Ordené la casa. No. No ordené la casa.







Olga grita.

Le digo “Vení dale sh”

En Antimaternity puse esa escena de la gata gritando y ella (yo?) pidiendo por favor silencio. No se si el lector entendió lo importante que es el sonido para mi. 

La ausencia de sonido.

Una vez mi padre dijo que me había quedado oído de tísica, refiriéndose a que eso era por la tuberculosis. No lo gugleé ni le debatí nada. Lo acepté como verdad absoluta como tantas cosas que dijo. Qué desastre aceptar cosas que dicen los padres teniendo no se, 30 y pico, edad de ser abuela. No bueno ahí abuela no. Ahora sí tengo edad de ser abuela. Mi tía fue abuela a los 42 así que 45 es edad de ser abuela.

Fogwill dice en un texto “El mundo, entonces, se me representaba como el inmenso retrato de mi fracaso” RE SIIIIIIIIIII

Ordené la casa. No. No ordené la casa. Quiero ordenar la casa. Ordené el cuartito nada más y lo único que hice fue tirar cajas y bolsas vacías. Fin. Pero me di cuenta del nivel de acumulación de objetos que hay en una casa. No sé si UNA casa. ESTA casa. Y  me recuerda un poco a mi casa de la infancia pero en la casa de la infancia eramos 4 personas. 

Mientras ordenaba quería estar escribiendo pero no paré porque si paraba no iba a terminar de ordenar al menos ese cuartito con el que me obsesioné. Ahora que paré de ordenar me olvidé de la mitad de las cosas que quería escribir.

Pongo un video de una chica que cuenta que le dio depresión post parto y que no quería a su hijo cuando nació y me da una desesperación pensar que la piba no pudo volver el tiempo atrás.

Y pienso en una pareja que tiene un hijo y me angustia. Desesperación. No salida.

Capaz hable de esto en la feria del libro de Rosario, en septiembre.

Me tengo que dormir. Voy a dibujar gente durmiendo a ver si me duermo yo.


El bueno de los mil hermanos






 #Sueño

Tengo 18 y estoy en el CBC de matemática pero no tengo el pelo largo.

Paso a buscar a los pibes del grupo del León XIII pero cuando me abren la puerta no hay nadie de los que yo conozco. 

Es un pibe distinto. Más alto que todos. 

Me abre y me golpeo con su puerta cuando entro. 

Me demoro mirándome el brazo porque me duele y él por esa demora se pone ansioso, entonces en vez de darme un beso en el cachete me lo da en el pelo, porque mi cabeza le queda a la altura de la pera. “Qué alto sos” le digo, pero no me habla.

“¿El resto de los pibes?” pregunto.

Sigue sin hablarme pero no me da miedo porque por telepatía me cuenta que los vamos a encontrar directamente en Holbar, el bar de enfrente de Drago.

Tengo que rendir Álgebra pero a ninguno de los del León XIII les entiendo cuando me explican subespacios. ¿Capaz están los del Pío IX?

Se ve que escucha esto que estoy pensando, porque me dice “Subespacios es boludísimo, no seas maricona”

“No soy maricona, no entiendo”

“Sos un papelón” me dice el alto pero riéndose, como cuando alguien hace el chiste de que te está agrediendo pero en realidad no te está agrediendo.

¡PERO ME ESTÁ AGREDIENDO! pienso y el pibe de nuevo escucha lo que pienso porque me dice “Ay no boluda, perdón era un chiste”

Ahora estamos en la parada y él es uno de los del grupo híbrido. 

Hay 3 grupos entre los del CBC de matemática: los del León XIII, los del Pío IX y el híbrido en el que estamos todos los que no fuimos a escuela técnica.

Ahora es el del bachiller que tiene una hermana, un par de hermanos gemelos y una hermanita de un año. Por fuera sigue siendo el alto este pero tiene la bondad del otro, y estamos en la parada del 76.

Siento que me va a tirar onda y aunque un poco me gusta, me aterra porque me miro al espejo y tengo canas. ¿Ya? ¡pero tengo 18!

Me miro bien y ahora tengo como 65 porque no solo tengo canas sino que tengo un degradé que va de blanco a negro, desde el nacimiento del pelo hasta las puntas. Ay dios esto no lo remonto.

Ahora ya no es más el bueno de los mil hermanos, vuelve a ser este nuevo que desconozco y estamos discutiendo. 

