se fue antes de dormirse a las 10 de la mañana.

Duermo de 10 a 14.

 

 

 

 

 

 

Roommates - 3. Capaz es un Rolando

 



#Roommates - Fragmento

.

Que piense lo que quiera de mí. Que piense que soy una densa, o que gusto mucho de él, me chupa un huevo.

 

Voy al Sturbucks del Village y me quedo esperando a que se hagan las 9:30.

Le mando un mensaje a Lola “Hoy me veo con Juan, vamos a ver qué onda”

Lola me responde “¡Boluda! Si querés andá al estudio con él, ¡obvio!”

No le confieso que ya fui.

 

9:20 me llega un mensaje de Juan: “¿En vez de a las 9:30, puede ser a las 10? Vi que la peli empieza 10:15”

No le gusto.

“Dale, tranqui, voy sacando las entradas”

10:08 llega Juan corriendo.

Nos sentamos.

Qué se yo, obviamente el pibe ya me gusta.

No es un Rolando. Tampoco es un winner como Ernesto.

No sé qué es.

Algo extraño tiene. Me angustia un poco la duración de sus silencios, pero por ahí me viene bien para manejar mi verborragia. O me hace peor porque si no habla él TENGO que hablar yo.

Arrancan las publicidades y de golpe: ROLANDO.

Rolando en la pantalla del cine LA CONCHA DE SU MADRE.

Lo miro a Juan de reojo para compararlo con Rolando.

Es lindo.

Es re lindo boluda, seguro tiene un millón de minas a sus pies y está acá con vos, le debés gustar mínimamente.

 

La película es sobre una separación en tono comedia. Pero igual ES UNA SEPARACIÓN.

La protagonista viaja a visitar amigos y se pasan el fin de semana con el novio y los amigos. Se pelean por boludeces y en un momento barajan la posibilidad de separarse. Bah, ella la baraja. Ay, se me estan cayendo las lágrimas. Qué mal, no puedo llorar con este pibe. Ni me conoce, va a pensar que cualquier pelotudez me hace llorar.

Cualquier pelotudez me hace llorar, sobre todo la posible separación de los personajes que no me lo esperaba porque es COMEDIA.

Lloro.

Los protagonistas al final siguen juntos y me da más depresión aún porque ella dice un monólogo recontra neurótico sobre lo difícil que es estar en pareja, con el que me identifico, sólo que en vez de mandarlo a cagar se queda con él. Salva la relación. No se separa.

Ay. ¡¡¡¡¡Yo no pude evitar la separación!!!!

Lloro con congoja.

Qué película del orto.

 

Prenden las luces y Juan me mira.

“Jaa, ¿lloraste boluda?”

“Seee que se yo, soy muy boluda”

 

Salimos.

Me parece que está todo bien, aunque por lo bajo siento algo raro.

Pero no sé bien qué es.

Es lindo.

No me voy a enamorar porque no me conviene enamorarme justo ahora.

 

Llegamos al estudio.

Nos sentamos en el sillón y hablamos.

No sé si hay tensión sexual, pero estoy cómoda y charlando se hacen las 4.

Se me sube a upa el gato de Lola.

Acaricio al gato y charlamos. No sé si estoy hablando mucho, pero si este pibe no avanza voy a tener que seguir hablando. No sé avanzar yo.

 

Ahora son las 6 y media.

Tengo sueño.

¿Y si le hago la estrategia de tirarme en el sillón haciéndome la dormida así entiende que me tiene que dar un beso?

Bostezamos los dos. Sigo hablando y empiezo a recostarme en el sillón con el gato encima que no se quiere mover.

Juan se recuesta y quedamos uno al lado del otro.

No hablés más boluda, dale.

Me callo, acaricio el gato. Juan no habla.

Estoy boca arriba y de golpe Juan me abraza. Ay ¿Me va a dar un beso?

Capaz no. Capaz es un Rolando.

Quedamos abrazados así un rato. Cinco minutos pasan y nada.

Me pongo ansiosa y por la ansiedad no me caliento.

De golpe se me acerca más.

Me da besos en el cuello y en la cara.

Un minuto dándome besos en la cara.

Minuto y medio y de golpe me da un beso.

Chapamos.

 

Pasamos 10 minutos así.

Besa como Rolando, qué peligro. Termino siempre yonkie de los pibes que chapan así.

¿Cogeremos?

 

Ahora son las 9, es re de día.

Me da cosa que llegue Lola y me separo de su cara.

“Che, son las nueve” le digo

“Dale, dale, yo me voy”

Bajamos de la mano. Nos damos un beso en la puerta.

