Los Normales - 6. No es que tengamos que coger sí o sí






 6. No es que tengamos que coger sí o sí  


3 de febrero. 

Es lunes. Miro el instagram de Humberto y no hay ninguna actualización. 

Lo nuevo que publicó son un par de fotos de bolsas de basura rotas. Miro el de su novia. Ecografías y fotos de ropa de bebés.

Salgo a almorzar. 

Me siento en un bar en una mesa alejada de toda la fauna del laburo y abro watsapp. Siento que está por escribirme. 

Necesito que me escriba. 

Leo Humberto en mis contactos y le digo con la mente ESCRIBIME. ESCRIBIME. ESCRIBIME. 

Martes. Hoy no hay una mierda para hacer el en trabajo. 

Vino la mitad de la gente por el paro de subte. 

Bajo a la máquina de café por cuarta vez en el día.

Subo y escucho el celular. 

¡Ay! Mensaje de Humberto.  

“Ey ¿cómo venís hoy?” 

No sé está bien esto. 

“Puedo estar a las 6 por tu casa”

“Mejor en la oficina de mi amigo ¿te acordás dirección?”

“Sí. Te aviso cuando llego”

No debería coger estoy ovulando. No quiero enloquecer con los riesgos. 

Le voy a decir que nos podemos tocar pero que no quiero coger-coger. Ni aunque usemos forro. Le voy a decir que estoy indispuesta y listo.


Hace 40º de sensación térmica.

Llego. 

“Estoy” 

Me responde al toque “Bajo”


Hoy quiero que seamos más normales. 

En lo sexual y en lo humano.


Subimos. 

En la oficina no hay nadie, solo el aire acondicionado a 17º qué alegría

Dice “Vamos al balcón” y salimos a fumar. 

Estoy nerviosa y me pongo a hablar estupideces. Humberto no emite sonido. Mudo. Me da paranoia de estar aburriéndolo y me callo de golpe. 

Prendo un cigarrillo y me saco las sandalias.

Entramos al living. Nos sentamos y pongo un pie en la mesita fingiendo comodidad. 

No estoy cómoda. Siento que la pollera me hace rollo y que transpiré viniendo para acá. 

Estamos en silencio. Tengo pensamientos que me atraviesan la cabeza como un rayo desde el cielo. Digo desde el cielo porque siento que vienen DEL MÁS ALLÁ

¿Qué nos pasa? ¿Qué es esta relación que no es relación?

No me mira. 

Pone música y se me sienta al lado. 

Me agarra de la cintura y me tira encima suyo.

Siempre que me agarra me caliento y me congelo al mismo tiempo. ¿Será como estar viva y muerta simultáneamente, en ese estado que dicen que entrás cuando ves el túnel de luz blanca? 

Estoy en pleno flash de ser los médicos de Grey’s Anatomy en el ascensor, pero se corta el clima al toque porque deja de chaparme y se pone un forro.

“No, no. No cojamos” Se sonríe y me dice “¿Sabés cómo te voy a garchar no?”

Me calienta y al mismo tiempo me angustia. Me va a violar.

“No. No. Dale”

Se saca el forro, lo revolea y se me tira encima. 

Chapamos efusivos un minuto y se pone otro forro. 

Ay estamos cogiendo. 

Le dije que no.

ME dije que no. 

¿Qué me pasa? ¿Por qué quiero coger y no coger al mismo tiempo?

Nos separamos y cambiamos de posición pero no sé qué pasa que no se puede. 

Siento como si algo impidiera que cojamos.

¿Pero qué? ¡¿Una patología sexual?!

Quiero buscarlo en Yahoo respuestas. Algo me está pasando. 

Me da miedo y como es imposible coger lo empujo para sacármelo de encima. 

Bruta. 

Trato de tocarme a ver qué es lo que está sucediendo pero no entiendo nada. 

TENGO MIEDO MIRÁ SI ESTOY MURIENDO. 

Flasheo que Humberto me lastimó. 

Flasheo que se me generó una bola adentro que impide la entrada de cualquier cosa. ¿BOLA adentro? Simbolismo. EM-BA-RA-ZO. No no no no no. 

La puta madre. No puedo seguir cogiendo así. Quiero irme. Quiero irme ya pero llevármelo conmigo. Ay estoy confundida. No, no quiero irme pero quiero parar de coger y chaparmelo mucho. Y que estemos en el ascensor entre Neurocirugía y Guardia. No tendría que haber visto Grey’s Anatomy hoy.