Llueve. Creo que ya es otro día. Tengo 19 y estoy en la shit. Lloro más. Él cree que estoy de novia con el hermano de mi amiga. 

“Encima esa mina, está re loca boluda, te maltrata” me dice sobre mi amiga que yo sé que está loca pero me da pena.

“Y no me contás nada, no sé si estás o no estás con el hermano, no sé qué te puedo preguntar de eso”

“Preguntame lo que quieras. Yo cuando te pregunto, te pregunto sin preguntarte si te puedo preguntar”

Se larga un tormentón. Nos resguardamos como podemos y de repente estamos en la esquina de Cortina y Miranda. Están mis primas sentadas en el sillón que está en la vereda, pero salen corriendo, porque obviamente se está inundando todo. 

“Boludas, vengan ¡¡¡es la corriente del Niño!!!” les grito, pero están con una amiga y les parece más plan ponerse a nadar en plena Cortina inundada. 

Con el pibe, sin hablarnos,  corremos el sillón hasta un techito y nos sentamos a esperar que pase la tormenta.

 

Me despierto y está lloviendo.


Me saco los cartones de la cabeza






#Sueño.

.
Tengo 17 y estoy en la parada del 133 de Nazca y Camarones.
Hay un nene que me mira y me pregunta si viene el colectivo.
“¿Cuál?” le pregunto y me dice “El 133”
“No. Yo me lo tomo también, si querés te aviso”
“Dale, gracias porque no veo de lejos”
Le cuento que lo mismo le pasa a mi amiga Carla pero el nene deja de hablarme.
Me mira y me dice con la mente que está triste.
Ay ¿por qué estás triste? le pregunto con la mente pero no me responde.
Viene el colectivo y le aviso al nene.
Subimos los dos pero ahora el 133 es un avión.
Yo estoy con Carla, Fer y una 3era a la que no le veo la cara y como diversión nos vamos al ala del avión.
“Che pero ¿les parece salir?” y Carla a los gritos dice: “Seeee boluda, es re divertido”
Qué peligro nos podemos caer, pero nos agarramos fuerte.
Después el avión entra en otro avión y estamos de nuevo a salvo.
Ahí aprovecho y voy al bañito ese que es un cubículo, a hacer pis pero se empieza a destartalar y se me caen encima los cartones porque ahora es todo como si lo hubiera hecho Gondry
Dios, este año es re 2007, pienso por el derrumbe general pero a la vez, ¿cómo 2007, si estoy en el 94?
No entiendo. Me saco los cartones de la cabeza y me siento al lado del nene que ahora es grande y tiene un caniche marrón con pullovercito.

Me despierto.

La piba no tiene linda voz





Me baño y me cambio para ir a merendar con Florcita. Después tengo la fiesta del cine, pienso. Voy. Re voy. Saqué la entrada así que voy.

Termino de cambiarme y me agarra un sueño fatal. Le escribo a Florcita “Estás para merendar al final? porque yo estoy asi” y le mando el sticker de la pintura esa de la mina enferma en la cama.

Me acuesto vestida con corpiño y todo porque tengo tanto sueño que no puedo ni desvestirme.

Sueño.

En el sueño tengo 17, y estoy saliendo de un bar donde estuve recién con un pibe.

Salimos cantando I`m so inlove with youuu I`ll be forever blueeee, la de Erasure y yo le cuento que la pelotuda de la de inglés cuando quisimos traducir BLUE SAVANNAH tradujo blue como azul.

Me despido del pibe y me siento a dibujar. 

En el escritorio tengo compu, iPad, tableta wacon y no sé que más. 

Demasiadas cosas pienso y agarro el teléfono para sacar una foto y mandarsela a mis amigas, pero cuando agarro el teléfono escucho una conversación entre el pibe con el que acabo de tener la cita y una chica. 

Es como cuando se te metía una conversación de una vecina en la época de Entel pero por celular. Ay no quiero escuchar pero subo el volumen.  

Hablan sobre otra chica que acaba de tener hijos pero él ahí le dice “Bueno boluda vos también estás puérpera” 

Ah entonces son amigos, todo bien. 

Ahí me doy cuenta de que si llega a ser una minita con la que también sale me pondría muy celosa, pero a la vez sé que no tengo derecho, porque recién salimos una vez.