Nos quedamos abrazados.

Che me parece que me gusta EN SERIO la puta madre.


ROOMMATES - 4. Rolando ni te garchó

 





Me quedo 4 días seguidos en el estudio.

Es miércoles. Me hago la cabeza con que no paro de quedarme acá durmiendo y vagueando todo el día. Lola no me dijo nada al respecto pero yo siento una energía como si no le copara que me estoy quedando nivel vivienda propia.

No puedo irme. Tengo como un imán

Ordeno. Me pongo las zapatillas y pongo la cartera con la campera en el sillón así parece que acabo de llegar.

Ahora son las 4 y Lola todavía no vino.

No tengo nada para hacer. No me entró ningún laburo todavía desde que entregué lo último.

Abro el excel para chequear cuántos dólares me quedan.

Decido buscar algo en Computrabajo. Cualquier laburo. De mierda, mal pago, en un estudio de arquitectura, pero algo que me haga entrar un poco de plata.

Encuentro 3 avisos y mando currículum, ejemplo de documentaciones, remuneración pretendida. Todo. Bajo la remuneración al límite de lo digno así me dan el laburo.

Pasa un rato y me llega mensaje de Juan: “¿Nos vemos hoy?”

Me alegro. Quiero verlo.

 

Vamos a un bar y de ahí al estudio.

Nos tiramos en el sillón y chapamos.

Durante toda la noche fue creciendo la sumatoria de cosas que hacen que ahora me guste más.

AY ME GUSTA MUCHO y me da ansiedad no haber cogido todavía.

ME PREOCUPA COGER.

No sé por qué es tan importante para mí coger, capaz la gente no coge tanto.

Estamos en pleno chape medio tierno medio porno y de golpe Juan corta el beso y me mira.

Tengo la sensación de que me va a decir “che, sos re fea” o algo así porque me mira fijo, pero me dice: “Escuchame una cosa ¿Querés ser mi novia?”

¿¿Qué??

AH NO.

NO NO NO.

NOOOOOOOOOOOO.

ESTO NO PUEDE SER CIERTO.

Me enamoré.

AY ME ENAMORÉ es muy tierno.

Dos veces en mi vida me preguntaron “¿Querés ser mi novia?” La primera, el loco Tito, a los 15 cuando iba en el 135 a la casa de Solange, se me sentó al lado, yo lo conocía desde la primaria cuando íbamos todos los Cristos a gritarle “Tito, ¿y el gato?” y Tito respondía “¡Me lo cogí!”; y en el 135 se sentó al lado y me dijo “¿Querés ser mi novia?”

“No, ya tengo novio” Le mentí a Tito, obviamente.

Y la segunda: Juan, ahora.

Igual, qué se yo, es un poco rara la pregunta. Hace que me surja la necesidad de debatir sobre qué es estar en pareja.

Bajarle línea, ponerme analítica.

Me lo quedo mirando.

Me parece que es el más lindo de todos hasta el momento.

No puedo ponerme a cuestionarle tantos tecnicismos.

No puedo explicarle lo que verdaderamente pienso de lo que significa estar de novio, en pareja, siendo adulto. No puedo bajarle línea con lo de que uno no está de novio de un momento para el otro simplemente por decirse ‘che seamos novios’.

¡¡¡¡Ay me muero de amor, quiere que sea la novia!!!!

“Bueno, nada. Eso, si querés ser mi novia. Quiero saberlo porque me gustás mucho y me doy cuenta de que esto no es simplemente vernos y coger”

¡¡¡¡VAMOS A COGER!!!!

“Emh… ja, eh… SÍ, QUIERO”

 

Quiero coger ya, quiero que nos quedemos en bolas, algo.

Algún tipo de ritual simbólico que certifique que somos novios, pero son las 8 de la mañana.

Es de día. No sé si él es lento o yo soy muy ansiosa.

Lola va a llegar en dos horas.

Nos incorporamos.

Agarro las llaves así bajo a abrirle. Debería irme a casa. Necesito dormir más de 5 horas de corrido en algún momento de mi vida.

Bajamos y lo miro en el espejo de planta baja.

La puta madre. No creo que nunca me aburra de verle la boca.

Y si él me deja me voy a poner más exigente. Me va a costar más coger.

 

Chapamos un rato largo en la puerta.

Me caliento pero no hacemos más que chapar sin parar.

 

Subo y me duermo instantáneamente.

A las 10 siento la llave de Lola y salto de la cama.

La saludo y le noto cara de culo.

Por las dudas ni bien la saludo le tiro lo de “¿Querés ser mi novia?”

