Ni se te ocurra

 





Sueño.

Estoy en un sillón enorme pero es mi casa.

Estoy con dos pibes y una piba.

Tenemos 20 y pico

Uno de los pibes me gusta y se ve que recién empezamos a estar juntos o algo así.

¿O capaz sólo me gusta y flasheo que estamos juntos?

La piba aparentemente es mi amiga y es una diosa hegemónica hermosa pero con cara de mala.

De repente se incorpora del sillón y le histeriquea al pibe con el que estoy/me gusta.

Yo me tenso y le digo “¿Podés venir un segundín ahí?” y me la llevo aparte para decirle:

“Ese es mío. Ni se te ocurra. Sino te corto el cuello” pero todo eso se lo digo con señas para que el pibe no me escuche y se espante.

No quiero que piense que soy violenta.

A la piba le re jode lo que le digo y me levanta el hombrito como diciendo ‘qué carajo me importa’

En ese momento determino que deja de ser mi amiga pero sigue estando en mi casa que está llena de gente porque hice una reunión.

No entiendo para qué hice una reunión pero la gente que invité se desubicó e invitó a más gente.

Así que está la casa llena: gente del secundario, una mina grande que me avisan que es una ensayista que ganó no sé qué premio, y más personas que arman varios grupos.

Yo veo que hay dos equipos de aire acondicionado y están los dos al mango.

CLARO MÁS GENTE MÁS CALOR pienso.

Hay una especie de barra donde venden tragos y está atendiendo una pareja amiga que me dice “Tranqui, ahora te sacamos a dar una vuelta para que te airees”
Yo les digo “No, no. Los quiero a todos afuera ya mismo. Quiero estar con el pibe”

También sé que está mi hermana arriba en el cuartito pero no logro saber si está sola o con más gente. Tengo que ir a averiguar pero cero ganas de interactuar con ella.

Ahí miro y veo entre 70 y 80 personas todas en el living.

Miro la hora en el teléfono y dice 16:45 

Levanto la voz y digo “Bueno gente, tengo que liberar el espacio a las 17”

Y algunos me miran y encaran para la puerta, como para irse.

La forra que hasta recién era mi amiga está tirada en la alfombrita de entrada mitad cuerpo adentro de la casa y mitad en el pasillo.

La miro desde arriba y le digo “O entrás o salís. La puerta hay que cerrarla”

Y ella me dice “Ay ¿qué, no puedo estar en el pasillo?”

“No, no podés estar en el pasillo”

“Ay pero si el edificio tiene un montón de espacios lindos”

“Sí pero no se puede, y los gatos se pueden escapar” 

Ahí veo 5 gatos en el pasillo. Los voy agarrando de a uno para meterlos adentro de nuevo y uno de los gatos es solo una cabeza sin cuerpo.

Nos quedamos unos minutos con la piba que no / que sí / que no / que sí y ahí tomo consciencia de que la piba se la pasó toda la jornada haciendo boludeces para buscar pelea conmigo.

Ah. O sea que no le gusta el pibe, solo quiere pelear conmigo.

¿AY Y EL PIBE? ¿DÓNDE ESTÁ?

De repente me doy cuenta de que pasaron horas y yo perdí al pibe.

No está más.

¿Adónde se fue?


¿Quién maneja esto?






Sueño 

Estoy con el ex novio que me odia en mi casa familiar de Marcos Paz y Miranda. 

Tengo 20 y pico pero aún no somos novios. 

Ah entonces tengo 22 ó 23.

Qué suerte.

Mi ex novio que me odia me hace un chiste que supuestamente es que yo salga a la calle y ahí va a haber algo gracioso, pero en la puerta está parado un auto con toda su familia adentro. 

Le digo “No boludo. Ahora van a creer que somos novios” y vuelvo a entrar haciendo muchísimo ruido. Él me sigue.

Por el ruido se despiertan mis padres y yo le digo “Uy boludo ellos también van a creer que somos novios”.