Siguen hablando y de repente él le dice algo porno. Uy sí, está con ella también. Cosa que me parece extraña porque la piba no tiene linda voz.

Me desmoralizo pero no puedo hacerle ninguna escena. 

En ese momento entran 2 actores de Stranger Things que están parando en casa de mis padres. Yo también estoy en lo de mis padres y no veo la hora de irme.

Totalmente perturbada por la conversación que escuché trato de disimular y justo cae el actor que hace de Vecna y ve que en mi iPad hay un retrato suyo. 

Pero miro bien y no lo hice yo.

Así que le explico que yo dibujo de otro modo. 

Ahí caen dos nenitas que cargan a su padre.

El padre está parado atrás mío desenredando unas tanzas que son de las nenas y me pregunta a mi si están bien desenredadas. Yo no puedo superar que el pibe le haya dicho cosas porno a la piba de la fea voz pero trato de olvidarme diciéndome “creer para crear” como me dijo la psicóloga. Ahí me doy cuenta de que tengo 19, no 17.

Pongo un video de los Srokes cantando NYC COPS en vivo y uno de los actores de Stranger Things dice “Son re grasas los Strokes” y yo le digo “ay pero vos porque sos metalero”

 

Me despierto y me doy cuenta de que no solo no me desperté para la merienda sino que tampoco me desperté para la fiesta.

Son las 2 am.

 

 


O tengo la capacidad de ver en otra dimensión

 






Sueño.

Estoy con una amiga y un amigo y me preguntan “¿cuántos años tenés?”

23 les digo, pero no es el 2000, es el 2022.

Mis amigos me dicen que nos vayamos y yo digo “No, me quedo con él que tiene que armar la valija”

Justo cuando digo eso, al pibe con el que supuestamente me quedo mientras va a armar su valija lo pasa a buscar un amigo con su perro.

Mi amiga y mi amigo me vuelven a decir “Pero boluda, vamos, si se acaba de ir el pibe” y yo digo “No, no, seguro que va hasta la esquina y vuelve”

Pero el pibe en vez de volver se va más lejos. Yo quedo con mis amigos y un teléfono inalámbrico que funciona como walkie talkie y engancho una conversación del pibe con otra gente.

En la conversación le dicen al pibe “Pero boludo ¿qué tiene que quedarse esa mina mientras haces la valija? ¿Quién es tu novia? dejate de joder, ni vuelvas, salí directo desde acá”

“Dale boluda, vayamos que va a cerrar el teatro” dicen mis amigos y ahí caigo con que estamos esperando para ir a bailar a Le theatre.

Les explico que cerró hace años y que es Vorterix ahora pero me siguen bardeando al pibe de la valija.

“Para que te vas a quedar boluda, ¿si no ves que ni le importas?”
Yo sigo firme con mi idea de que tengo que quedarme ahí y en tal caso aclarar las cosas.

Cuando digo “aclarar las cosas” mis amigos dicen “uhhh la complicada” 

“Basta. Me quedo y lo espero” digo mientras sigo escuchando la conversación por el teléfono, pero paralelamente a eso lo veo. 

No sé si lo veo proyectado como holograma o tengo la capacidad de ver en otra dimensión, pero lo veo haciendo una nota que dice “No vuelvo, andá”

Inmediatamente me llega esa nota como mensaje de texto al inalámbrico y se escucha que el pibe de la valija dice “Uy no, ¿qué hice?”

El amigo le responde “Está bien boludo, vos tenés que tener libertad”

La escena en ese punto se divide en 3: por un lado estoy yo siendo influenciada por amigos, por otro está él siendo influenciado por amigos y por otro estoy yo de nuevo viendo ambas escenas. Mientras suena la canción que salva a Max de Stranger Things pero de repente en una parte canta algo sobre darse besos, pero en castellano.

La escucho ya no de forma general sino de nuevo por el inalámbrico y seguido de eso los amigos del de la valija se ríen.

“Encima es re grasa boludo” dicen.

Mi amiga me tironea del brazo mientras mi amigo abre la puerta y yo insisto con quedarme, pero mi amiga dice “¿Sabés qué lindo debe ser estár donde querés estar?”

“Pero yo quiero estar acá” le digo y ella insiste “¿Sabés qué lindo debe ser ir hacia el deseo?”

No me escucha mi amiga, evidentemente y siento que algo me aprieta en el cuello.