Lola grita. Se pone emouyon “Es re dulce, ¡boluda! ¡¿¡¿No te measte?!?!”

“No sé boluda dudo un poco. Qué se yo. ¿Es normal que un chabón a esta edad diga‘¿querés ser mi novia?’ ¿Mirá si es un blef y al final me doy la cabeza contra la pared?”

Mientras le relato todo a Lola me pongo un poco en postura de mina superada que tiene claro cuando hay amor posta y cuando hay enamoramiento nada más.

Temo que Juan tenga el gen asesino de Rolando. Quiero mantenerme en mis cabales.

“No puedo flaquear, Lola”

Le doy un discurso: Que esta relación la quiero manejar mejor, que este pibe no me va a tener como pelotuda, que no voy a dejar de hacer mi vida por un chabón de nuevo. Que no sé si tengo o no tengo vida pero aunque mi vida sea mirar el canal de sprayette, quiero hacerlo en paz sin estar deprimida por un chabón.

Lola dice que me relaje y que Juan es distinto.

“¿Cómo sabés que es distinto, Lo?”

“Qué sé yo Rober, este por lo menos te dice de ser la novia, Rolando ni te garchó.”

 

Me siento en la compu.

Lola me pregunta si tengo mucho laburo y le digo que sí, que tengo tres cotizaciones de planos.

Mentira. No tengo una mierda qué hacer.

Le quiero blanquear que mandé tres curriculums a laburos.

No puedo seguir gastando ahorros.

Pero no quiero que sienta que abandono el estudio.

Igual no estamos haciendo ningún laburo juntas.

Bue, ya fue.

“Che boluda, mandé unos currículums. Tengo miedo que estas cotizaciones no me salgan y no quiero gastar más ahorros. O sea, TENGO GUITA EH pero no quiero tocar ahorros, pensé que por ahí podía agarrar un laburito y venir acá cuando salgo de ese laburo”

“Ay Rob, pero estamos apostando al estudio ¡dale! Tenemos proyectos juntas, boluda ¿no íbamos a ponernos a dar clases?”

Fuck.

“Sí, sí boluda, tranqui igual, no voy a dejar el estudio, o sea, si llego a agarrar un laburo sería media jornada”

Mentira. No existen los laburos de media jornada en arquitectura. O si existen jamás me tocaron a mí.

 

Fragmento de Cap. 27 de Roommates

 


Llego 09:02.

09:05 le mando mensaje: “Toy”

9:18 llega.

Hablamos 10 minutos eternos sobre su computadora nueva.

Le pongo cara de ME ESTÁS EMBOLANDO y me pregunta qué Windows tiene mi compu.

Le corto el tema para pasar a hablar de los deptos, pero me corta él también para decirme: “Che mirá que hoy tengo un cumple”

Hoy tengo un cumple = Hoy no cogemos

Le pongo cara de culo y le digo “Ah, mirá vos”

¡¿Para qué mierda vine?!

Al final sí era al pedo.

No puedo tener un manejo adulto de mis emociones en este estado.

La idea de no coger con él me desestabiliza por completo:

“¡Igual sabía que no ibas a pasar la noche del sábado conmigo porque sos re convencional”

Que se enoje y ya. Y que se vaya todo a la mierda.

Si no vamos a coger entonces que se caiga todo.

“Ya sé que sos estructurado y convencional, que los fines de semana estás con amigos pero si estás con una mina es que le estás dando entidad de novia. Y justamente como SOS CONVENCIONAL no estás un sábado a la noche con una mina livianamente”

Le molesta que le diga CONVENCIONAL porque se autopercibe disruptivo y al margen de las normas, por los tatuajes y la informalidad laboral.

Se saca.

ME ODIA.

ME DISCUTE.

En verdad solo quiero poder coger con él sin obstáculos. Y que no le pese si es sábado o lunes. Que se quede conmigo y no vaya a ningún cumpleaños y pasemos toda la noche en bolas.

Y ya sé que ESTO que yo creo que es AMARLO DESESPERADAMENTE seguro es un capricho obsesivo, pero no puedo manejarlo.

Hablo yo, habla él encima. No nos escuchamos.

Ya estamos como Gastón y yo en el último tramo de la relación.

“Somos ex novios nosotros” dice.

“Un ex novio es un pibe con el que saliste y listo, no salís más. Nosotros estamos garchando Juan”

De repente levanta la voz sacado y me dice “Claro, como con Seba ¿no? ¡Como hacés con Seba! Seguro también te lo estás garchando a él”

¡¿Quéeee?! ¡¿Me hace una escena de celos pero no quiere garchar hoy conmigo?!