Eso me desespera porque sé que por línea de tiempo aún no somos novios. Faltan unos meses y entonces quiero aprovechar atrasar un poco más la cosa.

De ahí estoy en una camioneta con un pibe pero yo voy atrás, como si fuera un Uber, pero no se si un Uber.

Estoy re cansada y me estoy durmiendo, así que me apoyo en su brazo que es larguísimo y llega hasta casi agarrar completamente el asiento del acompañante donde estoy yo, pero atrás. 

Me apoyo ahí con la cara y el pibe cree que estoy respirándole su camisa, entonces me dice “¿Te gusta el perfume?” 

Recién ahí le presto atención y me doy cuenta de que huele rico, a ropa recién lavada.

Uy me va a cerrar el laverap.

Estamos por Juan B. Justo y tiene que doblar en la cuadra siguiente.

Ahí tomo consciencia de que mi ex que me odia no sabe sobre la línea de tiempo, lo sé yo sola. 

O sea que efectivamente puedo atrasar el arranque de la relación.

Pienso esto porque el de la camioneta me gusta y me doy cuenta de que ya nos conocemos. No es mi Uber. 

El pibe me ofrece caramelos. 

Le digo que sí y como no los tiene a mano, se pone a buscarlos por toda la camioneta.

Yo le digo “Boludo pará que casi chocamos” y pega un volantazo para no estamparse contra dos camiones de la policía.

Frena y se acercan dos en moto y un patrullero.

Yo no sé cómo, pero sé que esos policías están por un operativo narco en Floresta y digo “Salgamos ya” porque flasheo quedar en medio del tiroteo y si eso pasa no sólo voy a atrasar la línea de tiempo con el ex que me odia sino que voy a alterar todo el destino, como en Volver al futuro 2.

El pibe se sube al cordón para poder rajar más rápido y yo escucho que los policías nos gritan pero salimos a los pedos. 

Hacemos unas cuadras y el pibe se pasa para donde estoy yo en el asiento de atrás.

No entiendo. ¿Quién maneja esto?

Se ve que me lee la mente porque me dice: “Tranqui ahí en un toque agarro el volante de nuevo” y me quiere abrazar pero en ese momento entra por la ventana una piedrita a mucha velocidad. 

Muchísima. 

Como si fuera un mini meteorito que vino del cielo pero cuando entra me roza el cuello y se convierte en bicho primero y luego en rata.

Me lo sacudo, pego un salto, grito y me desespero.

 

Me despierto agitadísima.


Fragmento de Cap. 27 de Roommates

 


Llego 09:02.

09:05 le mando mensaje: “Toy”

9:18 llega.

Hablamos 10 minutos eternos sobre su computadora nueva.

Le pongo cara de ME ESTÁS EMBOLANDO y me pregunta qué Windows tiene mi compu.

Le corto el tema para pasar a hablar de los deptos, pero me corta él también para decirme: “Che mirá que hoy tengo un cumple”

Hoy tengo un cumple = Hoy no cogemos

Le pongo cara de culo y le digo “Ah, mirá vos”

¡¿Para qué mierda vine?!

Al final sí era al pedo.

No puedo tener un manejo adulto de mis emociones en este estado.

La idea de no coger con él me desestabiliza por completo:

“¡Igual sabía que no ibas a pasar la noche del sábado conmigo porque sos re convencional”

Que se enoje y ya. Y que se vaya todo a la mierda.

Si no vamos a coger entonces que se caiga todo.

“Ya sé que sos estructurado y convencional, que los fines de semana estás con amigos pero si estás con una mina es que le estás dando entidad de novia. Y justamente como SOS CONVENCIONAL no estás un sábado a la noche con una mina livianamente”

Le molesta que le diga CONVENCIONAL porque se autopercibe disruptivo y al margen de las normas, por los tatuajes y la informalidad laboral.

Se saca.

ME ODIA.

ME DISCUTE.

