Diario de pandemia - Día 30





Día 30. Martes

Me despierto a las 10. Hay que ir a comprar rápido así no hacemos cola.
Salgo dormida, sin desayunar y con nervios porque como estoy dormida no tengo la suficiente obsesión como para seguir los pasos del barbijo, no tocarse la cara y todo eso.
El sueño me genera defensa psíquica.
Por suerte solo me encargo de comprar harinas. MI DROGA.

Volvemos y me paso 1 hora por reloj limpiando todo producto y bolsa ingresada a la cocina.
Lo único que me da paja de todo esto es limpiar.
Varios contactos me pasan distintas recetas de panes, pizza, tortas y bizcochos.
Parece que está todo el mundo horneando.
Me llega mail de exactas avisando que arranca la materia.
Marco el mail como no leído y ya siento que no me alcanza el día.
No entiendo cómo a la gente le sobra el tiempo o se le pasa lento.
Pasan varias horas. Ni lo registro y cuando estoy haciendo la ensalada me cae un recuerdo.
1995. 2do cuatrimestre. Me había ido mal en Análisis del CBC en el 1er cuatrimestre.
En realidad me saqué en el primer parcial 2 en el segundo 4 y en el recuperatorio 4 pero Mario Bunge (hijo, obvio) me dijo “¿Seguís matemática? Ah no entonces nos vemos el otro cuatrimestre” y me tachó el 4 y escribió un 2.
Piña. Piña en el estómago.
Nunca había reprobado nada (salvo esa prueba sorpresa ¿QUÉ PERSONA DE BIEN TOMA PRUEBA SORPRESA? En historia de 3ero en la que me saqué un 5)
MARIO BUNGE HIJO se fue sonriendo por el pasillo de Drago y yo me quedé llorando en algo que era como una especie de sala de profesores o ya estoy inventando y era un aula.
No lo sé. Drago era horrible pero tenía una belleza especial LA BELLEZA DE NO SER EL COLEGIO DE MONJAS.
Ay Mario Bunge hijo que hijo de mil puta ¿¡por qué me pusiste un 2 si tenía un 4?!
Encima me había llegado el dato de que el final era un multiple choice O SEA ERA OBVIO QUE APROBABA. No no aprobaba una mierda, si no sabía nada.
En fin. 1995. 2do cuatrimestre. Algo de mi yo anterior quedaba aun y quise “no atrasarme”
Esa idea que tenés a los 18 años. “No atrasarme”
MIAMOR. MIVIDA. Viajaría en el Delloryan a darme un abrazo.
Para no atrasarme me anoté para rendir libre Análisis.
¿¡EXPLICAME EN QUÉ CABEZA CABE si no entendí la cursada?!
Un día antes de la fecha se armó un quilombo. UN QUILOMBO. UN QUI LOM BO.
No tengo idea el motivo porque el motivo siempre era una pelusa que voló pero me baja el recuerdo de mi hermana gritando no sé cuántas horas. Perdí la cuenta como en este aislamiento.
Ahora dudo y no sé si fui a rendir y no entendí nada o si no fui.
¿Fui?
Fui fui.
¿O no fui?
Tengo el recuerdo de un aula grande en una sede que no conocía. ¿Era Paseo Colón?
¿Había un gráfico de funciones en la hoja o yo imagino que eran funciones porque ese era parte del temario?
¿Me volví en taxi llorando?
¿¡¿¡¿Cómo puede ser que me haya olvidado?!?!?
Saco la cuenta y pasaron exactamente 25 años
Fui. Fui. 100% segura. Fui pero lo que pasó es que nunca fui a buscar la nota.
¡¡¡¡¡FUI!!!!! SÍSIÍ FUI. Si cuando busqué el analítico del CBC hace unos meses estaba ese 2.
Ese y el 2 de Bunge.
La hoja de funciones en mi mente se me funde con la imagen de mi hermana gritando.
Qué pesada dios mío no paraba y yo quería estudiar. Y ella seguía a los gritos y golpeando cosas y yo recuerdo que en un momento de todo ese rato pensé que si eso no terminaba rápido mañana no iba a poder ni levantarme para ir a rendir.

Miro el teléfono y tengo otra receta más de pan y unos screenshoot que mandó mi hermana al chat de primas. Screenshoots de peleas mechado con sus conclusiones “Y miren lo que le hijo de puta me dice” otro screenshoot “Es un psicópata. Narcisista. Un hijo de puta”

¿Por qué será que quedo capturada, FASCINADA frente a los shows de las brotadas?
Se hacen las 6 y aun no miré el resto del ejercicio.