“Nene no garcho más con Seba hace mil años. ¿Qué flasheás?”

Nos quedamos callados, mirándonos con cara de culo.

Para él no somos nada. No garchamos, no nos damos besos. Somos ex novios sin garche, aunque garchemos.  

“Bueno, puede que me cueste relacionarme con vos ahora porque nunca me relaciono con una ex novia”

“Bueno pero para vos evidentemente es más importante el título del vínculo que el vínculo mismo”

Se queda mudo.

“Se supone que teníamos una relación profunda y más allá del título, seguimos siendo NOSOTROS”

RELACION PROFUNDA LE DIGO. EL NIVEL DE DESESPERACIÓN QUE TENGO. DIOS MANDAME UN RAYO YA QUE ME MATE.

“Bueno, sí, es así, pongo cierto límite porque no quiero que te confundas. Porque imaginate que me relajo y nos vemos más seguido y estamos más tiempo juntos, pero ponele que en 3 meses me quiero alejar de nuevo”

Dice esto y corre abruptamente la cerveza hacia la otra punta de la mesa.

“Si yo de golpe me quiero alejar así vos no vas a entender nada, vas a decir ‘¿pero cómo, qué paso?’ ¿entendes?”

EXACTAMENTE LO QUE HICISTE JUAN.

“Bueno pero qué ególatra”

Obvio que me confundiría pero no pienso reconocérselo.

Me odio.

Pero más lo odio a él.

“Mirá, tal vez vos no lo sabés pero incluso estando re de novio, te puede pasar de querer tomar distancia”.

Le doy clases de LA VIDA EN PAREJA con situaciones falsas que nunca pasarían, para que se sienta un pelotudo y para confundirlo porque mi idea es convencerlo de que vuelva a tener ganas de decirme ‘quiero que seas mi novia otra vez’.

“No es que si estuvieras de novio, no te surgiría la necesidad de tomar distancia, a veces sí, depende el vínculo, y además eso que decís, sorry pero es fobia SABELO”

Me tiene harta el fóbico este.

Obviamente me lo va a negar y va a decir que saco conclusiones de revista femenina de los 90’s.

 

Me grita.

“¡¡¡No es fobia nena NO ES FOBIA!!! ¿¿No podés entenderlo??”

“Es fobia porque lo que estás haciendo es adelantarte a un hecho y ante el miedo que te da que ese hecho se de, lo evitás. O sea: ESA es la definición de FOBIA nene”

Ni idea de si esa es la definición de FOBIA pero lo quiero convencer para que se sienta un pelotudo y cambie.

Que cambie ya, que sea otro. Que no le cambie nada su exterior que le cambie su personalidad.

Que tenga una personalidad dócil, manejable y así poder ser felices, no para siempre, pero hasta que yo lo decida.

HASTA QUE YO LO DECIDA CONCHUDO.

 

Pasamos unos minutos en silencio.

De repente me pregunta si yo sigo sintiendo lo mismo que antes.

Calculo que ANTES debe significar ‘antes de cortar’.

¡NO CORTAMOS NUNCA BOLUDO. SEGUIMOS COGIENDO!

Esto ya lo hicimos Seba y yo a los 23. Salimos 3 meses. Cortamos y seguimos cogiendo. Decíamos que no éramos novios, que éramos amigos que cogían. Pero nos veíamos casi todos los días y garchábamos todos los días que nos veíamos.

Y nos queríamos y estuvimos así DOS AÑOS.

Después nos dimos cuenta de que FUIMOS NOVIOS TODO ESE TIEMPO.

 

Le quiero mentir. Decirle que no, que no siento lo que sentía antes, que ahora me chupa un huevo y que solo me lo quiero coger.

“Sí, obvio. Porque tampoco es que teníamos una relación de pareja. O sea cuando estábamos empezando a conectar más VOS CORTASTE TODO”

El nivel de ACÁ ESTOY YO EXPLICÁNDOTE TODO, BORREGO calculo que es por el odio que me está dando todo esto y Juan se ve que también se enoja porque se levanta de la mesa re violento.

¿Ay qué le pasa, me va a pegar? ¿O vio a alguien afuera y va a pegarse con ese alguien? ¿O va a romper algo?

Igual ANDATE FÓBICO.

Agarro el teléfono para mandar algún mensaje pero tengo tanta bronca que no puedo escribirle a nadie.

Aparte qué les voy a decir a mis amigas.

Me van a retar si les digo que estoy con Juan discutiendo en Romario.

 

Vuelve a los 5 minutos.

“¿Qué te pasó boludo que te fuiste así? ¿Te sentís bien?”