No sé si ahora mi amiga es Vecna de Stranger Things o se me enredó algo en el cuello mientras ella me tironea y me agarra desesperación porque me estoy ahogando.

 

Me despierto sobresaltada tosiendo.


Vení conmigo que ahora te lo cuento

 



#Sueño

Estoy en un lugar que no conozco. Hay una cama que tiene vidrio. Esos vidrios que están arriba de las mesas y me tengo que mover despacio porque me da miedo presionar y romperlo.
Se corta la luz.
Estoy sola, es de noche. Camino y veo al mozo del bar de la esquina. Un pendejo.
Le tengo confianza así que le digo que me acompañe.
Llegamos a un lugar con luz y ahí también está mi casa.
Tengo dos lugares que son mi casa, pero acá estoy en piso 22 y digo “no mejor vuelvo a mi casa, total me banco subir 3 pisos a oscuras”
Subo los 3 pisos y estoy en una oficina. Ya no es más mi casa. Es un depto con buena vista.
Me siento en un escritorio e intento ponerme a trabajar pero me aburro y me quedo mirando la gente que hay alrededor.
Miro a un pibe altísimo que me sonríe y me pasa el chisme de quién se coge a la ascensorista.
Me molesta ese chisme. Le cuestiono para qué me cuenta eso y me dice “vení conmigo que ahora te lo cuento”
Salimos de la oficina y el plan es escabullirnos pero cae Dolores Fonzi lookeada como la personaje de Soy tu fan y nos pide porro.
“No tengo, pero él sí” le digo a Dolores Fonzi y el pibe me codea porque no quiere convidar su porro.
“Ahhh no no me equivoqué” le digo a Dolores Fonzi que revolea los ojos porque no nos cree.
Dolores Fonzi dice “¿Los puedo acompañar que no conozco a nadie en esta fiesta?”
Ahora ya es una fiesta, no es más un laburo.
Me cae bien Dolores y le digo “Dale, re” pero el pibe me vuelve a codear porque quiere que estemos solos en el balcón y le dice “Pará ¿ves esa de campera roja? tiene porro”
Dolores Fonzi se va a buscar a la de campera roja y con el pibe nos quedamos en el balcón que ahora es una terraza enorme sin muro, ni baranda, ni baldosas.
Parados sobre la membrana estamos, pero se ve que no nos importa, o no le importa porque se sienta, me dice “veni” y en un segundo estoy arriba suyo.

Me despierto.

El ex novio que le hace la psicológica







Re-escucho los audios de una amiga y justo en la parte en la que dice algo sobre la FANTASÍA vs la realidad, suena en spotify una canción de los strokes en la que Julian canta Don't expect the truth / This is a fantasy / I fight that feeling too

Le escribo la respuesta a ese audio y le cuento lo de la coincidencia.

ES RE ALGO BOLUDA, me dice, y se explaya más sobre el relato que me estaba haciendo.

“Tal vez use esto para un texto”, le digo y me dice “bueno pero no pongas mi nombre”.

Siempre me dicen eso mis amigos cuando les aviso que voy a usar algo para un texto.

Me duermo.

Sueño con mi amiga pero yo estoy como observadora. La escena del sueño por momentos son partes de Stranger Things, la 4ta temporada, y en un momento está el ex novio que le hace la psicológica y le dice cosas en otro idioma. 

¿Esto será lenguaje de oscuridad? me pregunto en el sueño, flasheando la contrapartida de los que dicen hablar en lenguaje de luz. En esa escena el ex se funde con su psicólogo y suman maldades pero yo no logro verles la cara. Me re molesta eso porque yo también tengo poderes en el sueño y mi poder es SACAR LA FICHA POR LA CARITA.

Ahi aparezco yo pero en dos realidades. La realidad en la que sigo observando y mi yo sentada en una silla de computadora. De un lado está Carla y estamos en el secundario, vestidas con el equipo de gimnasia después de un partido de handball en el que perdimos pero le pegamos una seguidilla de pelotazos en la cara a las de 5to, así que en realidad estamos triunfadoras, como si hubiéramos ganado el partido. Del otro lado de la silla está una amiga loca. MUY LOCA. La loca se le acerca a Carla, pidiéndole que la salude y le da un beso muy cerca de la boca y yo quedo aplastada entre las dos con asco y calor. ¿Qué quiere esta piba? ¿Por qué se mete en nuestra conversación? le quiero decir a Carla, pero decírselo con la mente no funciona. 