En verdad solo quiero poder coger con él sin obstáculos. Y que no le pese si es sábado o lunes. Que se quede conmigo y no vaya a ningún cumpleaños y pasemos toda la noche en bolas.

Y ya sé que ESTO que yo creo que es AMARLO DESESPERADAMENTE seguro es un capricho obsesivo, pero no puedo manejarlo.

Hablo yo, habla él encima. No nos escuchamos.

Ya estamos como Gastón y yo en el último tramo de la relación.

“Somos ex novios nosotros” dice.

“Un ex novio es un pibe con el que saliste y listo, no salís más. Nosotros estamos garchando Juan”

De repente levanta la voz sacado y me dice “Claro, como con Seba ¿no? ¡Como hacés con Seba! Seguro también te lo estás garchando a él”

¡¿Quéeee?! ¡¿Me hace una escena de celos pero no quiere garchar hoy conmigo?!

“Nene no garcho más con Seba hace mil años. ¿Qué flasheás?”

Nos quedamos callados, mirándonos con cara de culo.

Para él no somos nada. No garchamos, no nos damos besos. Somos ex novios sin garche, aunque garchemos.  

“Bueno, puede que me cueste relacionarme con vos ahora porque nunca me relaciono con una ex novia”

“Bueno pero para vos evidentemente es más importante el título del vínculo que el vínculo mismo”

Se queda mudo.

“Se supone que teníamos una relación profunda y más allá del título, seguimos siendo NOSOTROS”

RELACION PROFUNDA LE DIGO. EL NIVEL DE DESESPERACIÓN QUE TENGO. DIOS MANDAME UN RAYO YA QUE ME MATE.

“Bueno, sí, es así, pongo cierto límite porque no quiero que te confundas. Porque imaginate que me relajo y nos vemos más seguido y estamos más tiempo juntos, pero ponele que en 3 meses me quiero alejar de nuevo”

Dice esto y corre abruptamente la cerveza hacia la otra punta de la mesa.

“Si yo de golpe me quiero alejar así vos no vas a entender nada, vas a decir ‘¿pero cómo, qué paso?’ ¿entendes?”

EXACTAMENTE LO QUE HICISTE JUAN.

“Bueno pero qué ególatra”

Obvio que me confundiría pero no pienso reconocérselo.

Me odio.

Pero más lo odio a él.

“Mirá, tal vez vos no lo sabés pero incluso estando re de novio, te puede pasar de querer tomar distancia”.

Le doy clases de LA VIDA EN PAREJA con situaciones falsas que nunca pasarían, para que se sienta un pelotudo y para confundirlo porque mi idea es convencerlo de que vuelva a tener ganas de decirme ‘quiero que seas mi novia otra vez’.

“No es que si estuvieras de novio, no te surgiría la necesidad de tomar distancia, a veces sí, depende el vínculo, y además eso que decís, sorry pero es fobia SABELO”

Me tiene harta el fóbico este.

Obviamente me lo va a negar y va a decir que saco conclusiones de revista femenina de los 90’s.

 

Me grita.

“¡¡¡No es fobia nena NO ES FOBIA!!! ¿¿No podés entenderlo??”

“Es fobia porque lo que estás haciendo es adelantarte a un hecho y ante el miedo que te da que ese hecho se de, lo evitás. O sea: ESA es la definición de FOBIA nene”

Ni idea de si esa es la definición de FOBIA pero lo quiero convencer para que se sienta un pelotudo y cambie.

Que cambie ya, que sea otro. Que no le cambie nada su exterior que le cambie su personalidad.

Que tenga una personalidad dócil, manejable y así poder ser felices, no para siempre, pero hasta que yo lo decida.

HASTA QUE YO LO DECIDA CONCHUDO.

 

Pasamos unos minutos en silencio.

De repente me pregunta si yo sigo sintiendo lo mismo que antes.

Calculo que ANTES debe significar ‘antes de cortar’.

¡NO CORTAMOS NUNCA BOLUDO. SEGUIMOS COGIENDO!