No es normal que Humberto me desquicie tanto y al mismo tiempo no lograr coger como gente normal. 

No sé qué está haciendo él porque perdí la concentración. 

Dios.

Me quedo en trance unos minutos hasta que le presto atención y asumo que no solo yo estoy afectada. 

A él se le bajó la libido. La libido y el pito.


Estamos los dos desnudos acostados uno al lado del otro sin poder coger.

Tal vez no le gusto qué sé yo. Y mi cuerpo se manifiesta reaccionando con la bola adentro. Igual si no le gusto no entiendo para qué seguimos con esta relación. 

"Relajemos boludo. No es que tengamos que coger sí o sí"
Termino de decir eso y se me tira encima. 


Cogemos en silencio. 

No sé cómo descifrar esto. Ya sé que no es una relación pero algo siento hay acá. ¿O es sólo coger? Sí. Es sólo coger ya sé. Pero por qué o para qué estamos cogiendAy acaba. Sin esperarme. Igual no estaba ni cerca. Estaba acá pensando esto. Pero podría haber preguntado.


Ay dios esta vez es la peor. Pensé que la peor había sido la anterior. 

Qué desconexión. Quiero llorar. 

Humberto se para y murmura algo que no le entiendo pero entre las tres o cuatro palabras dice “linda”.  

¿Que soy linda? ¿Que estoy linda? Me da igual porque lo dice por obligación. 

Me acaba de garchar. Algo tiene que decir. 

Me quedo desnuda acostada en el sillón. Él se levanta y se viste.

Le digo “Ya me visto eh” muy a la defensiva por sus ‘Vestite’ anteriores.

Me paro, me visto rápido y voy al baño. Hago pis con miedo a que me duela por la bola que creo que tengo adentro. No. No me duele nada.

Me miro en el espejo y lloro.

Drama. Drama de novela. Angustia. 

Me lavo la cara y salgo.


Me ofrece coca light y no registra que lloré. 

Agarro el vaso y salimos al balcón de nuevo a fumar. 

No decimos absolutamente nada sobre lo que acaba de pasar. Ni chiste ni risita. Nada. No cogimos. Si alguien nos mira ahora no se da cuenta de que recién estuvimos pasándonos la lengua por todos lados.


Pasan veinte minutos de charla de boludeces y mientras está anocheciendo. 

Parece que no está apurado.

“Bueno me voy yendo” le digo.

“Dale yo salgo con vos ¿te acerco con el taxi a algún lado?”

“Dale” 

Amigos somos. Ex compañeros de trabajo.

Para un taxi y nos subimos los dos. Hablamos como si fuera normal viajar en taxi juntos. Llegamos a la esquina de Scalabrini y me dice “Bancame que bajo a ver si está una gente con la que me tengo que juntar, sino están, te dejo con el taxi en tu casa y después sigo camino a otro lado” 

¡¿Adónde vas Humberto?! 

¿Con quién se va a juntar en ese bar? OBVIO QUE CON OTRA MINA.

Baja y le digo al taxista que espere. Pasan 20 segundos y vuelve. Abre la puerta y me da un billete. Lo agarro sin mirar si es de $100 ó $200 o más. Ojalá sea de $500

Me agarra la nuca y me asusto flasheando que me va a encajar un beso en la boca.

Me da un beso en la cara y me dice “Gran velada hoy”

¿Sí? ¿Gran velada le parece? Si lo de hoy fue una mierda. 

Me está diciendo eso por compromiso.

Le digo “Pse” pero no escucha porque cierra la puerta y se va.

Sigo por Scalabrini y le digo que frene en la esquina. Pago con el billete que me dio Humberto y veo que es de $500. Me guardo el vuelto y bajo. 

Camino hasta la parada pensando en todo lo de recién y flasheo amor.

No amor-amor pero ‘amor’. No amor sano. Amor falopa. 

Le escribo esto a Vir y me responde: “Jaaaa boluda ¿¡Cómo lo voy a amar?! Estás caliente nomás”

No lo amo. No me pasa nada con él. Ni siquiera lo quiero. Todo esto es una pelotudez. Es algo chiquitito. Es venir y coger con un ex compañero de trabajo. Eso es todo. 

Me pongo los auriculares con la playlist de Norah Jones y lloro.