De golpe vuelvo a estar mirando la escena de mi amiga siendo controlada psíquicamente por su ex fusionado con su psicólogo y ahí logro ver que uno de los pensamientos que se pasan de una mente a otra, como un rayo es la frase “tenés que estar en el mundo corporativo” 

Me despierto sobresaltada


No tiene sentido. Ni su odio ni mi cuestionamiento






Pongo un video de un astrólogo español.
El astrólogo es medio vueltero pero necesito algo que no sean ni noticias ni música. No sé por qué.
Quiero terminar de ver Stranger Things pero si me meto con eso no me duermo hasta pasado mañana. Voy por el capítulo 5 y me da nostalgia. Pasaron re pocos años y todos esos nenitos están enormes. Siempre todos los nenitos dejan de ser nenitos. Demasiado rápido.
Igual no es solo por los nenitos en sí, el tema es que se me pasa rápido la vida. Este año cumplo 46 y me da bronca, me quedé en mis 42 pero porque me quedé en mis 37.
El astrólogo dice que no es Marte solo. Que entró en Aries y se encontró con Júpiter. Ay me da ternura ahí los planetitas reunidos tomando el té.
Ahora dice “una especie de destino, una especie de visión, una especie de objetivo vital. Marte con una misión. No es un Marte que quiere guerrear”.
Me duele la garganta y justo el español dice “el dolor de manifestarse”
Ahora dice que es como cuando te hacen una cura y te avisan “esto va a doler”. “Marte viene con esta misión y lo vamos a aceptar de buena gana” MIRÁ ESPAÑOL LO DUDO. NO QUIERO QUE ME DUELA LA GARGANTA

Ay noooo. Acaba de decir “Aceptar que la vida duele, aceptar que el deseo duele, aceptar que atreverse duele”

Astrólogo pará un poco que me vas a hacer llorar.

Freno y me voy a la cama. Es tarde, dormí poco porque ayer dormí mucho.

Me acuesto, agarro la compu para escribir.

Abro drive. Abro 5 archivos de documentos que estoy escribiendo y abro una 6ta ventana para poner youtube. Voy a historial y vuelvo a poner el pedazo de Intrusos con la medium. Qué surrealismo hermoso. Yo flasheando que la medium era UNA SEÑORA pero tiene 42. La edad en la que me quedé yo pero que a la vez me quedé en mis 42 porque a los 42 me quedé en mis 37.

Me duermo.

Sueño con un ex. El que me odia.

En el sueño está con su novia que todo el tiempo la veo de espaldas, o sea no le veo la cara y entonces pienso “Claro, no le veo la cara porque me odia”

No cuestiono el odio de la novia de mi ex en el sueño. No tiene sentido. Ni su odio ni mi cuestionamiento.

Me parece una locura que estén en la esquina sentados en una mesa, como tomando un café porque esa esquina es una verdulería.

En realidad es una verdulería porque de repente en el sueño es el 87’ y en esa esquina está el local de Mingo y su esposa. Dos italianos. Quiero decirle “¿Qué hacés en una verdulería?” pero me habla él. Mal, obviamente. Y me dice “Por favor guardame la ropa en una valija y trame también los discos”

Voy a mi casa que es la casa de mis padres del 87’ y mientras voy guardando ropa y discos en una valija pienso ¿por qué estoy haciendo esto que no quiero? 

No lo soporto pero como el protagonista es su odio hacia mí queda medio oculto que yo también lo detesto.

De ahí de repente estoy caminando por la vereda siguiente a lo de Mingo y no logro entender si le dí o no la valija pero aparece un descapotable rojo de esos antiguos. Ni idea la marca del auto pero me gritan SUBÍ y yo pienso en esa foto de los Arctic Monkeys.


Me despierto y veo que solo pasaron 5 horas desde que me dormí.

 

 


LOS NORMALES - 16. Se me activa la insegura que mendiga cariño.







15 de julio.

Sueño con Humberto. En el sueño nos tiramos a ver una película con poca ropa. Yo estoy en shortcito y Humberto está en calzoncillo. No me importa estar en short porque en el sueño tengo las piernas largas y flacas.

En el otro sillón está Sole. 