Esto ya lo hicimos Seba y yo a los 23. Salimos 3 meses. Cortamos y seguimos cogiendo. Decíamos que no éramos novios, que éramos amigos que cogían. Pero nos veíamos casi todos los días y garchábamos todos los días que nos veíamos.

Y nos queríamos y estuvimos así DOS AÑOS.

Después nos dimos cuenta de que FUIMOS NOVIOS TODO ESE TIEMPO.

 

Le quiero mentir. Decirle que no, que no siento lo que sentía antes, que ahora me chupa un huevo y que solo me lo quiero coger.

“Sí, obvio. Porque tampoco es que teníamos una relación de pareja. O sea cuando estábamos empezando a conectar más VOS CORTASTE TODO”

El nivel de ACÁ ESTOY YO EXPLICÁNDOTE TODO, BORREGO calculo que es por el odio que me está dando todo esto y Juan se ve que también se enoja porque se levanta de la mesa re violento.

¿Ay qué le pasa, me va a pegar? ¿O vio a alguien afuera y va a pegarse con ese alguien? ¿O va a romper algo?

Igual ANDATE FÓBICO.

Agarro el teléfono para mandar algún mensaje pero tengo tanta bronca que no puedo escribirle a nadie.

Aparte qué les voy a decir a mis amigas.

Me van a retar si les digo que estoy con Juan discutiendo en Romario.

 

Vuelve a los 5 minutos.

“¿Qué te pasó boludo que te fuiste así? ¿Te sentís bien?”

“Sí, pero cuando empezás a ningunear la relación que teníamos me da bronca. Me criticás, me decís convencional, me decís pelotudo”

“Bueno pará, no peleemos, dale”

 

Peleamos media hora más y yo no sé cómo salir de este loop de discusión – silencio – discusión – silencio.

Garchemos dale.

Ya ni ganas igual.

Mejor ni garchemos. No quiero garchar más con nadie.

Qué horrible todo.

 

“No sé qué tipo de profundidad decís que tenemos porque claramente vos me querías ver ayer para coger”

Uy se dio cuenta.

“Ay bueno boludo dale ¿qué te sentís mal? ¿Te sentís objeto sexual boludo? dale”

Ah no la agresividad que manejo.

Discutimos.

Qué pibe, dios mío.

Sos hermoso nene, bancate ser un poco objeto de deseo.

O si no querés ser objeto de deseo, también está la posibilidad de QUERERME Y LISTO.

Y VOLVER A SER NOVIOS.

 

Vuelvo a punto cero: “Igual no entiendo cómo alguien pasa de quererte grado 10 a quererte grado 1”

Encaprichada otra vez en el mismo lugar, pidiendo explicaciones de por qué no soy querida.

No sos querida porque no sos querida, punto nena, andá a terapia.

Ya voy a terapia.

Bueno andá más veces a la semana.

 

“Es que no es eso, el tema es que, o sea lo que yo empecé a sentir es que no me veía en pareja con vos”

Qué tupé.

“¿Por qué?”

Bueno yo tampoco me veía en pareja con vos pero ¡¿por eso hay que cortar?! Dale.

“No sé. No sé. Pero me rompe las pelotas que en toda esta situación vos te quedás en el molde, como expectante”

Se dio cuenta de que maneja la situación como quiere porque es el lindo de la relación y encima me lo reclama. Es genial este pibe eh. Debería dar cursos de cómo psicopatear.

“Mirá las veces que yo te dije de vernos vos me dijiste que NO”

 

¡No puedo creer estar enroscada en este NIVEL de discusión! Tenemos 3 años de edad emocional.

“No, mentira, de todas las últimas veces que nos vimos soy yo el que te dice de vernos”

¿¿Pero qué mierda quiere?? ¿Que yo lo invite a salir para decirme NO?

¡ESO QUIERE!

Ejercer sadismo quiere.

En todo este tiempo que estamos perdiendo ya podríamos haber garchado 2 veces.

