23.3.20

Diario de pandemia - Día 7





Día 7. Domingo

Me despierta maiboi y me dice “¿Vamos a la terraza a tomar café?”
Algo soñé pero no me acuerdo. Algo bueno.
Me viene el recuerdo de ayer y me parece todo una boludez.
Mi hermana hizo otro show de los 15mil que hizo. No entiendo cómo caí.
Qué boluda lo debería haber dejado pasar. No leer nada.
La curiosidad mató al gato, boluda.
Abro watsapp y mando mensajes a todos los grupos a los que les hablé 40mil horas de mi hermana.
Que le puse perspectiva al tema. Que es más de lo mismo.
Igual acá el tema es otro.
Me victimicé. Es clarísimo.
No se la argumentación de esto pero algo con respecto a vivir la situación como si yo fuera la víctima debe haberse activado.

Hago café,  sandwichitos de tomate y aceituna y subimos.
Abro el teléfono porque maiboi quiere buscar reposeras en mercadolibre y entra un mensaje del Puma: “Es muy deprimente esto. Es tiempo de morir”
Pasamos un rato merendando en la terraza y me da miedo que la gata se lastime o se tire y se mate. LA MATO.
Si hubiera sido madre hubiera sido fagocitadora. Castradora.
Fabricadora de hijas locas.
Como mi madre jiji.

Vemos noticias.
No sé cuántos entraron a robar en no sé dónde.
Maiboi dice “¿Mirá si empiezan a robar en todos lados y entran en los departamentos?”
“Bueno, si pasa eso deberíamos tener un protocolo de qué hacer”
Igual bajo línea sobre que no va a pasar nada y que estamos siendo víctimas de la incertidumbre.
Pero planteo una organización de tareas ante posible fin del mundo:
“Tu tarea es agarrar a la gata. Yo voy a ser la Diana de la situación. Vos agarrás la gata y la metes en tu mochila. Yo agarro el lysoform y el encendedor. Uy lo perdimos. Bueno mañana compramos uno. Y salimos corriendo. Pará ¿y la gata qué va a comer? No, es así. Primero hay que guardar YA HAGAMOSLO HOY una lata de atún y un paquete de arroz. Vos metés a la gata ahí y no pará: atún, arroz y el cargador. Metés la gata ahí y”
“Yo agarro el cuchillo”
“No pipi el cuchillo no porque te vas a cortar”
“No ¿cómo me voy a cortar?”
“No pará: atún, arroz, el cargador, el cuchillo CON LA FUNDA y vendas para usar el cuchillo. Primero te vendás y después agarrás el cuchillo. Bueno con eso en la mochila salimos. Yo tiro lysoform y enciendo el encendedor y cuando le queme la cara al tipo le pego un rodillazo. Tengo que practicar el movimiento. Ahí salimos corriendo. Hay que pensar para donde. Para Santa Fe, por Callao no, por Riobamba.”
“Igual seguro que lo primero que van a atacar va a ser Recoleta”
“Bueno pero no podemos ir para el Sur porque no conozco. Para mí el camino es: Por Riobamba hasta Santa Fe. Santa Fe derecho hasta Juan B Justo y Juan B Justo derecho. Después vemos”

No chequeo número de contagiados.
Me paso el día dibujando Roommates y no me siento productiva ni improductiva porque hago pero no todo lo que quiero hacer.
Igual en este nuevo orden del mundo la productividad es lo que menos importa.

Me voy a dormir a las 7 de la mañana y toso 4 veces.
Maiboi se despierta y me abraza.
“¿Mi amor estás bien?”
Toso siempre así.
“Toso siempre así”
“¿Pero te sentís bien?”
Ay me siento mal.
Hago fuerza para no toser porque si toso se preocupa y si se preocupa me preocupo.
Ay me entró el virus por la pizza que pedimos.
¿Cómo sé que el cocinero no estornudó en su mano y luego con esa mano amasó la pizza y llenó de virus todo?”
Tengo A24 de fondo y dicen “Qué hacer con la ropa cuando entramos a casa”
LA PUTA MADRE NUNCA HAGO NADA CON LA ROPA CUANDO ENTRO A CASA.
Ay basta basta boluda basta. Son los nervios.
Es la incertidumbre no es la tos.
Es que no sabés qué va a pasar mañana, no que escuchaste la palabra RESPIRADOR y AHOGO 400 veces en el día”

Apago A24 y logro dormirme

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