“Sí, pero cuando empezás a ningunear la relación que teníamos me da bronca. Me criticás, me decís convencional, me decís pelotudo”

“Bueno pará, no peleemos, dale”

 

Peleamos media hora más y yo no sé cómo salir de este loop de discusión – silencio – discusión – silencio.

Garchemos dale.

Ya ni ganas igual.

Mejor ni garchemos. No quiero garchar más con nadie.

Qué horrible todo.

 

“No sé qué tipo de profundidad decís que tenemos porque claramente vos me querías ver ayer para coger”

Uy se dio cuenta.

“Ay bueno boludo dale ¿qué te sentís mal? ¿Te sentís objeto sexual boludo? dale”

Ah no la agresividad que manejo.

Discutimos.

Qué pibe, dios mío.

Sos hermoso nene, bancate ser un poco objeto de deseo.

O si no querés ser objeto de deseo, también está la posibilidad de QUERERME Y LISTO.

Y VOLVER A SER NOVIOS.

 

Vuelvo a punto cero: “Igual no entiendo cómo alguien pasa de quererte grado 10 a quererte grado 1”

Encaprichada otra vez en el mismo lugar, pidiendo explicaciones de por qué no soy querida.

No sos querida porque no sos querida, punto nena, andá a terapia.

Ya voy a terapia.

Bueno andá más veces a la semana.

 

“Es que no es eso, el tema es que, o sea lo que yo empecé a sentir es que no me veía en pareja con vos”

Qué tupé.

“¿Por qué?”

Bueno yo tampoco me veía en pareja con vos pero ¡¿por eso hay que cortar?! Dale.

“No sé. No sé. Pero me rompe las pelotas que en toda esta situación vos te quedás en el molde, como expectante”

Se dio cuenta de que maneja la situación como quiere porque es el lindo de la relación y encima me lo reclama. Es genial este pibe eh. Debería dar cursos de cómo psicopatear.

“Mirá las veces que yo te dije de vernos vos me dijiste que NO”

 

¡No puedo creer estar enroscada en este NIVEL de discusión! Tenemos 3 años de edad emocional.

“No, mentira, de todas las últimas veces que nos vimos soy yo el que te dice de vernos”

¿¿Pero qué mierda quiere?? ¿Que yo lo invite a salir para decirme NO?

¡ESO QUIERE!

Ejercer sadismo quiere.

En todo este tiempo que estamos perdiendo ya podríamos haber garchado 2 veces.

 

“Yo te dije un sábado y vos me dijiste que ya habías arreglado y también te dije ayer y me dijiste que NO. Y al margen de ‘quién le dice a quién de verse’, lo que me pasa, es que siento que con vos no puedo ser YO MISMA”

YO MISMA LA MÁS MEJOR. LA ÚNICA. LA MÁS LINDA.

“¿QUÉÉÉÉÉÉÉÉ? ¡¿Y YO TENGO LA CULPA?!”

SÍ OBVIO.

Se saca de nuevo.

“El problema es tuyo porque te tomás muy a pecho lo que yo te digo. Cuando vos me criticás, a mi me chupa un huevo ¿sabés?”

Este pibe es mi hermana.

Somos DOS HERMANAS.

Tergiversa como mi hermana.

NENE YO JAMÁS TE CRITICO.

 

De golpe todo esto me parece HORRIBLE Y GENIAL y necesito escribirlo.

Agarro el cuaderno y me pongo a anotar todo esto rápido.

Juan me mira y me dice “¿Qué hacés?”

“¡Qué hacés nena ¡te desubicás! ¿¡Cómo te vas a poner a escribir estando yo presente?!”

¡¿¡¿QUÉ TE PASA PIBE QUIÉN SOS?!?!

Y bueno Juan andate, si no querés que escriba estando vos presente.

No no no no te vayas no te vayas no te vayas.

 

Otra vez me baja línea sobre escribir en bares con gente presente.

Escribir bah.

Capaz le jode que escriba.

Ya nos estamos gritando de nuevo.

Cierro el cuaderno y miro el celular.

Por dios, esto es inarreglable.

 

Pagamos.

Le quiero decir que vayamos a coger pero obviamente no hay quórum.

Además me está mirando de arriba abajo y yo PARA INNOVAR me puse una especie de kimono pero de tela de buzo que no entiendo por qué me lo tuve que poner justo hoy y temo que me diga que me queda horrible, que me hace gorda, que me hace el cuerpo todo recto, como el cuerpo de un varón adolescente.

 

Nos despedimos con beso en el cachete y me subo a un taxi.

Todo mal.