 

“Yo te dije un sábado y vos me dijiste que ya habías arreglado y también te dije ayer y me dijiste que NO. Y al margen de ‘quién le dice a quién de verse’, lo que me pasa, es que siento que con vos no puedo ser YO MISMA”

YO MISMA LA MÁS MEJOR. LA ÚNICA. LA MÁS LINDA.

“¿QUÉÉÉÉÉÉÉÉ? ¡¿Y YO TENGO LA CULPA?!”

SÍ OBVIO.

Se saca de nuevo.

“El problema es tuyo porque te tomás muy a pecho lo que yo te digo. Cuando vos me criticás, a mi me chupa un huevo ¿sabés?”

Este pibe es mi hermana.

Somos DOS HERMANAS.

Tergiversa como mi hermana.

NENE YO JAMÁS TE CRITICO.

 

De golpe todo esto me parece HORRIBLE Y GENIAL y necesito escribirlo.

Agarro el cuaderno y me pongo a anotar todo esto rápido.

Juan me mira y me dice “¿Qué hacés?”

“¡Qué hacés nena ¡te desubicás! ¿¡Cómo te vas a poner a escribir estando yo presente?!”

¡¿¡¿QUÉ TE PASA PIBE QUIÉN SOS?!?!

Y bueno Juan andate, si no querés que escriba estando vos presente.

No no no no te vayas no te vayas no te vayas.

 

Otra vez me baja línea sobre escribir en bares con gente presente.

Escribir bah.

Capaz le jode que escriba.

Ya nos estamos gritando de nuevo.

Cierro el cuaderno y miro el celular.

Por dios, esto es inarreglable.

 

Pagamos.

Le quiero decir que vayamos a coger pero obviamente no hay quórum.

Además me está mirando de arriba abajo y yo PARA INNOVAR me puse una especie de kimono pero de tela de buzo que no entiendo por qué me lo tuve que poner justo hoy y temo que me diga que me queda horrible, que me hace gorda, que me hace el cuerpo todo recto, como el cuerpo de un varón adolescente.

 

Nos despedimos con beso en el cachete y me subo a un taxi.

Todo mal.

 

LOS NORMALES - 10. SOS UN VIOLENTO





 10. SOS UN VIOLENTO   


27 de Abril. Casa de Roberto. 

Cogemos.

“Boluda quedate a dormir, dale”

Quedarse a dormir en la casa de un ex me dijeque era perjudicial.

“Pero mirá que mañana amanezco a las 6”

“Por eso, son las 2 es al pedo que te vayas, vas a dormir menos si te vas”

Mmmm bue. 


Salgo del baño y de la nada Roberto dice: “¿Quién es Humberto?”

Me lo quedo mirando y ahí me doy cuenta de que tiene mi celular en la mano.

“¿Qué hacés con mi celular nene? No es nadie”

No me lo da y tiene cara de culo.

“Boludo dame el celular ¿por qué me lo agarrás, qué te pasa?

Me tiro encima y se lo quiero sacar pero se resiste.

Luchamos un poco y flasheo que va a pegarme.

“SOS UN VIOLENTO Roberto” le grito y sigue resistiéndose.

“¡¿Qué es esto?!” me grita y me muestra la pantalla con el Whatsapp abierto en el chat con Sole.

Definitivamente no puede ser un chongo esporádico este pelotudo. 

¡¿¡¿Qué flashea que somos novios de nuevo?!?! ¡¿Y encima me revista el celular?!


En la pantalla hay un mensaje mío a Sole contándole todo el detalle de la última cita con Humberto. Justo en el momento en que le describo el pito.

“¡¿Nene pero qué te metés?! Le estaba contando una cosa de Vero”

Siento fuego en el pecho. No entiendo por qué ¡porque no somos más novios!

LA PUTA MADRE.

“¿Te cogiste a un pibe en estas semanas? ¿Quién es ‘Humberto’ y por qué le ponés comillas? ¿Cómo se llama? ¿Quién es?”

No le respondo. Le niego todo. 