De golpe entra la novia de Humberto con el bebé a upa y yo me quiero matar. Nos mira, se sonríe y se va sin hacerse problema. Miro mi teléfono y tengo una notificación suya: me likeó una foto en instagram.

Eso me pone nerviosa, lo miro a Humberto y él me dice “Boluda, tranqui, tenés que disimular, está todo bien, somos amigos y estamos mirando una peli. Fue”

Me parece una pelotudez lo que dice.

Boludo estoy en shortcito y vos en calzoncillos.

Y cuando estoy a punto de discutir, me despierto.


Se hacen las 22:00, miro el celular y no hay mensajes. 

Cero señales de Humberto. 

Era hora de perder los poderes. Ya no va a llamarme cuando se lo diga con la mente. 

Tal vez me funciona cuando no quiero verlo pero como estoy desesperada por verlo, no se me activa el poder. 

22:05

Mensaje de Humberto.

Ayyyyyyyyyyyyyyyy.

Desbloqueo la pantalla del teléfono para abrir el mensaje de Humberto pero cuando estoy haciendo eso me aparece ROBERTO en la pantalla y como toco todo, atiendo el llamado. Uy la puta madre.

“Hola Fer ¿estás en casa?”

“En MI casa, sí”

“¿Vas a salir? Porque estoy abajo ¿puedo subir? Estoy mal”

¿¡PERO QUÉ ES ESTO!? 

“Ehm… subí dale”

No me devolvió las llaves nunca. No se llevó sus libros, ni su ropa, ni nada de todo lo que dejó.

Corto y leo el mensaje de Humberto: 

“¿Qué onda nena? Acabo de liberarme, te tendría que mostrar el pdf ese”

Ay dios. 

Golpean la puerta.

Le abro a Roberto y me parece que está medio en pedo. 

Se sienta en el sillón, se saca las zapatillas.

“Vení boluda” me dice.

“¿Qué te pasó?”

“Nada. Mi viejo, es un hijo de puta boluda. Fui a la casa a verlo porque hacía mil que no lo veía, y me dice, sentate, charlemos y me tiro un sermón de dos horas en que…”

Roberto se pasa veinte minutos contándome la maldad que tiene su padre con él.

Le digo “Bancame un segundo” y me levanto a buscar el celular.

¿Será una señal esto? ¿Será que no tengo que ver a Humberto?

LA SEÑAL es esta relación. NO ME CONDUCE A NINGÚN LADO.

Bueno Roberto para el caso tampoco me conduce a ningún lado, pero estoy permitiendo que siga acá llorando y yo haciendo acción social con él. Para variar. 

ES UNA SEÑAL.

Hace frío. No tengo que salir corriendo cada vez que a Humberto se le ocurre verme. Que se banque su ninfomanía.

Le escribo: “Mañana sería ideal” 

“Vemos cómo viene el día. Hablamos mañana. Saludos” 

Siento que se enoja porque no salí corriendo y se me activa la insegura que mendiga cariño.

“Ok mañana tipo 8 estoy por Caballito, te aviso”

“Vemos” 

Ese ‘Vemos’ es que quedó enculado porque no se hizo lo que él quiso.


Vuelvo a sentarme al lado de Roberto que me habla sin parar llorisqueando y yo no logro escuchar una sola palabra. Solo pienso en que si Humberto se enojó no me va a querer ver más. Y yo quiero coger con él. ¡¿Por qué no salí corriendo y que Roberto le vaya a llorar a sus amiguitas?! 

Le vuelvo a escribir a Humberto: “¿Pero podés mañana o no, honesty?” 

No me responde nada.

Estoy haciendo todo mal. Roberto me distrae, no me deja pensar bien la estrategia. ¿¡Cómo le voy a escribir todo eso!? ¡Qué horror! Igual lo dejo. 

Peor es borrarlo.

Revoleo el teléfono y me enojo conmigo. ¿¡Cómo puedo ser tan pelotuda!?


Cuando Roberto termina de llorar pido una pizza.

ESTE FORRO SIEMPRE ME HACE ENGORDAR.

No cogemos, obviamente. 

Roberto definitivamente me dejó de gustar y últimamente la idea de coger va de la mano de Humberto y de nadie más. 


Me levanto y Roberto ya se fue. 

Me voy a depilar y no está Marta. Está Romina que es la yegua que te quema.