Aunque no sea mi novio no quiero blanquearle nada porque no tiene derecho. 

Soy la más pelotuda del planeta ¿¿¿cómo se me ocurre chonguear con un ex??? 

No con un ex CON ESTE PELOTUDO.

Roberto grita. 

Si me quedo sin chongo le voy a tirar toda mi ansiedad a Humberto y la voy a terminar cagando.

Igual, esto ya no funcionaba más. 

“Ya fue Roberto este reclamo es CUALQUIERA”

Llora. 

“Pará boludo…”

“Te amo boluda… por qué no intentamos volver… “

Se sienta y me agarra.

“Fer, dale…”

Lo empujo.

“No seas boludo. Creés que me amás, pero no me amás”

La puta madre quién me mandó a flashear que podía coger livianamente ¡¿Justo con él!


Pasan 3 semanas sin verlo a Humberto. 

Hablo por teléfono todos los días con el socio y sólo dos veces con él, pero por temas laborales. Nada más. Nada personal. Nada. 

Leo notas de sexualidad en perfiles de instagram de sexología. “Los 5 tips para gozar con tu cuerpa” 

Todas mierdas escriben. 

¿Cómo puede ser que nunca llegué al orgasmo con este pibe si me vuelve loca y con Roberto sí? 

TODO AL REVÉS ME SALE.

¿Tendré un problema mental? ¿Tendré que contarlo en terapia? 

Me da paja hacer terapia sobre esto. 

La psicóloga me va a preguntar por qué sigo cogiendo con Humberto si nunca llego y va a decir pelotudeces del simbolismo de la palabra acabar.


Le mando un mensaje a Humberto: “¿Cómo venís hoy?”

Me responde al toque: “Bien. Venite tipo ocho”


Nos re entendemos. No hace falta aclararle que el asunto no es laboral. 

Es telepatía esto. 

O como si estuviésemos en la película Avatar, que se hablaban con la mente, y todos formaban un único organismo cósmico. 

Igual si nos habláramos con la mente, mínimo deberíamos acabar juntos, como organismo cósmico que somos.


Hoy siento que estoy decidida. 

Quiero decirle que vayamos a un hotel y que nos quedemos un rato largo. 

Coger pero acabar, porque no acepto otra cosa hoy. 

Necesito curarme. Y esto se cura cogiendo y teniendo un orgasmo con Humberto. 

Y coger a lo loco pero con tranquilidad, porque me parece que mis tiempos son más lentos y me dan verdaderas ganas de coger después. 

Justo cuando me voy. 

Cuando acaba todo. Ahí tenés el simbolismo, Freud.


Llego.

No nos miramos, no nos hablamos, nada. 

En el ascensor pienso en avanzarlo yo, encajarle un beso, algo. 

No hago nada.

Salimos del ascensor, entramos a la oficina. Hablamos de laburo, me cuenta que se reunió hasta recién, me habla de deadlines pero de golpe se me tira encima. 

No me lo veo venir, pero le sigo el beso. 

Me quiere sacar la ropa, me sube la remera me baja el pantalón me quiere besar la panza. 

Todo a la velocidad de la luz.

Me calienta, pero me molesta la diferencia de estados. 

Yo estoy fría y él está muy caliente.

Trato de imponerme y le digo que frene un poco, que vayamos más despacio.

No veo otra forma de llegar que no sea siendo un poco más suaves. 

La otra opción sería callar la mente y conectar con lo que estoy haciendo, pero no es algo realista.

Agarra los forros y le digo “No please bancá un poco”

Quiero estar toda la noche revolcándome sin coger, tener 4 horas de chapar.

“Me re calentás. Dale un toque y después hacemos lo que quieras” 

Es que lo que yo quiero es que esperes un poco, querido.

Me acuesta en el piso en culo porque ya me bajó las medias, la pollera y la bombacha. 

Luché al pedo, como siempre. 

Humberto me inhibe el carácter.

Ya estamos cogiendo.

Sobreadaptada de nuevo. 