Salgo con todo colorado y me da vergüenza que Humberto se de cuenta de que me depilé recién, porque va a ser obvio que me depilé por él.

¿Mirá si además de quemarme, me contagié algún hongo? Esa cera no estaba nueva. 

Le escribo a Vero y le cuento lo de la depiladora y lo del posible hongo.

Me responde al toque: “Pensá por qué todo lo que hacés POR o CON Humberto, tiene que tener un cierto ‘castigo’ Fer, todo lo digerís como sucio, impropio, indebido, ilegal y ¿por qué? Porque está casado y tiene un pibe, y eso para vos está mal. No digo que esté mal objetivamente, pero A VOS te pesa por como sos. Eso es Fer, no es un hongo” 

Lloro.

Me llega mensaje de Humberto: “Creo que sí podemos vernos, pero tal vez llegue un poco más tarde a lo de mi amigo. Antes de las 9”

Lloro.

Respondo “Dale”

Listo. Nos vamos a ver. Qué alegría, pensé que me odiaba. 

Ahora creo que ya no quiero verlo, sólo quería saber que no me odia y que quiere verme. Con eso me alcanza.


Entro a un local a ver ropa y se me va la señal del celular.

Chequeo la hora y veo que todavía tengo tiempo, así que tiro el celular en la cartera y me quedo como una hora.

Salgo, paro un taxi y le doy la dirección del estudio del amigo de Humberto. 

Ay qué boluda la felicidad que siento solo por el hecho de que lo voy a ver.

De golpe veo que tengo un mensaje sin leer de Humberto.

“Se me complicó al final ¿qué te parece si lo pasamos? Sorry”

Miro la hora y es de hace media hora. La concha de la lora ¡no! ¡No, no, no, no!

Quiero seguir siendo feliz. 

Le escribo “Buu estoy llegando ¿me vuelvo a casa?”

Nada. Diez minutos, nada. Quince minutos, nada.

Bueno listo, ya fue. Mejor, mejor. Así no voy, así no lo veo, así no cogemos.

No tengo que coger con él y ésta es OTRA SEÑAL. Como la de ayer. Dos señales seguidas de que coger con este pibe NO LE CONVIENE A MI SALUD MENTAL.

Le digo al taxista que frene, pago, me bajo y me llega mensaje de Humberto

“¿Vos estás por acá?”

Ayyyyyyyyyyyyy sisisisiisisis ¡¡veamonos veamonos!!

“Sí, a dos cuadras”

“Venite. Pero apurate”

Estoy a cinco cuadras no a dos y ya quiero irme sin haber llegado.

NO LO SOPORTO cuando está apurado. ¿Quién carajo se cree que es?

No me banco tener que ir coger un minuto y medio y salir corriendo. 

Es más lógico dejarlo para otro día. 

Ves boluda que el dueño de todo esto es él. Vos sos una MOMIA. 

No tenés personalidad. Estás a un paso de dejarte maltratar y decir “Ay bueno es que yo lo amo”. O sea, no sos maltratada físicamente porque a Humberto se ve que no le cabe pegar, pero estás a esto eh A ESTO.

Bueno basta basta basta basta basta basta. Callate. Dejame coger en paz.


Llego. Toco timbre. Pasan 2 minutos y abre la puerta.

Me mira de arriba abajo y nos saludamos con un beso. MILAGRO.

En el ascensor hablamos. MILAGRO 2.

Entramos y me siento en el sillón. 

Quiero estar relajada pero sé que Humberto está contando los minutos para abordarme, lo siento en el aire.

Corro la cartera del sillón y cuando vuelvo a mirar lo tengo encima.

Nos damos besos desaforadamente,como si estuvieramos comiéndonos. 

Pasan dos segundos de besos y cogemos.

Cogemos acelerados como si estuviéramos apurados pero en realidad es Humberto el único que está apurado. 

Cogemos unos minutos más rápido y porno y acaba. Obviamente yo no.

Me visto lento pero no me doy cuenta de que me estoy vistiendo lento hasta que veo que me mira fijo.

“¿Estás apurado?”

“SÍ MUCHO”

En el ascensor me dice “Si querés te dejo en la parada”

¿Por qué no puedo acabar con él? ¿Será un simbolismo y en verdad quiero terminar la relación y por eso no “termino”?


Frena el auto, le digo chau y me bajo. Sin beso, sin nada. 

Esto así no puede seguir.