Quiero manejar el ritmo yo. Pero voy a 10 km/h y este pibe va a 260 km/h

Necesito llegar hoy. 

Cerebro te pido por favor que hagas algo para que esto funcione. 

Como no sé en qué pensar para llegar, pienso en que estoy cogiendo con Humberto. 

Con esa imagen obviamente entro en clima y siento que me falta poco, pero de golpe se me va.

Lo perdí. 

Necesito cambiar de posición. Capaz es eso, boluda, la posición.

Le digo que quiero ir arriba y me hace hacer un paso coreográfico ridículo para no cortar la situación.

Hace frío. El piso está helado. Me duelen las rodillas.


Pasan 2 minutos más de esto y nada. 

NADA. NADA. NADA. 

No sé si soy yo, no sé si es él. 

No sé si es mamá en mi cabeza diciendo María Fernanda meté panza, no sé si es que me viene un flash de su novia.

Capaz estoy enferma.


Me lo chapo porque me calienta más chapar que estar haciendo esta porno sacados y de golpe me hace salir de esta posición. 

Me empuja hacia el piso y me clavo su zapato en mi espalda. 

Ay la puta madre. Me lo clavé mal. 

Me duele.

La espalda. Las piernas. 

Me parece que me está doliendo coger. 

Para mí, necesitamos ir a un hotel, o a un sillón ¿no hay un puto sillón por acá?

No soporto más el piso frío.

Y Humberto está re caliente me parece, porque todo lo que voy haciendo, lo hace murmurar pornográficamente. 


Dios. Esto parece el capítulo de Sex in the City en el que Samantha no puede llegar y coge 4 horas seguidas, sólo que en este caso es como si todos los capítulos Samantha tuviera ese problema. 

Qué depresión.


De repente le digo “Si querés, terminá que después termino yo” 

Mentira.

Apenas le doy la indicación, acaba.

Se levanta, se viste rápido y me resulta re obvio que quiere que me vaya.

Me levanto, me visto rápido y me enculo. 

¿Cómo puede ser? ¿Soy pelotuda? ‘Cojo al pedo! ¡¿Qué es esto!?

Humberto me mira y me dice: “Estás linda eh” 

Seco, sin sonrisa, nada, ni un mimo.

Me violenta.

Necesito hablar con él. Reclamarle. Que sea mi novio dos minutos.

Le digo “Che, quiero hablar un toque con vos”

“El tema es que estoy re complicado de tiempo tendría que rajar”

Le insisto “Son dos minutos”

Lo odio, le quiero hacer un planteo.

Bajamos y en el ascensor le suena el teléfono. 

Vibro en el pecho que es la mujer.

Llegamos a la puerta y corta.

Le digo “Acompañame a tomarme un taxi que así hablamos mientras caminamos”

Lo odio y me odio a mí también. 

Cogí al pedo de nuevo. 

Regalé freepass de concha. 

La concha de tu hermana Humberto.


Llegamos a la esquina y hay un odio en el aire que no se aguanta, así que le digo: “Che todo bien, andá”

“No, no, todo bien dale”

Me salta la térmica y le grito: “No, no, ‘todo bien dale’ no nene” y Humberto me hace señas de ‘bajá la voz’

NO QUIERO BAJAR LA VOZ, HUMBERTO quiero coger ¡vayamos a coger de nuevo!

Caminamos en silencio y ya no sé qué estamos haciendo. 

“Che en serio, andá”

“Boluda pero me dijiste que querés hablar conmigo”

AY NO LO SOPORRRRRRRRRRRTO. 

Le quiero pegar o chapármelo pero aplastándolo contra una pared así lo lastimo y se clava algún clavo oxidado. Y le da tétanos. Y termina en la guardia. Algo.

BOLUDA NO HABLES. ANDATE. YA MISMO. NO LE INTERESA SABER QUÉ TENÉS PARA DECIRLE Y ADEMÁS NO SABÉS QUÉ QUERÉS DECIRLE

“Estoy enculada. Quiero acabar. Es patético esto que me está pasando”

Me toca el hombro y me dice: “Bueno boluda, relajate, ya vas a llegar, estas cosas necesitan tiempo”

REALMENTE VOY A PEGARLE.

“NO QUIERO ESPERAR, ESTOY ENROSCADA, NO SE QUÉ HACER”

“Bueno a veces la fantasía es mejor que la realidad”

¿SI LE PEGO Y DIGO QUE FUE EN DEFENSA PROPIA PORQUE ME ESTABA AMENAZANDO?

“No. No es eso. Capaz estoy enferma”

“Mirá, igual, yo te veo bastante suelta eh, estás linda, sexy, estás muy bien eh”

Me quedo muda. 

Necesito ir a un ring y pegarle profesionalmente. Pero no boxeo, el otro, el que vale todo.


Llegamos a la esquina y me dice: “Vayamos con calma”

No entiendo. “¿Qué sería ir con calma?”

Se frena, me agarra la cara, me da un beso en el cachete y me dice en el oído:

“Estoy comprometido, linda”

¿¿¿¿¿¿¿¿QUÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉ????????

¿QUIÉN TE CREES QUE SOSSSSSSSS???

Quiero sacar la navaja que tengo en el bolso, clavársela en el corazón, sacárselo del cuerpo y revolearlo al medio de la calle.

Lo quiero matar. LO VOY A MATAR. 

¡¿¡¿QUIÉN CARAJO SOS HUMBERTO?!?!


De repente lo miro a los ojos y caigo.

¡CLARO! ¡ES OBVIO! ¡ES OBVIO QUE LA MUJER YA PARIÓ A SU HIJO! 

Dios mío ¿cómo no me va a contar ese detalle?

¿Cambiará pañales? Qué asco.

Le debe chupar todo un huevo, si es un robot. 

No tiene alma. 


Se separa de mi oído y me dice: “Mandame los archivos, dale”

“Un sicario te voy a mandar”


Me tomo un taxi y mensajeo a Vero: “Boluda, me duele mucho la espalda ¿qué era la espalda en esas frases que buscás vos?”

Vero me contesta al toque “¿Lado izquierdo o derecho? ¿Dónde estás?”

“Lado izquierdo”

Llego. Pago y bajo.


Entro a casa y me contesta: “Espalda, lado izquierdo: Culpa por sexualidad”


Pasan 4 días. 

Decido contarlo en terapia. 

La psicóloga me explica que si no dejo liberada la libido me puede hacer mal.

“Queda la libido estancada y te trae múltiples inconvenientes”

¿CUÁLES?

“Ok ¿y qué hago?”

“Y mirá, una opción es buscar otro chongo. Con Roberto era obvio que no te iba a funcionar. No te gustó nunca Fernanda. Te irritaba siendo la novia. Siendo ex irrita mucho más la gente”

“Sí ya sé, pero acababa seguro” 

“Bueno ese es el problema que tenés que trabajar más justamente”

“¿LO SEGURO?”

“No, no. O sí, bah. Tu necesidad de querer controlar todo. Eso te hace repetir el trauma y con la repetición del trauma ya sabés: Perpetuás la fobia”

“Yo no tengo fobia si lo quiero ver todos los días a Humberto”

“Y ese compañero tuyo con el que tenían tensión sexual ¿Juan Cruz se llamaba?”

“Sí, sí, pero ya no viene más a la oficina y aparte está de novio”

“Bueno, pero qué importa eso”

AH BUENO ES UN LIBERTINAJE ESTO.


Salgo de terapia y mensajeo a Juan Cruz. 

“¿Cómo andás?”

“Bien ¿vos en qué andas?”

Dos o tres mensajes más y me dice “Boluda pasate un día y almorzamos juntos”

“Dale, un día salgo antes y paso, estamos al toque”

“Dale, ponele este lunes puedo”

TIENE QUE GUSTARME YA OTRO así puedo tener una relación más relajada con Humberto.